5 de agosto de 2022 11:31 AM
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Desesperado, un productor tiró 280 toneladas de limones: “No hubo más remedio”

Edgardo Marcelo Tanco, de Pichanal, Salta, explicó que lo hizo ante la falta de mercado y de precio

Este año no los pudimos vender porque a la gente no les da el precio”, comienza a explicar Edgardo Marcelo Tanco, un productor de limones de la zona de Pichanal, Salta, que tuvo que dejar pudrir 280 toneladas, la producción de 14 hectáreas de limones, porque no tiene compradores. El sector atraviesa un desafío mayúsculo en este momento, dado que este año se destinaron al mercado nacional los productos de exportación que no se ubicaron por el conflicto bélico en Ucrania.Default Mono Sans Mono Serif Sans Serif Comic Fancy Small CapsDefault X-Small Small Medium Large X-Large XX-LargeDefault Outline Dark Outline Light Outline Dark Bold Outline Light Bold Shadow Dark Shadow Light Shadow Dark Bold Shadow Light BoldDefault Black Silver Gray White Maroon Red Purple Fuchsia Green Lime Olive Yellow Navy Blue Teal Aqua OrangeDefault 100% 75% 50% 25% 0%Default Black Silver Gray White Maroon Red Purple Fuchsia Green Lime Olive Yellow Navy Blue Teal Aqua OrangeDefault 100% 75% 50% 25% 0%Edgardo Tanco tuvo que tirar la producción de 14 hectáreas de limones.

“La tuvimos que tirar porque hay que descargar las plantas. Somos una pyme, una micro familiar, y no tenemos empaque para llevar nosotros la comercialización”, dijo a LA NACION el productor, de 75 años.

En el mercado nacional, agregó, hay mucho limón que no se ubicó en el exterior, algo que obligó a los productores de la zona a no levantar la producción. “La gente a la que siempre le vendía este año no pudo llevarlo porque no les da el precio. El dólar quieto no ayuda, porque bajan mucho los precios y esto hace que bajen en el mercado interno, que también está saturado”, describió.

El productor reveló que muchos de sus vecinos y conocidos le propusieron regalar los limones de esta zafra, pero sigue en la misma disyuntiva: para bajarlo tiene que contratar un camión y la maquinaria especializada para hacer los trabajos de logística, por ende, debe incurrir en costos adicionales. “No hubo más remedio, para regalarla tengo que bajarla, juntarla y entregarla; tengo que pagarle a un equipo y no tengo para hacerlo. También pensé que si dejo entrar a alguien ajeno al campo si tiene un accidente me van a culpar a mí”, afirmó.

Tanco produce 14 hectáreas de limones, 16 hectáreas de naranja y 8 hectáreas de pomelo en un lote de 70 hectáreas, donde también hacen chía orgánica y porotos. Estas últimas plantaciones, añadió, le permiten diversificar la producción y equilibrar los balances a la hora de hacer las cuentas. La pyme fue fundada por la familia en 2001 y ahora da trabajo a cuatro empleados permanentes.

“No voy a hacer nada con llevar una bolsita de limones para regalar. Nosotros vendemos en árbol. Mi comprador viene con sus camiones a bajar los limones y se los lleva”, narró. Los limones normalmente son destinados a las industrias nacionales.

A modo de ejemplo, el año pasado, dijo, vendió a $1 el kilo de limón en árbol. Explicó que es difícil establecer un margen esta vez, aunque el precio ronda los 10 pesos por kilo en el campo. “Lo compran, embalan y mandan a la fábrica, pero este año no nos compraron la fruta porque hay mucha. Los grandes productores que conozco también cierran a pérdida”, afirmó.

El trabajo de un maquinista cuesta entre 1500 dólares a 2000 dólares. Y, si bien los datos de los ingresos por hectárea pueden variar de una zafra a otra, dependiendo de varios factores como el clima, las pérdidas por hectárea las calcula en los 1500 dólares. “Además, hay que fertilizar y regar con equipo especializado. Esto sí o sí tenemos que hacerlo. No nos entra ganancia y este año va todo a pérdida”, se lamentó.

En total, reveló que las pérdidas serían de 1500 dólares por hectárea
En total, reveló que las pérdidas serían de 1500 dólares por hectárea

En este momento en la Argentina hay sobreproducción de limones, porque no se exportó y se saturó el mercado. Le está pasando a mucha gente, pero hay quienes no hablan porque les da miedo”, contó.

Esta es la primera vez que el productor debe tirar la fruta al suelo. Indicó que lo hizo para que no se avejente la planta y pueda desarrollarse la floración de la fruta de verano. “El asunto es que tenemos que ver de llegar a fin de año. Ahí podemos tener algo de fruta de verano, para ir vendiendo y después que salga algo de servicio”, sostuvo.

Por último, explicó que, así como sucede en varias partes del interior, allí también se ven afectados por la falta de personal dispuesto a trabajar. “La gente que quiere trabajar en el campo es muy poca. No hay personal para la mano de obra y los que podés contratar no quieren que los pongas en blanco por el plan social. Hoy estábamos haciendo las cuentas para pagar los sueldos, Uatre, contador y entre todo tenemos que poner casi 1 millón de pesos. Empezamos a sumar y nos asustamos. Hay que ajustarse permanentemente”, indicó.

Fuente: La Nacion

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