4 de mayo de 2011 07:44 AM
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El agro como moneda de cambio

ESPAÑA : Hace cosa de un mes saltaron las alarmas por la nueva ronda de negociaciones entre el potente mercado sudamericano, Mercosur, y la UE.

Las importantes cesiones comerciales a los países que componen este espacio económico (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) perjudicarían de forma notable a los ganaderos europeos. Esta semana se vuelven a reunir los representantes de ambas economías para tratar de cerrar un acuerdo que, como viene siendo habitual en las grandes negociaciones, puede perjudicar a nuestro agro. Por ahora es el vacuno de carne, que en España tiene una importante tradición productora, el que se puede ver más afectado. Desde Bruselas, ahora se han puesto sobre la mesa estudios que constatan que las quejas y los oscuros vaticinios de los ganaderos europeos no iban desencaminados. Los datos presentados por el Centro Común de Investigación y la Dirección General de Agricultura de la Comisión estiman que la renta del sector agrario podría caer en algunos casos por encima del 3%, un hecho motivado por una bajada de precios que alcanzaría el 8%, debido al aumento de la oferta de productos de ultramar más baratos. Hay que recordar que estos alimentos cárnicos no están sometidos en origen a las rígidas y costosas normas europeas en trazabilidad, sostenibilidad medioambiental, bienestar animal, etc. También podría pasar que, tal como está sucediendo en la Ronda de Doha, las diversas presiones y los asuntos más enconados, como el paquete agrario, obliguen a posponer una y otra vez los correspondientes acuerdos. La realidad es que la representatividad de sectores como el secundario y el terciario tienen poco peso en un número importante de Estados extracomunitarios. Sin embargo, el sector agrario es un importante patrimonio de casi todos los países y todas las economías emergentes, que necesitan abrir los mercados mundiales a su creciente potencial productor, algo que no sucede con los servicios e industria. Por todo ello las concesiones en temas agrarios, que no son la parte más representativa del PIB europeo, son una cómoda moneda de cambio en acuerdos comerciales.Agromeat

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