8 de diciembre de 2009 20:51 PM
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Uruguay  –   El futuro ministro de Ganadería esbozó algunas líneas de acción

El futuro ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, trabajará en forma inmediata en el desarrollo agropecuario y en la articulación del formidable crecimiento que ha tenido el sector, según lo acordado con el electo mandatario José Mujica.

Aguerre, quien preside desde 2006 la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), dijo ayer a El Observador que lo tomó por sorpresa cuando el martes pasado el presidente electo “me invitó a participar de su equipo de gobierno. Es un enorme desafío para quien no tiene una carrera política y por lo tanto tengo que concluir –y así me lo confirmó el presidente electo– que el ofrecimiento fue en función de mis condiciones personales, como técnico y dirigente gremial, y como productor”.
Aguerre expresó que se dedicará de inmediato “a pensar en la articulación de políticas enfocadas hacia el desarrollo agropecuario”, como le pidió Mujica hace una semana al ofrecerle el cargo.
“Eso tiene que ver con la productividad, la sustentabilidad, la inserción en los mercados y la articulación de las políticas que lleven a la realización de infraestructuras que se diagnostiquen que son convenientes”, acotó el futuro titular del MGAP.
En esa línea se trata de ver la forma de “articular el formidable crecimiento que ha tenido la agropecuaria nacional de los últimos seis o siete años, de la mano de una agricultura agroexportadora, en un tiempo de transformaciones muy aceleradas”, dijo Aguerre, y agregó que esa realidad fue acompañada de “un crecimiento económico basado en muchas innovaciones, con mucha inversión en mecanización, pero con algunos cambios en la estructura de la tenencia de la tierra y algunos aspectos relativos a la concentración y la extranjerización de este bien”.
El futuro ministro de Ganadería opinó que también existen nuevos modelos de gestión, incide además un precio de la tierra más elevado y relaciones de precios donde un rubro empuja al otro. “Lo más importante es trasmitir la señal de que todo es perfectible”, dijo Aguerre.
Destacó que el país, con tres millones de habitantes, está dotado para producir alimentos para 40 millones de personas y que es importante tener en cuenta que en el mundo se dio el crecimiento de algunas economías, la aparición de los biocombustibles, la utilización de algunos commodities agrícolas como elementos de especulación financiera, los problemas del calentamiento global, el advenimiento de los organismos genéticamente modificados, el avance formidable que ha tenido la siembra directa”.
“Son cambios importantes y son tecnologías nuevas que a veces permiten imaginar que la frontera agrícola del Uruguay es ilimitada”, acotó Aguerre.
El futuro ministro de Ganadería sostuvo que hay “que empezar a cuidar la sustentabilidad de los sistemas productivos –alternancia de cultivo con cultivo y cultivo con forrajes–, pero también arriba de qué tipo de suelos se pone ese sistema productivo”.
Dijo que “hay que trabajar muy fuerte en abrir cada vez más y mejores mercados, luchar para que el comercio mundial sea menos distorsionado y generar tecnología nacional con visión ecoeficiente. No es la rentabilidad, no es la productividad en kilos por hectárea ni siquiera es el margen neto. Es más que todo eso: es en términos de eficiencia del recurso natural, de unidades de emisión de gases de efecto invernadero por tonelada de proteína o de carbohidrato que producimos”.
Aguerre sostuvo que cuidar los recursos naturales no es solo un problema ético, sino pragmático comercial, porque cada vez en el mundo la forma de producir los alimentos tiene mucho que ver con el valor agregado que se logra al final, o sea la ecocertificación en agricultura, la trazabilidad y el bienestar animal en ganadería.
Aguerre resaltó también que para que esas ventajas competitivas se puedan consolidar y se transformen en mejoras de ingresos para los eslabones que están más abajo en la cadena, también es importante fortalecer y adecuar los mecanismos de integración.
Subrayó también que “se debe pensar en el riesgo agrícola”, en el que tradicionalmente buena parte de las energías de los ministros del MGAP y sus equipos se volcó a atender la ventanilla de ayuda frente a los reclamos por la sequía, inundación, granizo o viento. “Nos parece importante desde el Estado propender a la búsqueda de mecanismos de seguros agrícolas que permitan darle un mínimo de seguridad a los procesos productivos que en la mayoría de los casos son a la intemperie”, concluyó.

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