2 de octubre de 2022 00:50 AM
Imprimir

Panorama de la pesquería de merluza negra

Investigadores del INIDEP analizaron la información biológica-pesquera del recurso en Argentina. Cumplimiento de las medidas de regulación establecidas. En tres rectángulos se captura el 99%, mayoritariamente por arrastre.

En el Informe Técnico 50, elaborado por investigadores del INIDEP, se presentó un “Análisis de la información biológica-pesquera en la pesquería argentina de merluza negra (dissostichus eleginoides)” con datos que resumen lo ocurrido el año pasado.

Elaborado por Gonzalo Tróccoli, Patricia Martínez, Otto Wöhler y Emiliano Di Marco, el documento se sustenta a partir de la información proveniente de la estadística oficial y de la registrada mediante los observadores a bordo de los buques comerciales en las embarcaciones que poseen cuotas individuales transferibles de captura para la especie.

Se analizaron datos de 13 mareas de pesca, 12 pertenecieron a barcos arrastreros y una en el único equipado con palangre. Del total de mareas, 11 fueron clasificadas como dirigidas a merluza negra.

Recordemos que el Consejo Federal Pesquero (CFP) estableció una captura máxima permisible de merluza negra correspondiente al año 2021 en 3700 toneladas. El desembarque declarado el año pasado, según consta en la estadística oficial fue de 3781 toneladas.

En relación a la evolución de las capturas en este 2022, las mismas muestran un incremento. Hasta el pasado 7 de septiembre se llevaban desembarcadas 3080 toneladas de merluza negra. La cifra representa un 21% más que lo descargado el año pasado para la misma fecha.

Los cinco barcos que operaron con red de fondo con CITC registraron el 99,8% de las capturas totales de la especie el año pasado. Fueron el “Argenova XXI”, “Argenova XXII”, “Centurión del Atlántico”, “Echizen Marú”  y “San Arawa II”.  El único palangrero operativo, el “Argenova XIV”, obtuvo el 0,2% restante.

En cuanto al área de operaciones, los científicos revelaron que la flota operó al sur del 47ºS y la mayor proporción, el 99%, se capturó dentro de las cuadrículas que forman parte del área de protección de juveniles de merluza negra: 5461, 5462 y 5463, mientras que el único barco palangrero lo hizo sobre el talud entre el 35ºS y 41ºS.

“Los datos que llegaron de los muestreos biológicos colectados a lo largo del año realizados por observadores a bordo se evidenció que la proporción de ejemplares menores de 82 cm de longitud total (considerada de primera madurez sexual) fue del 13%, valor menor al máximo permitido desde fines de 2019  (20% respecto del total capturado en número)”, resalta el Informe al que tuvo acceso este medio.

En relación a los estudios poblacionales se llevó a cabo, en el mes de septiembre del 2021, la quinta campaña de investigación a bordo del BP “Centurión del Atlántico” con la finalidad de estimar la variabilidad interanual del reclutamiento de la especie en forma independiente al accionar de la flota en operaciones comerciales.

Los investigadores destacaron también que se procedió a continuar con el proceso de marcado y recaptura de merluza negra. Desde el inicio del operativo en 2004 se marcaron 6009 ejemplares y se recapturaron 121. El año pasado fueron marcados 102 ejemplares.

“En función del análisis realizado puede concluirse que, tal como se observó durante los últimos años, respecto de los dos indicadores considerados como más relevantes para determinar el comportamiento de la flota como son el porcentaje de juveniles en las capturas y el volumen de captura incidental, la pesquería de merluza negra cumple con las medidas de regulación establecidas”, resalta el documento.

Los investigadores destacaron el hecho de que la concentración de la especie se genere en esos tres cuadrantes de pesca, obtenida por buques arrastreros que encuentran esas áreas propicias para la actividad, con muy buenos rendimientos.

Esta situación se ve agudizada por la escasa participación de la flota palangrera que, por sus características operativas, permitiría la pesca en otras áreas, principalmente ubicadas sobre el talud, aliviando de ese modo la presión pesquera en la zona donde también se desarrolla el proceso reproductivo.

Los autores del informe sugirieron que se continúe con las medidas de manejo establecidas para la pesquería, particularmente con el embarque obligatorio de observadores, estableciendo una profundidad mínima permitida a la cual se realiza la pesca dirigida de la especie.

En ese sentido recomendaron el estricto control de la prohibición de realizar operaciones dirigidas de pesca a menos de 800 metros de profundidad en las 3 cuadrículas que conforman el APJMN con el fin de minimizar la captura de juveniles de la especie y su posible descarte.

Por último, propusieron la realización de una campaña destinada a profundizar el conocimiento sobre los aspectos reproductivos de la especie y monitorear el impacto de la veda sobre el conjunto de la población. La misma debería realizarse entre los meses de julio y septiembre por alguno de los buques que participan de la pesquería.

Desde principios del año pasado la pesquería de arrastre de fondo de merluza negra en Argentina se encuentra enmarcada dentro del Proyecto de Mejoramiento” (PROME), a fin de lograr un estado certificable contra el estándar internacional de sostenibilidad pesquera del MSC. En este marco se ha profundizado la toma de información biológica-pesquera acerca de las especies acompañantes, la fauna bentónica y la captura incidental de la megafauna.

Publicidad