2 de octubre de 2022 10:37 AM
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¿Quién es la mujer que ocupó las portadas del mundo?

Detrás del premio de Milán y de las lanas uruguayas que se abrieron el camino en Gucci hay una gran historia...

Lanas finas uruguayas serán materia prima de las prendas Gucci. Ese fue el titular que ocupó todas las portadas y llegó a todos los televisores de nuestro país. Fue noticia en todos lados, porque una productora uruguaya, de Tacuarembó, recibió un premio en Milán, capital de la moda del mundo. También porque nuestras ovejas colaborarán en una marca de lujo. Pero detrás de todo esto hay una historia de vida, de sacrificio, de sufrimiento, pero de superación. Y eso hace a la noticia y al reconocimiento aún más especial. Todos tenemos una historia para contar, pero esta vez es el turno de Gabriela Bordabehere.

La estancia “La Soledad” es administrada por la Ing. Agr. Gabriela Bordabehere. Está situada en el paraje Picada de Oribe, próximo a la Ciudad de San Gregorio de Polanco en Tacuarembó y fue el establecimiento piloto para el programa de producción regenerativa NATIVA™ Regen (una marca del grupo Chargeurs), que es parte de un cambio en las tendencias de la industria de la moda a nivel global e involucra a productores y a Lanas Trinidad, con el respaldo científico del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Originalmente el establecimiento perteneció a sus abuelos, emigrantes españoles que vinieron huyendo de la guerra a principios de siglo. Fruto del esfuerzo y trabajo constante, el matrimonio pudo comprar el campo muchos años después de su aterrizaje en suelo oriental. Tiempo más tarde el campo pasó a ser administrado por un tío y luego, cuando Gabriela se casó con Alejandro, les ofrecieron la administración.

Ovejas, ovinos, majada

Ambos se formaron como ingenieros agrónomos. Se casaron, nacieron sus hijos y así pasaron los primeros 14 años del matrimonio. Sin embargo, la vida la enfrentó al peor enemigo antes de tiempo y, a prepo, debió tomar las riendas del establecimiento.

Si bien tenía su carrera y estaba formada, de lo que era la administración en sí Gabriela estaba totalmente al margen, dado que se dedicaba a ser ama de casa y mamá a tiempo completo. “Así es como comenzó mi vida en el campo. Transcurrieron 14 años hasta que tuve que hacer frente a la administración. Estaba en una situación económica muy complicada y mi preocupación era cómo sacar adelante a mis hijos. Me quedé un año con ellos en el campo, pero al siguiente decidí llevarlos a Montevideo a vivir con familiares”, recordó.

Gabriela viajaba todos los fines de semana para ver a sus hijos en la capital, pero los domingos regresaba al norte. Se vio en la necesidad de conseguir otro trabajo para poder solventar los estudios y la salud de sus hijos. Al poco tiempo ya tenía tres trabajos con los que sacar adelante a la familia. Destacó especialmente el apoyo que le brindaron diferentes instituciones en sus años más duros, tanto el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), como el Instituto Plan Agropecuario y la Facultad de Veterinaria.

Gabriela se anotaba en cada proyecto que le proponían. Siempre aceptó cada una de las propuestas, convencida del aporte que le daban al establecimiento y a su gente: “valoro mucho capacitar al equipo de trabajo y formar buenos ambientes laborales. Eso ha sido básico, porque la gente es lo que hace a las empresas. Quiero que trabajen cómodos, quiero ayudar a formarlos y que tengan un lugar en donde se desarrollen laboralmente”.

Y vaya si está filosofía dio sus frutos. No por nada, las lanas finas uruguayas serán materia prima de las prendas Gucci.

La magia. El proyecto le valió el premio “Acción Climática” de la Cámara Italiana de la Moda a la productora uruguaya Gabriela Bordabehere, de la estancia La Soledad, en Tacuarembó. Y no, claro que nunca se imaginó este doble reconocimiento: ni que iba a llegar a Gucci, ni que iba a conocer al CEO y a la presidenta de la marca italiana, ni que el trabajo de su día a día iba a ser premiado.

Como siempre, cuando le proponen hacer un vídeo porque estaba la posibilidad de un vínculo comercial con una firma importante de moda, accedió inmediatamente, porque mostrar el origen le parecía una buena propuesta. “Siempre pensé que el mundo se alimenta y se viste, pero detrás de eso está el esfuerzo de la gente de campo y no se ve”, expresó.

Durante muchos años -y hasta hoy- la gente del campo vivió sin luz, sin agua, sin un medio de transporte, con cañadas que impiden llevar a los hijos a la escuela pública del pueblo. Llueve y quedan aislados. Y esto no se ve. “Hoy lo cuento yo, pero es la historia de todos los que vivimos en el campo. La formación de nuestros hijos, la salud es muy complicada en el medio rural… Es la historia de todos los que vivimos en el campo: separarnos de nuestras familias porque queremos una mejor formación para nuestros hijos. El tema es que esto no se ve ni se sabe. Solamente por ahí se ve lo que es la vida rural en la Expo Prado, es excelente que se muestre, pero no es la realidad del día a día de los que vivimos en el campo con muchas alegrías, pero con tremendas dificultades”, contó.

Entonces, con estas vivencias a flor de piel, Gabriela no dudó ni un minuto en aceptar. “Cuando me hacen la propuesta de mostrar el origen me encantó. Es parte de la filosofía de mi vida, porque entré en un proyecto que está alineado con la conservación del medioambiente, del suelo, de dejar la tierra a nuestros hijos como nosotros la recibimos. Estaba absolutamente alienado con lo que siento y pienso. De ahí acepté la propuesta para formar parte del proyecto”, aseguró.

Y así fue. Durante un día entero grabaron el vídeo al natural: con su ropa de trabajo diario, con sus tares de todos los días. Este vídeo fue mostrado en Europa, englobando todo lo que se buscaba: un proyecto en donde se pudiera ver la esencia del trabajo en el campo, que fuese natural y, sobre todo, emocionante.

“Más allá de todo eso, soy yo misma. Es mi vida. Poder reflejar eso me llenó de alegría”, recordó.

Tiempo después le dijeron que estaba la posibilidad de presentar este vídeo, su historia de vida, en la Cámara Nacional de la Moda para que le dieran un premio muy importante. No obstante, ingresaría en una categoría muy complicada para ganar, no solo por la cantidad de competidores, sino porque habían 10 jurados analizando cada vídeo, cada trabajo, cada historia. “Así como me lo dijeron lo solté. Ya era divino haber llegado hasta acá. Así como llegó a mí, lo solté”, recordó.

Sin embargo, un día la sorprendió una videollamada con la empresa Gucci comunicándole que había ganado el premio: “inimaginable. Primero agradecí, después me emocioné. Lo que más me emociona de todo esto es que Uruguay se muestre al mundo: exhibir nuestro trabajo es el logro más grande”, contó.

Y así comenzó todo el revuelo. Pasaron dos meses hasta que la contactaron por los pasajes, el alojamiento y hasta la vestimenta en Milán. “Me dijeron que Gucci me quería vestir para el evento, y así surgió toda está magia que vivimos…”, señaló.

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Nunca dejó de lado lo que realmente importa: mostrar al mundo la producción uruguaya con Merino Australiano y los 15 productores que están embarcados en este proyecto de sustentabilidad, “un tremendo desafío que nos va a poner a todos en algo nuevo”, dijo.

Antes de viajar, tomó clases de inglés y de pronunciación para su discurso de un minuto y medio, elaborado por ella, aunque la ayudaron con la traducción.

“Es un tremendo desafío para los productores que nos embarcamos en esto. Es algo nuevo, con muchas incertidumbres, pero es un gol para Uruguay”, aseguró.

Conoció al CEO de Gucci, quien le entregó el premio, pero antes, la presidenta de la marca la visitó en el hotel y mantuvieron una charla distendida e informal durante una hora y media. “Solo quería conocerme y saber de primera mano mi modo de trabajar. Estaban muy impresionados y agradecidos de que hubiera contado mi historia de vida, hacerla pública… para mí no es nada fácil esto de estar en la prensa”, confesó.

Y en medio de esos días únicos, mágicos, caóticos, Gabriela solo pensaba en volver a casa, estar en el campo y escuchar el silencio. “Me asustaba tanto todo esto que quería volver a disfrutar de mi vida silenciosa”, cerró.

El rol de la ciencia en la concreción de los hitos

Lanas finas uruguayas serán materia prima de las prendas Gucci luego de que la productora nacional Gabriela Bordabehere recibiera el premio Acción Climática en la Semana de la Moda Sostenible de Milán. Sin embargo, no todos saben cómo contribuyó la ciencia uruguaya, y más específicamente el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en estos dos hitos.

Esta doble distinción resultó del trabajo realizado por la ingeniera agrónoma en dos predios en el marco del Programa de Ganadería Regenerativa, una iniciativa de Nativa Precious Fiber y Lanas Trinidad, con el respaldo científico del INIA. El instituto estuvo involucrado en la definición del plan del programa, en las negociaciones con Gucci y es el que otorga los datos y las mediciones que sustentan la certificación que se le da al productor si su establecimiento cumple estándares vinculados a la salud del suelo, el aumento de la biodiversidad y el bienestar animal. Esto es posible ya que INIA trabaja en estos indicadores hace más de cinco años.

Fuente: El Pais

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