1 de mayo de 2011 22:23 PM
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Hoy tenemos un déficit de u$s 0,10 por kilo de fruta

Entrevista a manuel mendoza, presidente de la federación de productores de río negro y neuquen.

El presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, Manuel Mendoza, sostiene, en conversación con "El Rural", que el sector deberá soportar un déficit de u$s 0,10 por kilo de fruta por la cosecha de este año. Criticó duramente al gobierno nacional por la falta de regulación que existe en el mercado y la carencia de políticas estatales sobre la actividad. Cargó duro también contra el empresariado, caracterizándolo como cómplice del Estado en la presente crisis que atraviesa el sector, aunque en la entrevista no se escuchó una voz autocrítica. A continuación se transcribe parte de la entrevista. – ¿Cuál es el resultado de la presente cosecha para el productor? – Lo que están diciendo los galponeros no es muy alentador. La perspectiva es que no va a superar los u$s 0,20 el kilo empacado. – ¿Y cuánto necesitan para cubrir los costos? – Según el estudio de INTA-Universidad, más del u$s 0,30 el kilo. Por supuesto que es un promedio. – Habría un déficit de u$s 0,10 ¿cómo se va a suplir? – Ésa es la gran pregunta, porque el Estado nacional está convencido de que el negocio da. Muchas economías regionales le están pidiendo correcciones porque hay incremento de costos internos, y eso va achicando la rentabilidad. Nación ahora tendrá que hacer, de acuerdo con el Observatorio de peras y manzanas, un diagnóstico muy rápido. – ¿Cree que va a haber respuestas del gobierno? – El Estado nacional tiene su mirada en este momento en llegar a las elecciones. Estimo que lo que va a hacer, porque a corto plazo los productores se van a empezar a manifestar, es buscar la forma nuevamente de dar algún tipo de aporte para tratar de calmar. – ¿Será sobre la fecha de las elecciones? – Yo creo que antes va a dar algo. – ¿Entonces lo que van a pagar los empresarios no va a alcanzar los u$s 0,30 por kilo? – La palabra de los empresarios es que no da para pagar más de u$s 0,20 el kilo. Pero lo que nos dicen los empresarios ¿es lo correcto? Ésta es la intervención que tiene que tomar el Estado, y sobre ella es que tiene que tomar medidas correctivas. – ¿Los empresarios no dicen lo correcto, no actúan de buena fe? – Creo que no es actuar de buena o mala fe. En la Argentina, dadas las reglas de juego, en las que nunca te tuviste que preocupar por ser más eficiente al momento de comercializar, porque siempre tenés como posibilidad de ajuste la fruta, entonces nunca te preocupaste de armar estrategias para vender mejor como han armado otros países. – ¿Por qué cree esto? – Por culpa del Estado, porque nunca les exigió. No hubo una gran preocupación de ver cómo poder mejorar la comercialización por medio de la intervención. – Usted enfoca el problema sobre el Estado y ¿cuál es el rol del empresario? – Por supuesto que el empresario es el gran responsable, porque nunca tuvo la preocupación de ver cómo hacía un negocio rentable para todos. A él siempre le preocupó lo de él. – ¿Es sólo responsabilidad de él? – Por supuesto. Pero siempre digo que en todo tiene que haber un árbitro. Y en todo esto los árbitros tienen que ser los gobiernos, que por la falta de política y de compromiso nunca hicieron la intervención necesaria. – ¿Y los productores no tendrían que pensar cómo hacer más rentable su actividad, buscar alternativas como cooperativas, comercializar en conjunto a Brasil, mercado interno…? – Año tras año cuando hay algún tipo de ayuda se va haciendo. Este año, con este tema de que el Estado fue comprando algo de fruta, se fue haciendo. Muchas veces se necesita ayuda. – La situación del productor hoy, comparado con fines de los noventa, ¿es igual, mejor o peor? – Yo te diría que es parecida. Pero la diferencia es que en aquel tiempo todos estaban fundidos: el empresario, el que vendía insumos y el productor. Hay que ver si dentro de uno o dos años no están todos fundidos, pero hoy los únicos que están fundidos son los productores. –Pero hay firmas que ya pararon los pagos mensuales… – Pero es muy sencillo, es una forma de presionar. – ¿Y cómo ve esta actitud? – Yo diría que no es una actitud leal. Y en esto tienen la culpa los gobiernos. – ¿Y cuál es la responsabilidad del empresario en este esquema? – ¿Del empresario? De complicidad con el Estado. Porque el Estado es el que no puso reglas. – ¿Cuál es la propuesta del sector a corto plazo? – La propuesta es sencilla. Detrás de esta fruticultura sin crecimiento (en el ’70 la Argentina tenía el 30% del mercado mundial de jugos concentrados, hoy tenemos el 5% con la misma cantidad de toneladas totales) existen 60.000 puestos de trabajo. ¿Al Estado le interesan esos 60.000 puestos de trabajo?, ¿o no?, ¿no crearía políticas para tener 120.000 puestos de trabajo? Y si hay un sector que no está dando, entonces el Estado nacional tendrá que resignar la recaudación de impuestos que está teniendo sobre el sector. Si cada año vamos a tener un aumento de un dólar de un 5% y un incremento de costos de un 30%, indudablemente si este año puede medianamente cerrar, el año que viene será peor y el otro peor. Entonces acá tiene que tomar medidas. – ¿Qué tipo de medidas? – Crear reglas claras en las cuales el que trabaje pueda ganar. El subsidio ya te está marcando ante la sociedad. Cuando el Estado anuncia que da un subsidio, no aclara lo que está recaudando sobre el sector. Porque si hay un sector que está trabajando a pérdida, ¿por qué le está cobrando impuestos? – ¿El subsidio es una vía factible? – Para mí no. Para atender en la coyuntura sí, pero lo importante es acomodar las reglas de juego en las que muchísimos productores van a ser eficientes y van a poder ganar, y la asistencia no sirve. – ¿Y a corto plazo hay otra alternativa? – Primero el Estado tiene que poner en claro qué es lo que sucede en el sector. El gobierno nacional nos dice a nosotros que los empresarios son unos sinvergüenzas, pero ¿qué hace para tratar de revertirlo? En la última reunión que tuvimos a fin de año pasado con el viceministro Feletti y con el secretario de Comercio Interior prometieron un montón de cosas y, al final, nada. Indudablemente como Estado tendrá que buscar las herramientas que pueden ser obligar, dar premios, buscar mecanismos impositivos con los cuales convencerlos para el que hace las cosas bien tenga un premio. – Pero el gobierno nacional asegura que está ayudando y trabajando para el sector… – Ojalá me equivoque, pero todo lo que ha venido haciendo principalmente los funcionarios del área de agricultura, encabezada por Carla Campos Bilbao, es ganar tiempo. Saben que hay un problema pero no lo quieren abordar, tratan de tirar un baldecito de agua a este incendio para lograr tiempo. Hoy ya tendrían que estar diciendo con el Observatorio cuáles son los costos, las prácticas comerciales, etc. Me quedan muchas dudas, porque nos llevó dos años hacer un plan estratégico nacional, con bombos y platillos, vino la presidenta a anunciarlo. Y no pasó nada. – ¿Está descreyendo del Estado nacional? – Yo sí. Tuve esperanzas, pero indudablemente después de que te han fallado tantas veces, ya no les crees. Si les dices que te están mintiendo, te tildan de radical. No soy radical, sólo tengo la camiseta de los productores.

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