5 de julio de 2022 04:56 AM
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La tensión cambiaria presiona los precios de la hacienda y demora las ventas de soja

Repercutiría en menor ingreso de divisas. Los productores buscan resguardarse ante la escalada de los dólares paralelos. También se paralizan ventas de insumos claves para la campaña agrícola.

Sobre llovido, mojado. El ritmo de comercialización de la cosecha de soja 2021/22 es el más bajo del último lustro y por eso, apenas semanas atrás, en el Gobierno planteaban que podría avanzar con medidas extraordinarias para alentar a los productores a vender los granos sin vender, que actualmente alcanzan las 24 millones de toneladas, valuadas en más de u$s10.000 millones. Lo cierto es que hoy esbozar que los agricultores venderán la soja que tienen en sus silos es prácticamente una utopía teniendo en cuenta la tensión cambiaria que surgió luego de la renuncia de Martín Guzmán al ministerio de Economía y el posterior ruido político en la coalición gobernante que terminaron por generar todavía más incertidumbre en el sector.

El escenario se presenta, al menos, como complejo porque para los productores la cosecha de soja es su resguardo de valor y el incremento de la brecha entre el dólar oficial y los paralelos desincentiva cualquier posibilidad de venta y eso generará también una mayor presión para el sector originador de granos y sobre todo para la industria del procesamiento que desde comienzos de años viene mostrando una caída en las exportaciones de productos con valor agregado (aceite y harina de soja).

Las proyecciones indican que la soja aportará este año a la economía u$s25.443 millones (mostrando una suba del 10% respecto al año previo) y u$s10.489 millones en conceptos de recaudación fiscal (14,4 % más que la campaña pasada). Este escenario parece óptimo pero lo cierto es que si los productores continúan retrayendo las ventas de la oleaginosa, ese ingreso de divisas estaría al menos reducido en lo que se refiere a julio, que acaba de comenzar.

Para este mes se proyecta una liquidación del campo de poco más de u$s3.500 millones, pero que de continuar la escasez del gasoil, junto con el paro agropecuario y la retracción de las ventas de soja, podría terminar en una cifra mucho menor, en un contexto en el que el Gobierno necesitará de divisas para hacerle frente justamente a la tensión cambiaria que promete seguir en los próximos días.

En tanto, se abre otro foco de tensión en el sector porque durante la jornada de este lunes se paralizaron prácticamente la venta de insumos para el campo. Es que la suba del dólar blue y los financieros retrajeron a las agronomías que temen tener que reponer su mercadería con una remarcación en los precios.

En la misma línea, otro frente de tormenta que también tendría por delante la economía sería el precio de la hacienda en pie. Los productores ganaderos también utilizan al ganado como refugio de valor y eso se evidencia en los precios de venta en los diferentes mercados ganaderos y remates. Según explican desde el Mercado Ganadero de Rosario (Rosgan: “El escenario político presenta un diagnóstico sumamente complejo y la incertidumbre generada en las últimas horas en torno al rumbo de la economía, vuelve a poner en valor a la hacienda como activo de resguardo, generando así un factor de sostén adicional de precios, de cara a los próximos meses”.

Este escenario repercutiría directamente en los precios de la carne vacuna en las carnicerías y supermercados, que ya muestran un incremento interanual superior al 65%, mientras el consumo se ubica en su mínimo histórico de apenas 47 kilos por habitante por año.

En definitiva, serán semanas claves para el Gobierno y el campo porque el sector también aguarda expectante las primeras medidas de la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, y teme una suba de retenciones a los cereales. El final sigue abierto.

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