20 de mayo de 2022 12:37 PM
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Pese al boom de precios del trigo, productores migran a la cebada

No está alcanzada por los derechos de exportación ni tampoco por posibles restricciones en los flujos de exportación. Es el inicio de la campaña fina

Los productores agropecuarios de la Argentina se preparan para comenzar una de las campañas de granos finos más inciertas de los últimos años. A las variables habituales ahora se suman las internacionales, aunque no serían esas las que condicionen la toma de decisiones a quienes deben enterrar cientos de miles de dólares en las próximas semanas.

Días pasados, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires realizó el Lanzamiento de la Campaña Fina 2022/23 y presentó las primeras estimaciones para ambos cultivos. La entidad previó una superficie de cereales de invierno similar a la implantada durante el ciclo previo, de 7,9 millones de hectáreas. Del total, el trigo tomaría 6,6 MHa, registrando una caída interanual de 1,5 % mientras que en el caso de cebada el área ascendería a 1,3 MHa, reflejando una expansión interanual del 8,3%.

La proyección de cosecha ascendería a 20,5 MTn para el trigo, reflejando una merma interanual del -8,5%, y en el caso de la cebada se prevé una cosecha de 5,4 MTn, un incremento interanual del 3,8 %, explicado en mayor medida por la expansión del área sembrada.

Con los altos precios de los commodities que se ven en los mercados internaciones sería lógico que los productores intentaran sembrar trigo en cada rincón donde sea posible, pero eso no ocurrirá.

Miguel Cane, Presidente de Argentrigo, aseguró a Ámbito que “la superficie de cebada aumentó bastante y la de trigo no lo hizo. Si bien es un dato preliminar y puede cambiar semana tras semana, es un hecho que la cebada le quitará superficie”.

Para explicar por qué ocurrirá esto se deben considerar aspectos económicos, políticos y agronómicos. Esteban Copati, Jefe del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la entidad bursátil explicó a este medio que “la cebada no está alcanzada por el esquema regulatorio que compromete al trigo, no solamente por los derechos de exportación sino también por posibles restricciones en los flujos de exportación. La cebada tiene un mercado libre en ese sentido. Este es uno de los factores más importantes que generan incertidumbre en el trigo y desincentivan su siembra”.

Queda claro que son cada vez menos los productores que deciden arriesgar, quizá porque una vez iniciada la siembra les han cambiado las reglas de juego en más de una ocasión.

Otros factores

Desde el punto de vista productivo, Copati destacó que “también debemos considerar los factores climáticos, que a medida que nos adentramos en la siembra le van pegando al trigo. La cebada se siembra desde mediados de junio en adelante, porque esta concentrada en Buenos aires -fundamentalmente en la zona sur de la provincia- por lo tanto hasta que llega en esos sectores todavía hay tiempo para seguir acumulando humedad”.

Otro de los factores es netamente agronómico y radica en que la cebada siembra antes que el trigo, por lo tanto le da la posibilidad al productor de implantar con antelación una soja de segunda. Según Copati, “el trigo se retrasó en los últimos años y eso provocó que no se pudiera entrar con una soja de segunda en zonas donde el período libre de heladas es bastante acotado. La cebada te deja entrar antes al lote y podrías alcanzar una mejor cosecha de los cultivos de segunda”.

Desde el punto de vista económico es importante mencionar que mas allá de la cebada -que se hace por contrato con las empresas cerveceras- la variedad forrajera no está alcanzada por las restricciones que sí tiene el trigo. Por ese motivo y ante intentos reiterados de algunos funcionarios del Gobierno de aumentar retenciones al trigo, es que la cebada despertó mucho interés en los productores agrícolas.

Aunque las decisiones productivas debieran centrarse en cuestiones tales como la sustentabilidad o el cuidado de los recursos no renovables, las campañas agrícolas se definen por las urgencias de la economía. La cebada no lograría el crecimiento que se avizora si no fuera por el marco regulatorio que se impone al trigo, quizá uno de los cultivos más demandados por el mundo en estas épocas.

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