2 de mayo de 2011 11:52 AM
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El aceite de soja que China no compra se usa ahora para hacer biodiesel

Nada se pierde, todo se transforma. Con ese lema, la industria de molienda de soja nacional reconvirtió un negocio que agoniza, la venta de aceite de soja a China, en biodiesel para el mercado local y la exportación.

En el primer trimestre de 2011, las exportaciones de aceite de soja cayeron 39.7 por ciento respecto de igual período de 2010, alcanzando las 154.748 toneladas según los registros del Senasa. La caída de China como destino fue de un estrepitoso 80 por ciento, pasando de algo más de 106.000 toneladas a tan solo 20.000 en igual período de este año.
Por su parte, la elaboración de biodiesel, cuyo insumo básico es el aceite de soja, creció 33,7 por ciento, hasta 447.035 toneladas, según las cifras de la Cámara Argentina de Biocombustible (Carbio). De ese total, las exportaciones se llevaron poco más de 297.000 toneladas y 150.000 se quedaron en el país, para cubrir el consumo de combustible.
La implementación del corte obligatorio de combustibles con sus pares ecológicos llegó justo a tiempo para ayudar a blindar a la Argentina del golpe de la veda china al ingreso de su aceite de soja. Si bien la medida comenzaba a regir a principios de 2010, se demoró la aplicación que arrancó siendo de 5 por ciento para el biodiesel y después se incrementó al 7 por ciento del corte actual.
La primera ayuda fue el despegue de las exportaciones de biodiesel al mundo gracias a la inclusión de energías limpias a nivel global, en sintonía con el Protocolo de Kyoto.
Entre abril y octubre del año pasado se verificó el primer congelamiento de exportaciones de aceite de soja a China, y tras negociaciones bilaterales se destrabó el comercio, pero según fuentes de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) sólo se liberaron algunos embarques. Al respecto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner espera para la segunda semana de mayo la visita del ministro de Comercio del gigante asiático, Chen Deming, con una agenda que incluye los conflictos comerciales bilaterales.
Hoy, la inclusión del biodiesel está generalizada y el mecanismo está aceitado entre las oferentes del producto y las petroleras. Entre las elaboradoras hay gigantes como Bunge, Dreyfus, Glencore, Molinos Río de la Plata, Vicentín, Oleaginosa Moreno y Aceitera General Deheza, entre otras. Prácticamente todas estas empresas están siendo investigadas por la AFIP en estos días por presunta evasión de impuestos en exportaciones de granos y derivados.
Con este esquema de reemplazo de exportaciones de aceite por producción de biodiesel las empresas elaboradoras facturaron más, en primer lugar, porque el biodiesel tiene un valor FOB (puesto en puerto) u$s 100 superior al del aceite de soja, pero no menos importante es el diferencial impositivo: mientras el aceite de soja tributa 32 por ciento de retenciones, las del aceite de soja son del 14,7 por ciento.

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