9 de diciembre de 2009 13:01 PM
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Por una mejor alimentación y nutrición de los chilenos

Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA):   "El gran problema al que nos enfrentamos hoy en Chile es que la gente sabe lo que hay que comer, pero consume todo lo contrario", asegura Fernando Vío, director del INTA

Contribuir a una nutrición balanceada y a una alimentación saludable y segura de la población -por medio de la investigación básica y aplicada, docencia de posgrado, extensión y asistencia clínica y técnica- es la labor que viene realizando por más de 30 años el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), centro interdisciplinario y multiprofesional de la Universidad de Chile. Con este objetivo, el INTA presta apoyo técnico permanente al Gobierno en la definición e implementación de políticas y programas de nutrición y alimentación. En este marco, ha colaborado en la reformulación de las políticas nacionales, definiéndose la obesidad y sus consecuencias como prioridad del país. Además, ha participado en la elaboración de guías de alimentación, en la reformulación de los programas alimentarios y en la modificación del Reglamento Sanitario de los Alimentos.En sus inicios, el principal quehacer se centró en la desnutrición infantil. En los años 90, por los cambios epidemiológicos y nutricionales, en la obesidad y sus consecuencias: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, hipertensión y otras, y en la presente década, en el desafío de nuestro país de ser una potencia alimentaria."Desde la investigación y formación de posgrado, impactamos en las políticas públicas a través de los programas con las escuelas, la población en general y la vinculación con las empresas", explica el doctor Fernando Vío, director del INTA."Nuestro rol es estar presentes en todo lo que tenga que ver con los temas de nutrición y alimentos en el país. En este sentido, en los últimos años nos focalizamos hacia una investigación que tuviera que ver con los temas de la obesidad, especialmente infantil, y con los alimentos, es decir abordando toda la cadena alimentaria, desde su producción hasta el efecto en la salud de las personas. En este sentido, somos parte importante del esfuerzo que está haciendo el país para ser una potencia alimentaria".Mala alimentaciónEl director del INTA señala que, pese a que Chile es una nación exportadora de alimentos extraordinariamente saludables y seguros, la dieta de los chilenos es de muy mala calidad, con demasiadas grasas saturadas, azúcar y sal y pocas verduras y frutas, pescado y legumbres. "El gran problema al que nos enfrentamos hoy en Chile es que la gente sabe lo que hay que comer, pero consume todo lo contrario. En este contexto, el desafío es lograr un cambio real de hábitos".A su juicio, la mayoría de la gente sabe lo que es una alimentación saludable, pero prefiere consumir empanadas, papas fritas, pizzas, completos, helados y bebidas gaseosas. Tampoco cree que se trate de un tema de acceso ni de precios, ya que, por ejemplo, un kilo de fruta vale un tercio de lo que vale un kilo de pan, y la fruta está disponible a lo largo de todo el país, siendo en general de muy buena calidad."En vez de consumir 400 gramos de fruta al día, que es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), estamos consumiendo sólo 200 gramos".Pero el doctor Vío indica que en el caso del pescado hay un problema de acceso a los puntos de venta y los precios son relativamente altos. "Además, falta regulación para que los alimentos más saludables tengan un precio menor. El caso más extremo es la leche entera con 32% de grasa saturada, que por su alto nivel de colesterol es perjudicial para la salud, pero es más barata que la leche descremada, que contiene calcio, proteínas y no contiene grasa saturada"."Igual cosa sucede con la actividad física, ya que se sabe que hacer actividad física tres veces por semana es saludable, pero el 90% de la población no hace ejercicio de ningún tipo. El gran problema que nos enfrentamos hoy día, es cómo pasar del conocimiento de buenos hábitos al cambio real de hábitos. Por eso, estamos trabajando en jardines infantiles y escuelas para cambiar los hábitos en alimentación y en actividad física desde las edades más precoces".Grandes aportesEl INTA fue fundado oficialmente por un decreto de la Universidad de Chile en 1976 y desde esa fecha ha tenido sólo tres directores: los doctores Fernando Mönckeberg, Ricardo Uauy y Fernando Vío, quien destaca que lo anterior ha permitido dar continuidad en el tiempo a las políticas y líneas de investigación, sin cambios traumáticos. "El gran aporte de este instituto es en el tema de la investigación y en la formación de postgrado. Nuestros doctorados y magísteres han permitido formar profesionales de alto de nivel en Chile y el extranjero".En cuanto a la participación del INTA en las políticas públicas, el doctor Vío destaca la promoción del consumo de alimentación saludable, a través del programa "5 al día", y de la educación en alimentación saludable y nutrición en los niveles preescolares y escolar, donde se enseña la importancia de comer bien y de la actividad física.Otra importante área es el trabajo conjunto que realiza con las empresas de alimentos. "El INTA labora con todas las empresas relacionadas con los alimentos y desde esa perspectiva estamos desarrollando productos con menor contenido de azúcar, grasas y sal y, especialmente, en el desarrollo de productos funcionales, que son alimentos que tienen valor agregado para la salud de las personas, como son los antioxidantes, probióticos y ácidos grasos omega 3". 
 
 
 Recuadro : 
 
 – Presencia internacionalAdemás de realizar actividades de colaboración y consultoría en Chile, el INTA tiene con la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) una red de investigación en nutrición para América Latina en conjunto con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México; con la Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud es organismo colaborador en los temas de promoción de salud y prevención de las enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición y micronutrientes; con la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) es centro de referencia regional y con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) tiene un programa de trabajo permanente en apoyo de países con desnutrición en América Latina. También, trabaja con la FAO, OEA, PNUD, UNESCO y UNICEF, entre otras organizaciones no gubernamentales. Asimismo, a través de su Magíster en Nutrición y Alimentos, que tiene 35 años, ha formado profesionales de todos los países y ha apoyado en políticas públicas a varias naciones de la región.- El aporte de los ex directoresDoctor Fernando Mönckeberg
[ 1976 a 1994 ]"El origen del INTA se remonta a la década de 1950-1960, cuando en el hospital pediátrico Manuel Arriarán nació el "Laboratorio de Investigaciones Pediátricas" para resolver los problemas de la desnutrición mediante la investigación científica. Más del 70% de los menores de 6 años presentaban retraso en su crecimiento, debido a una subnutrición crónica, consecuencia de la pobreza, analfabetismo, baja escolaridad y muy deficientes condiciones sanitarias. La mortalidad infantil era de 130 por mil nacidos vivos (la más alta de América Latina), y más del 60% de las muertes se producían antes de los 6 años de edad. La expectativa de vida al nacer alcanzaba a los 48 años.La investigación científico-médica en el país era incipiente y la investigación pediátrica inexistente. Por ello, durante los primeros años fue necesario concentrarse en la formación de un adecuado recurso humano en centros de excelencia extranjeros. Además, la reforma universitaria de la Universidad de Chile, en 1972, permitió la fundación de "Institutos multidisciplinarios", contándose con el marco legal necesario para dar nacimiento al INTA.En 1974, este instituto logró a nivel de gobierno la creación del Consejo Nacional para la Alimentación y Nutrición (CONPAN), organismo que coordinaba a los diferentes ministerios involucrados en los problemas de nutrición y alimentación del país. A través de éste, el INTA pudo implementar diversas intervenciones diseñadas para las áreas de nutrición, salud pública, educación, producción de alimentos y saneamiento ambiental".Doctor Ricardo Uauy
[ 1994 a 2002 ]"En nuestro país, la mala nutrición infantil fue superada, pero no los problemas derivados del déficit de macronutrientes, hierro y zinc, y en este período se vio la necesidad de redefinir los indicadores para ver la nutrición de los niños poniéndose énfasis en la estatura.Además, dentro de las metas que el país debía cumplir ante la UNICEF en el año 2000, tenía que terminar con la anemia y mejorar la talla. Cabe destacar que el 10% de los niños chilenos estaban bajo los estándares internacionales. Por ello, se definió medir el peso y la talla, que hasta ese momento no se estaban midiendo.Los programas nutricionales existentes eran suficientes para mejorar el peso, pero no para aumentar la talla y evitar la anemia, y esto llevó a que se desarrollara una nueva leche que fue fortificada y que aportaba el hierro para prevenir la anemia y el zinc para favorecer el crecimiento. Los resultados fueron alentadores, ya que del 40% de los niños menores de 6 años que tenían anemia bajó a un 5% y posteriormente siguió disminuyendo. En cuanto a la talla, 1 de cada 10 niños de 6 años estaba bajo los estándares, es decir, medían 7 a 8 centímetros menos que lo normal.Otra línea de trabajo tuvo que ver con las malformaciones congénitas que presentaban los niños. Entonces, en el año 1999, se definió una estrategia para fortificar el pan con ácido fólico, logrando en los años siguientes disminuir a la mitad el número de niños que nacían con defectos del tubo neural, principalmente anencefalia y espina bífida.En medio de estos progresos, surgió en nuestro país la epidemia de la obesidad, a la cual hemos tenido que enfrentar con investigación y programas de intervención".

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