27 de septiembre de 2022 10:31 AM
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La calidad de la leche empieza por las vaquillona

Cuando pensamos en las vaquillonas, a menudo buscamos resultados en crecimiento y edad al primer parto. Sin embargo, otro factor especialmente importante es la salud de la ubre. Durante un seminario en línea de la Universidad Estatal de Pensilvania, Amanda Stone, profesora de la Universidad Estatal de Mississippi, habló sobre calidad de la leche y […]

Cuando pensamos en las vaquillonas, a menudo buscamos resultados en crecimiento y edad al primer parto. Sin embargo, otro factor especialmente importante es la salud de la ubre.

Durante un seminario en línea de la Universidad Estatal de Pensilvania, Amanda Stone, profesora de la Universidad Estatal de Mississippi, habló sobre calidad de la leche y mastitis en vaquillas.

“La mastitis es la enfermedad más cara en la industria lechera”, dijo, resaltando la necesidad de pensar en los riesgos de mastitis en vaquillonas.

Igual que las vacas, las vaquillonas pueden experimentar mastitis contagiosa o ambiental. En el hato en producción, la mastitis contagiosa a menudo se disemina durante el ordeño. Las vaquillas no tienen ese riesgo, en cambio, el mayor riesgo para la diseminación de bacterias que causan mastitis en vaquillas, está en las moscas.

Las moscas son el vector por el que las vaquillas se contagian de mastitis. Es muy fácil que las moscas adquieran patógenos contagiosos y los traigan a las vaquillas.

Las moscas son especialmente problemáticas en ambientes calurosos y húmedos. Stone dijo que la eliminación de lodo o estiércol en las áreas cercanas a las vaquillas puede reducir el crecimiento de moscas, y también esas mismas áreas son el foco de bacterias que causan mastitis ambiental.

Incluso los mejores establos, tienen el riesgo de exposición a bacterias causantes de mastitis, dijo Stone. Desafortunadamente la mastitis subclínica no se detecta en animales no lactantes, porque no tenemos la cuenta de células somáticas para identificar infecciones. Sin embargo, podemos observar los signos de mastitis clínica como cuartos hinchados o rojos, o una vaquilla que muestra incomodidad en la ubre.

Las vaquillas con signos clínicos deben recibir tratamiento con un tubo intramamario para mastitis y también puede considerarse aplicar un sellador de pezones. Stone enfatizó que un tratamiento oportuno puede darle el tiempo suficiente para que el periodo de retiro termine antes del parto.

Si bien algunos establos han comenzado a tratar todos los cuartos de todas las vaquillas de forma preventiva, Stone no recomienda esa estrategia, porque es muy costosa y los beneficios reales no se han verificado. Sólo se recomienda tratar a las vaquillas si el establo tiene muchos problemas con los animales de primera lactancia.

En su conclusión, Stone animó al auditorio a poner más atención en las vaquillas, para vigilar varios aspectos, como la calidad de la leche. “Debemos asegurarnos de invertir más en las vaquillas y no sólo darles alimento”, dijo Stone. “Necesitamos prepararlas lo mejor que podamos, para que nos devuelvan todo lo que esperamos de ellas”.

Por Abby Bauer – La autora es editora asociada de Hoard’s Dairyman

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