4 de octubre de 2022 12:36 PM
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Se abrió camino en un sector dominado por los hombres y recibió un premio

María Aurelia Allende, de 58 años, maneja desde los 40 una empresa que fue galardonada en producción ganadera

María Aurelia Allende es técnica en floricultura y jardinería, tiene 58 años y su segundo nombre, dice, es sinónimo de mujeres luchadoras. La empresaria viene de una histórica familia ligada al sector agropecuario, pero pese a la experiencia y a su habilidad para involucrarse en los temas relacionados con el agro, tuvo que pagar “derecho de piso” para ganarse el reconocimiento de sus pares.

“Mi bisabuelo comenzó siendo productor agropecuario, el campo de Coronel Suárez lo compraron sus hijos en 1922 y el 31 de marzo de este año cumplió 100 años. Los dos campos son mixtos se hace agricultura y ganadería, pero la mayor producción es agricultura. Por ejemplo, las praderas son fertilizadas y se mantienen cuatro o cinco años, según cómo esté el suelo”, señala la mujer, cuarta generación de productores.

Antes de ser la directora de Bartolomé Ginocchio e hijos, la empresa productora, cuenta que también trabajaba haciendo jardines para terceros. “Veía los números desde muy temprana edad, desde los 16 años. Eso me permitió dar este salto de comenzar a administrar la empresa”, relata al contar sobre el mundo repleto de varones al que se integró de a poco.

María Aurelia Allende: “Me apasiona lo que hago y no lo veo desde otro ángulo, no pienso mucho en el rol que ocupo [en la sociedad], simplemente en que le vaya lo mejor posible a la empresa y que podamos seguir para adelante”
María Aurelia Allende: “Me apasiona lo que hago y no lo veo desde otro ángulo, no pienso mucho en el rol que ocupo [en la sociedad], simplemente en que le vaya lo mejor posible a la empresa y que podamos seguir para adelante”

En el establecimiento hacen ganadería, maíz, trigo, cebada, girasol y soja. “Me apasiona lo que hago y no lo veo desde otro ángulo, no pienso mucho en el rol que ocupo [en la sociedad], simplemente en que le vaya lo mejor posible a la empresa y que podamos seguir para adelante”, destaca.

En 2018, su establecimiento ganó el premio en la categoría a Mejor Productor Ganadero de la distinción otorgada por Banco Galicia y LA NACION a la Excelencia Agropecuaria por el trabajo que realizan en Sauce Corto y La Aurelita, establecimientos de Coronel Suárez. “Gracias a Dios logramos ese premio. Para mí fue un orgullo, un honor darme cuenta de que trabajamos con gente tan conocedora del tema, y renombrada. Pero que estamos por un buen camino, haciendo las cosas bien, junto a todo el equipo, porque no hubiese ganado el premio de no ser por todos ellos. Detrás hay un montón de gente que trabajó para esto”, señaló.

En una cabaña ganadera, dijo, tienen el rodeo de vacas y toros más un plantel de donde sacan los toritos para el rodeo general, hacen inseminación a tiempo fijo en las vaquillonas y compran toros en la cabaña Santa Sergia. Además de que hay una cabaña de caballos criollos que data de la época en que su abuelo fundó el establecimiento. “Lo que quise con la empresa fue seguir el camino que empezó mi abuelo que para mí era un visionario. Ahora trato de ponerle mi impronta de lo que quiero hacer de acá en adelante”, resalta.

María Aurelia Allende, es la directora de Bartolomé Ginocchio e Hijos
María Aurelia Allende, es la directora de Bartolomé Ginocchio e Hijos

María reconoce que cuando comenzó a involucrarse en las tareas del campo, el sector era liderado por los varones y resultaba “difícil entrar” y abrirse paso. “Me nutro mucho de trabajar con los hombres, porque tengo una visión más del lado conciliador de bajar un poco la razón a la tierra. Eso me lleva un poco a razonar que me gusta hacer lo que hago en el lugar en el que estoy, pero esto no quita que me ha costado entrar a la empresa porque quizás era invadir un sector que era puramente de hombres, donde no ahora hay muchas más mujeres”, advierte.

La productora cuenta que “no era considerada” dentro del ambiente en el que comenzó desde muy chica, pero del que tomó las riendas recién cuando cumplió los 40, con el fallecimiento de su madre, quien también presidió Bartolomé Ginocchio.

“Iba a las reuniones con trenza cuando era adolescente, pero me lo tomé muy en serio después porque yo quería seguir, sin saber demasiado [de la actividad]. Estaba muy segura de lo que quería en ese momento, era bastante rebelde, pero tuve que aprender a dar rodeos. A mí no me interesaba ser protagonista. Empecé a lograr cosas proponiéndoselas a otros y ese otro las proponía. Después decían: esto lo propuso María, porque era muy tímida y quería pasar desapercibida”, relata.

Pese a la experiencia adquirida a lo largo de los años, dice también que tuvo que “pagar un derecho de piso” cuando quedó a cargo de la compañía, pero que de a poco comenzó a ganarse el respeto de sus pares. “Eran cosas chicas, que me dolían, pero que me afectaban, por ejemplo, yo le mandaba un mail a un proveedor y el proveedor en vez de responderme a mí le respondía al asesor. Hasta que empezaron a darse cuenta de que no les estaba invadiendo su lugar, que les respetaba su espacio y a ellos. Ahora siento que me aprecian, pero fue un proceso difícil, que muchas mujeres lo viven”, agrega.

Por último, la productora resume que dentro de la compañía la presencia de las mujeres fue fuerte y que el nombre “Aurelia” es sinónimo de mujeres luchadoras.

Belkis Martínez

Fuente: La Nacion

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