25 de mayo de 2022 10:55 AM
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De no creer: en Río Negro la carne de cerdo de Dinamarca cuesta la mitad que la local

Los cortes porcinos que llegan desde Dinamarca a las góndolas de la Patagonia tiene precios muy competitivos. La importación de este producto se disparó 80% en relación al año anterior.

Hace ya un tiempo que los argentinos comenzaron a cambiar los cortes vacunos por los porcinos, como una manera de estirar los sueldos o las jubilacviones. Pero en una provincia de nuestra Patagonia se da un hecho insólito: la carne de cerdo importada desde Dinamarca, que recorre 14.000 kilómetros, se vende a la mitad del precio que exhibe en las góndolas la producción local. 

Así lo denuncia el diario Rio Negro relatando, a manera de anécdota, la experiencia de una consumidora que en una carnicería local encuentra cortes de carne de cerdo importados de Dinamarca a 650 pesos el kilo, cuando el que se produce en la región está en 1.200 pesos. 

“¿Cómo es posible que un pequeño puerco que es criado, engordado y faenado en Dinamarca, para luego ser colocado en un contenedor y recorrer enormes distancias en barcos y camiones, pueda ser colocado en las góndolas argentinas a un precio casi 50% por debajo de lo que paga el consumidor por la oferta local?”, se pregunta el decano de la prensa rionegrina.

Carne de cerdo
Para una granja dinamarquesa, el costo total puesto para la venta es de US$ 1,55 por kilo la media res.

“Todo es posible en una economía con una enorme distorsión en sus precios relativos. Este es un caso más de los cientos que uno puede encontrar en la canasta de alimentos de nuestro país”, agrega el autor de la nota.

“Múltiples valores de dólares en el mercado, costos de producción elevados, incertidumbre económica, falta de sentido común de nuestros funcionarios públicos y una inflación que conspira con cualquier esquema productivo, son tan solo algunas de las variables a tener en cuenta para que un kilo de carré de cerdo proveniente de Dinamarca llegue a nuestras góndolas con semejante disparidad de precio”, explica.

En una infografía, el periódico muestra la composición de los costos de producción y los fletes y gastos de desembarque, para llegar a la góndola al mencionado valor de $ 600 el kilo.

carne de cerdo

¿Por qué llega carne de tan lejos a estos precios?

“La Patagonia es un mercado muy rentable y las expectativas de crecimiento son muy altas. Tiene todas las condiciones para ello”, confió Juan Luis Uccelli, ingeniero zootecnista y consultor del sector porcino.

El especialista señala que toda la región que está al sur del río Colorado tiene un potencial muy importante para crecer no solo porque la oferta local no abastece a toda la demanda regional sino porque está la posibilidad cierta de exportar a través de Chile y, a través de este país, a los principales mercados del Pacífico por las excelentes condiciones sanitarias que presenta la Patagonia. Considera que al menos son tres, entre otras secundarias, las variables que estarían generando este atípico contexto con la carne de Dinamarca.

-El país del norte de Europa es uno de los principales productores y exportadores de carne de cerdo. Su productividad tanto a nivel granja como industrial es muy alta y esto determina que tenga una estructura de costos muy baja, fundamentalmente por el nivel de tecnología que tiene el sistema y el esquema familiar con el que se maneja. Sin dudas esta variable es uno de los argumentos clave para entender porque la carne de Dinamarca puede penetrar en nuestro mercado.

-El segundo punto es la baja oferta local que existe en la Patagonia y los altos precios que hoy convalida el consumidor de la zona por la carne de cerdo en las góndolas. Los empresarios regionales aseguran que los mayores precios -respecto de los mercados al norte del río Colorado- están dados por elevados costos de producción que existen en la región y por la baja productividad que presenta el sistema, en especial por la falta de genética que no puede ingresar a la zona por razones sanitarias. Este escenario argumenta porque más del 25% de las importaciones de Dinamarca fueron destinados al mercado de la Patagonia.

-Otro de los puntos a considerar es la sobreoferta internacional existente. La crisis sanitaria en ciertos lugares del globo determinó cierres de frontera. También toda la logística en los puertos continúa con problemas lo que generó complicaciones en mercados clave. China, el principal importador de cerdos a niel mundial, fue un de ellos y muchos de los países que colocaba su oferta exportable en este destino tuvieron que reorientarla hacia países no tradicionales.

Con tal de salvar costos, un porcentaje de estos cortes sin mercado definido se vendieron a precios muy bajos. Se puede especular que parte de esa producción fue la que ingresó a la Argentina.

Algunas conclusiones

Está claro que los ingresos de carne de cerdo Dinamarca representan volúmenes marginales en relación con el consumo global que tiene el país. Pero este atípico contexto no hace más que reflejar las inconsistencias que presenta el modelo económico argentino.

Por un lado, está la posibilidad de importar a precios relativos muy tentadores con el tipo de cambio que impone el Gobierno. Mientras el dólar en el mercado internacional se fortalece, el Banco Central regala divisas a 120 pesos. Un negocio que cierra tanto para el importador como para el exportador.

El mercado de la Patagonia está parcialmente desabastecido.

El segundo punto, entre otros tantos para analizar, es la pérdida de competitividad que presenta el sistema al no permitir el ingreso de inversiones. Con los mercados de crédito cerrados -por un riesgo país rozando los 2.000 puntos básicos- e inversores retirándose por la falta de certidumbre en el futuro del país, la matriz productiva e industrial porcina pierde competitividad al no poder tecnificarse como debería hacerlo.

El costo final de todo este desmadre lo termina pagando el consumidor en las góndolas. Pero cada año que pase más difícil será posicionarse con una oferta exportable competitiva en los mercados globales. Y esta claro que, sin exportación, no hay sistema que pueda desarrollarse en forma sostenida.

Es llamativa la lógica que tienen los funcionarios públicos a la hora de tomar una decisión. Hoy la economía argentina necesita dólares para poder producir. Escuchamos todos los días los reclamos de los industriales nacionales solicitando divisas al Banco Central para poder continuar con su actividad. Si no llegan desde el exterior insumos básicos, la industria y el campo se frenan.

Desde la autoridad monetaria argumentan que por la falta de divisas “debemos priorizar las urgencias”. Es lógico, cuando un bien es escaso no todos pueden acceder al mismo. Lo que carece de todo sentido común es que, frente a este escenario, un exportador danés de cerdos se lleve los pocos dólares que están en las reservas del Central pagando por ellos 120 pesos por unidad.

¿Qué criterio utilizan las autoridades para liberar estas divisas? No supieron responder a esta pregunta. Solo se limitaron a decir que son “fondos marginales”. Un dato real: las importaciones de cerdos durante el primer trimestre del año se llevaron poco más de 35 millones de dólares de las reservas contra los más de 17.000 millones que totalizaron las compras argentinas al exterior.

Pero no estamos hablando de datos comparativos, se cuestiona que urgencia existe para importar 13 millones de kilos de carne de cerdo en un mercado que está siendo abastecido por la oferta local. Más que el daño económico, la crítica está en las señales que envían los funcionarios al conjunto de la sociedad argentina y, en especial, a quienes necesitan de esas divisas para seguir trabajando. (Fuente: Javier Lojo, diario Río Negro)

El ABC Rural

Fuente: El ABC Rural

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