17 de noviembre de 2022 14:47 PM
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Ajo de gran tamaño, con destino social y educativo

La producción está a cargo de 80 trabajadores del Plan de Inclusión Social. Una parte se destina a los comedores de toda la provincia y otra se guarda para tener semillas la próxima temporada.

Producir alimentos orgánicos es entender que el mundo va cambiando paradigmas y formas de trabajo del suelo. En el predio de la ex Colonia Hogar los beneficiarios del Plan de Inclusión Social dan el ejemplo y trabajan bajo el enfoque agroecológico. Este año cosecharon ajos en las huertas del Ministerio de Desarrollo Social, donde recolectaron más de 400 kilos, producidos sin ningún tipo de fertilizantes químicos y con semilla propia, proveniente de la cosecha anterior. Un logro enorme.

Esta iniciativa nació en agosto de 2020, en plena pandemia, el eje principal consiste en producir alimentos para los comedores comunitarios

Actualmente trabajan 80 personas previamente capacitadas, que producen más de diez variedades de hortalizas, producidas con métodos amigables con la salud humana y el medioambiente.

“Ha sido una cosecha muy buena. Hemos recolectado ejemplares de gran tamaño y son esos los que se guardan como semillas para la próxima temporada. Creemos que los buenos resultados se deben también a que usamos semillas que ya estaban adaptadas al clima, al suelo y a los riegos de la zona”, indicó Juan Manuel Campos, jefe del Subprograma Huertas, quien mostró su entusiasmo en el desafío por alcanzar una producción superior en la próxima campaña.

La superficie cultivada con ajo fue de 150 metros cuadrados, que se ubican dentro de casi una hectárea en producción permanente con la que cuenta el Ministerio y donde conviven frutales, un vivero y huertas con diferentes cultivos.

Walter Peñarada, uno de los trabajadores del predio explicó: “Estamos finalizando la cosecha de la temporada otoño-invierno y hemos logrado una gran producción de lechuga, una buena cosecha de cebolla, además de obtener zanahorias y remolachas. Ahora trabajamos en la siembra y trasplante de lo que será parte de la temporada primavera-verano como tomate, berenjena, zapallo y maíz, entre otras especies”.

Luego de cosechar los ajos pasan a una etapa importante que es la de secado de bulbos, donde le retiran las hojas y las raíces a los cultivos. Después en un período de tres semanas, se realiza una clasificación: una parte con destino a consumo, y otra a la producción de semillas, que van a ser guardadas para la próxima temporada, que se extiende desde la segunda mitad de marzo hasta la primera de abril.

“Los ejemplares más pequeños son los que utilizamos para realizar el macerado, es decir, los biopreparados que luego colocamos sobre diferentes zonas de las huertas para controlar algunas plagas”, especificó Peñarada.

Campos dijo que cuentan con un grupo de trabajadores del Plan de Inclusión que se dedica a la producción de verduras en el circuito completo, empiezan desde que plantan la semilla, hasta que llega al cajón de la cosecha.

Además producen los plantines y los cuidan en un invernadero hasta el momento del trasplante y cuyo destino son las demás huertas de San Luis y las que están distribuidas en los diferentes departamentos.

El punto más importante de esta práctica es, por un lado, capacitar a los beneficiarios de Inclusión Social en la producción de alimentos de manera orgánica, con la idea de estimular el autoconsumo en sus domicilios y de esa manera contribuir a la soberanía alimentaria. Pero también buscan que los beneficiarios que tengan la oportunidad, puedan producir sus propias hortalizas para comercializar.

Por otro lado la cosecha tiene como destino un fin social, ya que el Ministerio entrega la mayor parte de la producción a las familias en situación de vulnerabilidad que ayuda el Gobierno provincial y a los comedores de la provincia.

A los beneficiarios que trabajan en las huertas y deciden replicar los sistemas en sus hogares, se les provee de semillas y plantines en cada estación.

El proyecto de Huertas arrancó de la mano del Ministerio de Producción. En el principio eran solamente diez personas las que trabajaban la huerta, que recibieron capacitaciones y las primeras semillas y plantines. Ellos debían replicar y compartir sus conocimientos. Ahora son 80 los emprendedores que forman parte del plantel de productores.A los trabajadores de las huertas que deciden replicar la producción en sus hogares, les entregan semillas y plantines.

En el mismo predio, Producción tiene a su cargo el cuidado de un monte frutal, que se riega por goteo para cuidar el agua.

Campos hizo hincapié en que “no utilizamos ningún tipo de químicos y lo destacamos porque uno sabe lo que está comiendo y cómo se produce, todo es cien por cien sano y nutritivo”.

De estas huertas también dependen otras cinco distribuidas en comedores del interior, denominadas “Huertas participativas comunitarias”, a través de ellas buscan ampliar la autonomía alimentaria y paralelamente que haya un aprendizaje colectivo.

Las herramientas que implementaron para arrancar dieron sus frutos, hoy están cosechando verduras dos veces por semana para que los comedores barriales y comunitarios a cargo del Ministerio de Desarrollo Social tengan su alimento asegurado.

Fuente: La republica

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