2 de octubre de 2022 12:15 PM
Imprimir

Las proporciones de la vaca balanceada

El experto Horacio Larrea nos propone profundizar el concepto de vaca balanceada, es decir aquella vaca que integra en armonía fortaleza, calidad y que mantiene proporciones que le dan forma. ¿Cuáles son esas proporciones "ideales" de una vaca lechera?.

Muchas veces hemos escuchado a algún zootecnista o algún juez en medio de la pista hablar de una vaca «balanceada».

En general denominamos así a aquellas vacas que, además de tener equilibrio entre fortaleza y calidad, guardan las proporciones ideales de conformación que le dan «forma» a su cuerpo, y que le van a permitir lograr su objetivo de poder producir mucha leche durante varias lactancias, y sin problemas.

¿Pero cuáles son esas proporciones «ideales» de la vaca lechera?

Sin duda quien ha hecho un trabajo extraordinario en la extensión de estos principios es mi querido amigo (y también maestro) Tom Byers.

Luego de treinta años de trabajar para Holstein Canadá, llegando a ser por muchos años Jefe de Calificadores de esta Institución, y continuando con su pasión tan contagiosa por las buenas vacas como Embajador de Holstein Canadá en el mundo, Tom y su personalidad arrolladora ha contribuido a promover la cultura de la crianza balanceada, que tanto a distinguido al país del norte por muchos años.

En una serie de presentaciones memorables en distintos países del mundo, y con su histrionismo incomparable, Tom ha explicado como nadie como se deben evaluar las vacas y nos ha mostrado cuales son las proporciones ideales de una vaca balanceada, tomando como base el largo de la cabeza. del animal.

Sin una pizca de la gracia que tiene la forma en que Tom lo explicaba » en vivo», e intentando marcarlo con líneas de distintos colores en las fotos incluidas en este artículo, las proporciones principales a las que Tom hacía referencia son las siguientes.

El ancho de la cabeza a la altura de los ojos debe ser igual a la mitad del largo de la cabeza.

El largo de la cabeza equivale al largo del cuello, al largo de la zona dorsal, al largo de la zona lumbar y al largo de la grupa.

El ancho de la grupa equivale a la mitad del largo de la cabeza, lo mismo que el ancho de la inserción posterior, medido a la altura del nacimiento del pliegue de la ubre junto a la pata.

El largo de la cabeza también se refleja en el largo de la ubre (vista de lado y tomando desde donde nace la inserción anterior hasta la parte más distante de la ubre posterior).

También el largo de la cabeza debe ser igual a la altura de la ubre posterior, medida desde el nacimiento de la inserción cerca de la vulva, hasta el piso de la ubre.

La separación de los pezones anteriores equivale a la mitad del largo de la cabeza.

Vista desde adelante, el ancho del pecho de la vaca debe ser igual al largo de la cabeza, y este largo debe replicarse desde la punta de la paleta hasta la articulación escapulo-humoral (encuentro), nuevamente desde allí hasta el codo, y luego nuevamente del codo hasta el metacarpo.

En el tren posterior, podemos ver el largo de la cabeza que va desde la articulación coxofemoral hasta la articulación femorotibiorotuliana (babilla o stifle, en inglés), de ahí nuevamente a la punta del garrón, y del garrón (o corvejón para otros hispanoparlantes) hasta la corona, en la parte delantera de la pezuña.

¿Una vaca debe tener perfectas todas estas proporciones para ser una buena vaca?… Desde ya que no!. De hecho muy pocas tienen estas proporciones tan perfectas, pero cuanto más se acerquen a esta «forma ideal», mejor conformada será la vaca……Tampoco creo que sea necesario volverse locos y andar con un centímetro midiendo las vacas parte por parte, pero creo que entendiendo estas proporciones a las que hace referencia Tom, uno puede tener en un golpe de vista un excelente punto de referencia para analizarlas.

Creo firmemente que estos principios de la vaca sólidamente constituida siguen tan vigentes como siempre, pero seguramente en los tiempos actuales y con la aparición de nuevas tecnologías, hoy debemos combinar este principio con la selección por resistencia a enfermedades y rasgos de eficiencia de conversión, los que no son visibles a simple vista, pero que tienen enorme impacto en la rentabilidad de cualquier ganadería. Hay quien cree que estos criterios no se llevan bien de la mano, pero personalmente creo que son herramientas que se pueden complementar perfectamente y aprovecharlas al máximo para criar cada vez mejores vacas.

Por Horacio Larrea – extraída de su Facebook personal

Publicidad