1 de octubre de 2022 12:13 PM
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Pollos: la producción y el consumo son récord y la exportación se torna clave

La carne de pollo alcanzó a la bovina en la preferencia de los argentinos y la producción se moderniza para seguirse expandiendo.

El consumo de carne de pollo en la Argentina muestra una notable tendencia al alza y es de los más altos del mundo. No es una novedad, el crecimiento se viene observando desde el año 2003, pero este año los valores son casi similares a los de la carne bovina, todo un hito en el país del asado. Desde 2010, cuando se consumían 33,6 kilos de pollo anuales per cápita, se pasó a los 47,9 kilos actuales, y la proyección indica que para 2025 rozaría los 50 kilos por persona.

Carlos Sinesi, gerente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), explica que el fenómeno se debe fundamentalmente a la competitividad de precio de la carne de pollo, y agrega que el crecimiento del consumo fue impulsado y acompañado por un importante crecimiento de la producción.

“Los costos han ido subiendo a lo largo del último año, pero se pudo acompañar ese incremento con precios muy competitivos con relación al resto de las proteínas animales que consumimos en la Argentina. Argentina está y estará totalmente abastecida de proteína animal (carne bovina, aviar, porcina, ovina, pescado y las demás)”, dice Sinesi.

En los últimos 20 años, la producción de pollo en Argentina creció de forma sostenida, salvo por un periodo de estancamiento entre 2013 y 2018. En 2002 se producían en Argentina 690.000 toneladas de carne de pollo por año, y 2022 terminará con una producción récord de 2,4 millones de toneladas. Para 2025 se espera que esa cifra alcance las 2,65 millones de toneladas.

Según el Senasa, entre enero y agosto de este año se faenaron alrededor de 500 millones de cabezas, de las cuales el 47 por ciento fue en la provincia de Entre Ríos, principal bastión de la actividad en el país, el 38 por ciento se faenó en Buenos Aires y el resto en Santa Fe, Córdoba, Rio Negro, Salta y Mendoza, en ese orden.

La exportación pide pista

Mientras tanto, según el directivo de CEPA, en el plano externo también hay margen para la expansión. Las exportaciones argentinas del año 2021 fueron del orden de las 235.000 toneladas, equivalentes a aproximadamente 327 millones de dólares FOB, detalla, y agrega que en los primeros ocho meses del año 2022 se han incrementado las exportaciones en toneladas en aproximadamente un 12 por ciento y que en dólares FOB existe un incremento aproximado del 28 por ciento. Por tal motivo, la proyección para el año 2022 ascendería a 270 mil toneladas, con un valor FOB que podría superar los 420 millones de dólares.

En lo que va del año se realizaron despachos a más de 60 destinos, siendo los destinos más importantes China (el 29 por ciento), Medio Oriente (17 por ciento), Sudáfrica y Sudamérica (15 por ciento cada uno) y el sudeste asiático (12 por ciento).

“Tenemos todas las condiciones para incrementar la producción (superficie de tierra, materias primas, agua, cultura del trabajo, costa marítima). Podemos continuar produciendo o desarrollar una política de Estado que impulse el crecimiento con un objetivo claro de exportación. Sin exportación, el crecimiento de la producción acompañará solamente el aumento de la población. Desde hace varios años el mercado interno de carnes es un mercado de suma cero”, advierte Sinesi.

Luego remarca que hoy las mayores inversiones son necesarias en el sector granjas. “En este segmento de la producción es donde debemos dar el salto a las tecnologías de punta que son los galpones black out, para lo cual se está trabajando desde hace tres años en líneas adecuadas para el sector con plazos que permitan el repago de la mejor manera y seguir con la mejora continua y el desarrollo de la avicultura de precisión. El resto de los segmentos de la producción se van mejorando año a año sin retrasar los desarrollos tecnológicos existentes”, afirma.

Y concluye: “Las oportunidades en el mundo existen a cada paso, solamente hay que estar preparado para tomarlas. Lentamente el consumo de carne de pollo en el mundo fue haciéndose como el más importante entre las principales proteínas, pero esto también produjo que todos los países quisieran producir algo para cubrir su soberanía alimentaria. En la Argentina contamos con ventajas comparativas importantes pero eso solo no basta, hay que seguir mejorando, hay que ser sustentable y también demostrarlo”.

Fuente: Clarin

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