13 de agosto de 2022 11:30 AM
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Relevan un 40% menos de trigo en el Departamento

Según el reporte del jefe de la Agencia de Extensión Rural Castellanos del INTA Rafaela, Carlos Callaci, la zona evidencia un panorama peor de lo que se estimaba al principio de la campaña.

Hace apenas algunas semanas desde el INTA Rafaela, la Ing. Agr. Verónica Sapino comentaba acerca del retraso en la siembra del trigo, que estimaban en un 20% la caída en el área de siembra, respecto a la campaña precedente. Sin embargo, actualizando el relevamiento de esta semana, y con la etapa de implantación concluida, el cereal de invierno muestra que asciende a un 40% el descenso de hectáreas cubiertas con dicho cultivo.
Desde la Agencia de Extensión Rural Castellanos del INTA, su responsable, el Ing. Agr. Carlos Callaci explicó que “hasta que no haya una imagen satelital a futuro, porque ahora es muy difícil de precisar, y se puedan ver todos los lotes realmente podremos tener un dato concreto, sin embargo, la estimación que hacemos al recorrer todo el departamento es que estamos alrededor de un 40 por ciento menos de trigo sembrado, lo cual es una superficie muy baja destinada a trigo”, confirmó el técnico que realiza estas recorridas a campo”.
Junto con la Ing. Daniela Faure, Callaci recorre cada mes el departamento para realizar un barrido riguroso, que se refuerza en el resto de las semanas con visitas puntuales, donde queda a la vista, como en esta oportunidad, la magra apuesta por el cultivo invernal más tradicional de nuestra región, donde por ejemplo sólo entre Marini y Ramona se observaron algunos lotes en buenas condiciones, según reportaron los técnicos.
Así, esta campaña en el Departamento Castellanos puede estar entre las de menor rendimiento de los últimos años, sobre el total de sus cien mil hectáreas productivas, apuntaron desde la AER del INTA.

PRONÓSTICOS NADA ALENTADORES
Sobre el estímulo que se percibe entre los productores, Carlos Callaci opinó que “el ánimo siempre es bastante débil, pero sin humedad en los perfiles no se puede hacer demasiado, es por eso que hay una reducción en los lotes implantados; sin embargo, los productores tienen que seguir trabajando, tienen la necesidad de hacerlo, por eso algunos se arriesgaron con el trigo igualmente a pesar del panorama climático y de suelos”.
Lo que está a la vista es que “hay muy pocos lotes que vienen relativamente bien, para lo cual las lluvias tímidas de estas semanas pueden colaborar en mejorar los resultados un poco, pero el déficit es muy marcado”, resaltó el técnico del INTA.
“El estado actual está en fase de macollaje, en la mayoría con uno o dos macollos, que podrían llegar a sumar algún otro por efecto del clima, pero si los precios no son buenos va a ser difícil cubrir los costos de esta campaña y mucho más para quienes estén en tierras alquiladas”, advirtió Callaci, quien además se encarga de analizar resultados y márgenes económicos en la región.

UN RECORTE DE PROPORCIONES
Según la información que divulgó ayer la Rural de Rafaela, en base al informe que elabora mensualmente la agencia del INTA, el agua útil en los perfiles de suelo estaba al inicio de la campaña entre uno y dos metros cúbicos de agua por hectárea, hasta el metro de profundidad, con las lluvias actuales por debajo de la media histórica. Como consecuencia, la perspectiva de rendimiento está recortada en al menos un 25 por ciento, por lo tanto se podrían dar mermas de entre 1.125 y 1.725 kilos por hectárea, cuando tranquilamente podrían dar hasta 4.250 kilos de promedio, y si se consideran los mejores años, hasta se superan los cinco mil kilos/hectárea.
Si bien el rendimiento de la zona no es de los mejores del país, en las últimas campañas superó los 30 qq/ha y hubo casos de lotes que promediaron 40 qq/ha cómodamente, con picos de rendimiento que se acercaron a los mejores de la provincia. No hay que desconocer que se viene de dos años consecutivos con fenómeno “La Niña” (lluvias por debajo del promedio anual), sin embargo, la zona central del departamento obtuvo pulsos de humedad muy oportunos en la campaña pasada que permitieron marcar una excepción a lo que sucedió en la mayoría de las regiones de la Pampa Húmeda. Pero en este ciclo las precipitaciones fallaron en tiempo y cantidad y la realidad parece ser muy diferente a la última campaña.

DÉFICIT HÍDRICO
Para tener un parámetro, la Estación Experimental Rafaela del INTA registra un déficit sobre el promedio anual de 243 milímetros, con períodos muy largos sin lluvias, o registros escasos en abril y mayo que son meses clave para la preparación de los suelos. Durante junio y julio las lluvias fueron prácticamente nulas y eso retrasó las implantaciones y hasta hizo desistir a varios productores de arriesgarse al ciclo invernal.
Al margen de que los cultivos en curso no rendirán lo esperado, también se ven trabajos en los lotes vacíos, como control de malezas y preparativos de productores que ya piensan en la cosecha gruesa, posiblemente girasol o maíz si las lluvias acompañan. Por lo tanto, “quienes vienen de soja, sin maíces, deberían apostar el maíz de primera. Sobre todo, si las precipitaciones siguen acompañando, aunque sea levemente”, según sugiere el comunicado de la Rural de Rafaela.

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