2 de julio de 2022 12:46 PM
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La cadena del maíz quiere eliminar trabas y busca dar un salto exponencial

En el Congreso Maizar 2022, que se realizó esta semana, quedó reflejada la oportunidad que tiene el paíscon el cultivo que incrementó en un 145% su producto bruto desde el ciclo 2015/2016 en todas sus etapas de elaboración

Ya es cultivo número uno por volumen de cosecha. Por el impacto económico se le acerca a la soja. Pero por las perspectivas que ofrece para el desarrollo, por una mayor transformación en productos industriales y energéticos, y como punta de lanza de una estrategia de sostenibilidad ambiental podría estar en el tope del ranking. Esta es una de las conclusiones que dejó el Congreso Maizar 2022 que, tras la cuarentena volvió a su formato presencial, y que tuvo como lema “El maíz siempre está”.

Para el presidente de Maizar, Pedro Vigenau, la cadena del maíz podría tener un “crecimiento exponencial” si contara con los “estímulos adecuados”, tal como lo señaló en su discurso de apertura del encuentro.

En la campaña 2020/2021 el Producto Bruto de la Cadena del Maíz se ubicó en US$17.828 millones. Fue el segundo del agro luego de la cadena de la soja. Pero en esta campaña que se está terminando de cosechar aportará a la economía argentina, como producto bruto, unos US$20.397 millones. Se trata de un salto del 14% versus el ciclo agrícola pasado.

En rigor, desde la campaña 2015/16, el cultivo tuvo un crecimiento exponencial del 145%. En la actualidad, representa el 3,6% del PBI del país. Estos datos los proporcionó Agustín Tejeda, economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, quien disertó en el Congreso.

Para el experto, la evolución del aporte de la cadena maicera en las últimas campañas a la economía del país fue más que significativa. “En la campaña 2015/16 el aporte fue de US$8326 millones. Es una de las cadenas de mayor crecimiento, con una economía argentina prácticamente estancada”, destacó en su disertación. En el gobierno anterior se removieron las trabas al cultivo y explotó.

Crecimiento

En tanto, como mencionó Vigneau en su discurso, “con los estímulos adecuados esta cadena puede tener un crecimiento exponencial, y crear mucho más desarrollo federal, porque la transformación del maíz tiene sentido económico, ambiental y social si se produce al lado del lote, de modo de no agregar más huella ambiental”.

Sin embargo, luego destacó que este crecimiento se torna muy difícil porque la producción agropecuaria se ve afectada por varias cuestiones. “Los derechos de exportación, la brecha cambiaria, la demora en actualizar la Ley de Semillas de 1973, las alícuotas de importación a fertilizantes, la falta de dólares para los insumos que deben traerse del exterior, los saldos técnicos de IVA; la escasez y aumento de precios del gasoil”, reclamó, ante la atenta mirada del ministro de Agricultura, Julián Domínguez, sentado en el escenario.

Añadió que ese diagnóstico anterior guarda relación con otro problema: “El 75% del maíz argentino se exporta en grano, sin procesar, cuando en Estados Unidos y Brasil, los otros dos grandes exportadores mundiales, la proporción es casi inversa”.

En el Congreso Maizar 2022Víctor Accastello, Julián Domínguez, Pedro Vigneau y Alfredo Paseyro, de ASA
En el Congreso Maizar 2022Víctor Accastello, Julián Domínguez, Pedro Vigneau y Alfredo Paseyro, de ASAFabian Marelli

En medio de una coyuntura internacional difícil, por la invasión de Rusia a Ucrania que complejizó la cuestión de la seguridad alimentaria mundial, para Vigneau el conflicto armado hace que muchos países “estén repensando y buscando descentralizar su política de provisión de alimentos. Lo que genera una oportunidad grande para países como el nuestro, miembros del selectísimo club que puede exportar alimentos. Y, si bien el problema del cambio climático quedó desplazado por las consecuencias del conflicto bélico, cuando este se resuelva va a volver con más fuerza. En lo que va de este siglo, América Latina pasó al primer puesto como exportador neto de alimentos, con cerca del 45% del comercio mundial, seguida de Norteamérica. La gran mayoría de los alimentos del mundo se producen entre los meridianos 40 y 140 longitud oeste, es decir, en nuestro continente. Tenemos una oportunidad inmensa, pero también una responsabilidad equivalente en cuanto a la seguridad alimentaria global”, aseguró.

Sin recoger el guante del reclamo, Domínguez en cambio habló en general. Dijo que si al productor le va mal le va mal a toda la cadena. “La guerra trajo una enorme oportunidad pero también un extraordinario desbarajuste. Este año el sector ha hecho el principal aporte de divisas que el país necesita, como nunca antes. Pero la contracara de este conflicto fue el alto costo en los combustibles y en la energía. Tenemos un problema en los combustibles pero estamos trabajando en eso: ni la siembra ni la cosecha de este segundo semestre está comprometida”, aseguró.

En tanto, Víctor Accastello, subgerente general de ACA y presidente del Congreso Maizar 2022, destacó que “el maíz es la estrella de la bioeconomía global a la hora de generar alimentos, bioenergías e innumerables productos biológicos y en la Argentina aún hay mucho camino por recorrer en la materia”.

“En esta cadena de valor es muy relevante el trabajo del productor agropecuario. La inclusión del maíz, al igual que del sorgo, en los sistemas de rotación de cultivos es un factor esencial para la conservación de nuestros suelos. La huella ambiental del maíz argentino es una de las mejores del mundo, y mejorará aún más si se obtienen mayores rendimientos de maíz por hectárea, con el uso inteligente de insumos agropecuarios a partir de ambientaciones de lotes y prescripciones variables para la siembra y la fertilización”, dijo.

Esto es fundamental para el cuidado del ambiente, pero también, y cada vez más, para tener accesos a mercados de alto valor. El mercado europeo permite la importación de nuestro bioetanol de maíz si este puede acreditar con certificaciones que genera un ahorro de emisiones mayor al 70% con respecto a la huella de carbono de la nafta bajo estándares europeos. La Argentina ha cumplido ese requisito, y esto le permite exportar bioetanol a ese exigente mercado. El maíz es un cultivo imprescindible para una agricultura sostenible”, añadió.

Misión

En diálogo con la nacion, Vigneau explicó que la cadena de maíz puede exhibir su aporte al desarrollo sustentable, como se entiende en todas sus acepciones, desde lo ambiental, lo social y lo económico. “En lo ambiental, por su morfología y la capacidad que tiene para capturar carbono y su eficiencia fotosintética. En lo social, lo vemos porque ocupa unos 730.000 puestos de trabajo. Y en lo económico vemos una gran oportunidad para incrementar el valor agregado”, dijo.

“Pero podríamos atraer más inversiones si hubiera estabilidad en la macroeconomía, si no existieran las retenciones y no hubiera brecha cambiaria o problemas como el saldo técnico del IVA”, insistió.

Necesitamos que haya crédito porque están los negocios para hacer y las inversiones se necesitan en los lugares de origen. Por ejemplo, en el NOA se podrían instalar granjas porcinas y eso evitaría llevar el maíz en grano desde Salta hasta los puertos de Rosario. Habría una menor huella ambiental allí”, sostuvo.

Mariana Reinke Cristian Mira

Fuente:

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