24 de mayo de 2022 12:00 PM
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“Existe el compromiso de que la pesca tome mayor relevancia en SENASA”

Manuel Baldovino, el nuevo Director del Centro Regional Buenos Aires Sur analiza la coyuntura que atraviesa al organismo sanitario y repasa los problemas con Brasil y China. Proyecto de nueva sede, falta de recursos humanos e insumos para el laboratorio.

Llegar a las oficinas de SENASA, a metros de la banquina chica del puerto marplatense, es todo un desafío propio de una carrera con obstáculos. El camino está sembrado de enormes lobos marinos de un pelo que descansan al sol o a la sombra, según la hora del día, a metros de la puerta principal.

“No los trajo la pandemia. Ya estaban de antes”, dice Manuel Baldovino, el nuevo director del Centro Regional Buenos Aires Sur, que tiene sus oficinas en el segundo piso, con vistas a ese panorama que nada tiene de candoroso, que genera molestias a los empleados del organismo y regala una imagen desagradable.

Baldovino encarna un mensaje que el sector pesquero entendió como el compromiso del Ministerio de Agricultura y la Subsecretaría de Pesca por poner sobre relieve los servicios sanitarios del organismo para con la industria pesquera.

En el Centro Regional Buenos Aires Sur se controla el trabajo y los procedimientos de 120 plantas habilitadas en tierra, 80 buques flotantes que capturan y procesan a bordo, y 250 barcos fresqueros. El nuevo Director aspira a sumar recursos humanos que hoy son pocos y cuesta reemplazar a quienes se jubilan o renuncian para trabajar en el campo privado.

“Era supervisor de pesca, un área que dependía de Inocuidad. Quedó vacante la Dirección por la renuncia de Emiliano Cacace y desde SENASA quisieron fortalecer al sector pesquero luego de esa gira a Brasil y decidieron que ocupara ese lugar. Esa es la señal que se emite para el sector. Por ahora no hay una estructura adicional, pero existe el compromiso de que será creada”, cuenta el médico veterinario que ingresó a SENASA en 2006 y ahora tiene una agenda que no solo incluye mar y playa sino sierras y llanuras.

RP: ¿Hubo otro compromiso de las autoridades del SENASA para con la pesca?

MB-El otro compromiso que asume SENASA es crear una Dirección de Pesca. Hasta el momento a nivel nacional tenemos una Coordinación de Pesca que conduce Fabián Ballesteros. Por lo que nos dijeron la propuesta está en Jefatura de Gabinete y deben aprobarla desde ahí. Ese organigrama incluye una Coordinación temática y eso nos daría más independencia y se ayudaría más desde lo presupuestario.

RP: ¿Cuáles son los temas de preocupación que aparecen en su agenda?

MB: Los principales giran en torno a la situación con Brasil y China. Lo que pasa acá en el laboratorio es que faltan insumos y no podemos hacer frente a la demanda de los usuarios. Hay un proyecto de crédito del BID para mudar el edificio a otro lado, y contar con un laboratorio nuevo con nuevas técnicas de laboratorio. Ha surgido un tema nuevo con la estamina en la pasta de anchoa que Estados Unidos pretende bajar el límite de tolerancia de 50 a 35 partes por millón. Con la pérdida de la certificación quizás la pasta pueda cobrar más importancia y tenemos que trabajar porque es una norma que no está implementada sino en consulta.

RP: En la última reunión de la Mesa Pesquera la situación con Brasil volvió a ser motivo de consulta.

MB- Sí, lógico. Hemos recibió la preocupación de los frigoríficos y en ese sentido puedo decirte que habrá una nueva reunión plenaria de la pesca en julio. En el medio habrá dos mesas de trabajo, una exclusiva por el tema Brasil y otra por el tema China. Brasil tiene una exigencia con respecto a parásitos que es muy rigurosa y que no nos pasa en otros destinos donde se exporta merluza. Es algo que venimos trabajando… Ellos dicen que no es un problema de inocuidad porque al congelarlo el parásito deja de ser un peligro, pero refieren a los defectos que tiene el producto. Ahí ya es otro tipo de discusión que tenemos que dar. En su momento hubo algún planteo de niveles de PH el cual se solucionó con un informe del INIDEP. El principal problema en ese mercado hoy es el parásito.

RP: Muchos frigoríficos cuestionaban que, una vez rechazada en frontera, la carga queda retenida bajo análisis por SENASA cuando en realidad ya fue inspeccionada y autorizada para exportarse.

MB: Queda intervenida porque la mercadería estuvo, capaz, un mes dando vuelta. Para que pueda certificar para redirigirse hacia otro destino, nosotros tenemos que garantizar que se mantuvo toda la cadena de frío y el laboratorio está colapsado. Hay otro laboratorio de SENASA, por ejemplo, en Martínez que se puede mandar, o algunos privados que están autorizados a realizar determinadas muestras, pero de todas maneras se forma un cuello de botella al momento de remuestrear esos reimportados y se generan demoras. Desde otros frigoríficos contaron que hubo rechazos de carga y sin embargo notaron que no hubo ninguna caja abierta de la cual tomar muestras. Parece haber otras cuestiones, aunque ahora si entrás a la RAI (Régimen de Alerta de Importación) ya no hay frigoríficos suspendidos; los sacaron a todos.

RP: ¿Con China cuáles son los inconvenientes?

MB: Los problemas con China no se centran solo en el langostino sino en todos los productos y la causa es una sola: covid. Si bien no ha habido detecciones de nuevos casos como el año pasado, sí son rigurosos con los protocolos al momento de empacar la mercadería a exportar. China ha aplicado suspensiones a varios establecimientos, más de 30 entre barcos y plantas, y tenemos dificultades para saber en qué condiciones se encuentran. Hubo nuevos procesos que aplicaron y deben cumplirse para quedar habilitados. Se han mandado las propuestas a partir de la interacción con el sector pesquero, pero no hemos tenido respuesta.

RP: ¿Hay tiempo para trabajar en otros ejes de gestión por fuera de lo que pasa en Brasil y China?

MB: Sí. Existe un plan nacional sanitario de detección de metales pesados (plomo, arsénico, cadmio y mercurio) y antibióticos, diseñado para la carne. Ahora el plan de muestreo incluye a la pesca y debemos adaptarlo.  La idea es trabajar en conjunto con el INIDEP para modificarlo para que se adapte a la situación particular de la pesca. Hoy los resultados mayoritariamente dan negativo no detectable. También estamos trabajando para unificar los criterios y que haya una legislación propia para establecimientos que han diversificado su producción y ya no hacen solo pescado sino empanados, también pollo, cerdo, vegetales, etc.  Por otro lado, pudimos lograr el arancel cero para los pescadores artesanales; ya sea para el registro de sus embarcaciones como de las capturas, como para que puedan ingresar en plantas habilitadas. Eso nos permite una trazabilidad de las capturas.

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