9 de septiembre de 2022 11:55 AM
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Veterinarios de acuicultura: algo más que perros y gatos

En todos los viveros acuícolas españoles hay veterinarios, personal muy especializado en el bienestar de los animales que controla que los peces vivan en condiciones óptimas y se encuentren en perfecto estado de salud.

Afrontémoslo: es inusual que alguien decida, a los 18 años, empezar a estudiar Veterinaria porque quiere trabajar con doradas. O con lubinas y esturiones. La acuicultura, que en España goza de un gran prestigio y conforma un sector en constante crecimiento, se ha convertido, sin embargo, en una salida para cientos de profesionales. En cada vivero nadan miles de ejemplares de truchas o lenguados, entre otras especies, y todos estos especímenes requieren cuidados de los veterinarios.

Ignacio Alba, veterinario en un vivero especializado en esturión
Ignacio Alba, veterinario en un vivero especializado en esturión

Como Ignacio Alba, que trabaja en un vivero especializado en esturión, un animal que lleva 250.000 años en el mundo y del que obtenemos el preciado caviar. El sector acuícola en España, por cierto, genera tres toneladas anuales de este alimento. “Para ello, el trabajo con los peces es constante: sobre todo, controlamos que vivan bien y les hacemos ecografías periódicas a fin de comprobar el nivel de maduración“, asegura Alba. Porque tienen que pasar cerca de 18 años antes de que las huevas de esturión sean adecuadas para el consumo humano

También son los veterinarios los encargados de poner en marcha planes especiales de vacunación, que es, precisamente, un campo en el que el sector investiga sin cesar, con el objetivo de reducir al mínimo las posibles enfermedades que se puedan producir, tal y como explica Aurelio Ortega, jefe de Acuicultura del Instituto Español de Oceanografía. Los especialistas se reúnen en las llamadas agrupaciones de defensa sanitaria: organismos de colaboración entre veterinarios de distintas empresas y las administraciones públicas para garantizar el estado de salud y bienestar de los peces.

El trabajo con los peces es constante: sobre todo, controlamos que vivan bien y les hacemos ecografías periódicas

Hace unos años se discutía si la acuicultura debía entrar en las aulas, los grados y las licenciaturas de Veterinaria. A día de hoy, el debate está más que superado. Existen másteres especializados, repartidos por las distintas universidades de España, que crecen en número y en tipología con los años, en consonancia con las múltiples salidas profesionales. En España hay 5.075 instalaciones acuícolas y todas ellas necesitan, al menos, un veterinario que se encargue, entre otras cuestiones, de los calendarios de vacunación de los peces, más vigilados que en libertad.

En los viveros de acuicultura, además, se emplean cada vez menos antimicrobianos. Este constante control facilita que el pescado que llega a las pescaderías, los restaurantes y los hogares de toda España presente unas condiciones inmejorables. El seguimiento también es garantía de mayor calidad y mejor sabor, debido a los piensos especializados y supervisados, justamente, por los veterinarios.

El pescado que sale de la acuicultura ha vivido muy controlado y con trazabilidad total

Así que la acuicultura genera tejido social y económico, pero también es un puntal ambiental y un elemento imprescindible en el esquema de la alimentación mundial, como afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En el último informe mundial sobre pesca y acuicultura (Sofia, por sus siglas en inglés), la organización asegura que esta actividad es sostenible y tiene “un gran potencial para alimentar y nutrir a la creciente población mundial”.

Realizado por UE Studio

Este texto ha sido desarrollado por UE Studio, firma creativa de branded content y marketing de contenidos de Unidad Editorial, para ACUICULTURA DE ESPAÑA.

Fuente: www.elmundo.es

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