7 de mayo de 2011 11:52 AM
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En 1 año, el precio de la carne subió 68,4% y la faena cayó 17%

Muy ilustrativo informe sobre la caída en el consumo de carne vacuna elaboró Economía & Regiones, que sufre una injusta persecución por parte de la Dirección de Lealtad Comercial (Secretaría de Comercio Interior), por elaborar relevamientos de precios minoristas mensuales con datos que obtiene de diversas fuentes consultadas, ante la crisis del INdEC.

El mercado de consumo de carne, según E&R.Según la encuesta de “Gastos de los Hogares” con la que se elabora la metodología del IPC, el 38% del gasto mensual del argentino promedio se destina a comprar alimentos y bebidas.  A su vez, cabe destacar la participación de la carne vacuna dentro de este rubro, que absorbe casi el 16% del capítulo; lo que representa más del 6% de todo el índice de precios. En pocas palabras, el consumo cárnico (bovino) se destaca dentro de las elecciones de consumo de los argentinos y es -sin duda- uno de los principales componentes de su dieta. En efecto, el consumo de carne por año era superior a los 70 kg. por habitante, mientras que el promedio mundial se ubica por debajo de los 20 Kg. anuales per cápita. Por ende, un incremento del precio de la carne de vaca repercute en forma contundente en el costo de la canasta alimenticia y en la estructura de precios de la economía.No obstante, la política de precios máximos (y cupos de exportación) que instauró enGobierno Nacional para contener la inflación trajo aparejada una caída en la rentabilidad del sector; que además de generar una contracción de la oferta, fue paulatinamente disipando los stocks existentes y llevándolos a niveles mínimos históricos. En efecto, se fueron faenando más cabezas de ganado que el destete de nuevos terneros, con el objetivo de sostener los elevados niveles de demanda; haciendo que el stock ganadero se encuentre cercano a la relación 1 a 1 por habitante, mientras que históricamente esta relación era de 3 a 1. El stock actual rondaría en los 48,2 millones de cabezas, lo cual implicaría una pérdida de más de 10 millones de cabezas de ganado bovino desde 2006.A su vez, mientras que la producción cárnica alcanzaba unos 3,37 millones de toneladas en 2009, la misma totalizó unas 2,41 millones de toneladas en 2010; lo que equivale a un 28,5% menos que el año anterior. Adicionalmente, dado que parte de la faena tiene como destino los mercados de exportación (13% en año 2010), la oferta domestica se restringe todavía más.En lo que respecta al 2011, la faena presenta una contracción del 17% -durante el primer bimestre de este año respecto al mismo periodo del año anterior; a pesar –incluso- de los fuertes aumentos de precio de Marzo y Octubre de 2010.En este marco, el precio del corte promedio de carne vacuna registró un incremento del 68,4% en Abril respecto al mismo mes del año pasado. A modo de ejemplo, el precio del asado de ternera “en góndola” muestra un aumento interanual del 40,4%, al pasar de valer $28,90 por kilo en Abril ’10 a $40,60 por kilo en Abril ’11; lo mismo se observa con el precio de la paleta de ternera que se incrementa un 81% durante el mismo período, al pasar de $22,90 por kilo a $41,70 por kilo.La contracara de dichos incrementos de precios, es una contracción del consumo de carne por habitante. Mientras que en 2003-2010 el promedio fue 63,3 kg por habitante por año. En Febrero de 2011 alcanzó los 46,7 kilos según cifras publicadas por el Ministerio de Agricultura,Ganadería y Pesca de la Nación. Es posible que el consumo de carne por habitante aun no haya llegado a su piso, ya que los precios continúan subiendo en un marco de retención de vientres para incrementar la oferta futura. Paralelamente, debemos tener en cuenta que la oferta tardara su tiempo en expandirse debido al largo ciclo productivo de la carne (alrededor de 3 años).Lo que expresa esta encrucijada es que se llegó al límite de las posibilidades de sostener un consumo elevado con precios estables en base a medidas eminentemente microeconómicas.Tampoco hay nada para inventar. Si se busca sostener el consumo histórico de carne y a la vez garantizar la producción necesaria, sin penalizar ni a la oferta ni a la demanda, la única salida de mediano y largo, hoy por hoy, es incentivar -desde el Estado- el desarrollo sectorial mediante una amplia batería de medidas de promoción.En efecto, para intentar salir de esta encrucijada se han tomado medidas que benefician tanto a la oferta como a la demanda de carne bovina:Por el lado de la oferta, en Abril de 2011, el Poder Ejecutivo Nacional lanzó una línea de créditos “blandos” que apunta a incrementar el stock de ganado e intentar resolver el problema de la escasez de carne, que presiona sobre el aumento de precio. 
 El Plan Nacional de Ganadería con líneas de crédito del Banco Nación, Provincia y La Pampa a tasas subsidiadas (entre el 9% y el 9,5% anual), prevé financiamiento para el sector por $ 3.000 millones. Con este plan se aspira en 5 años a alcanzar las 77 millones de cabezas de ganado, alcanzar el ratio histórico de exportación y aumentar el consumo per cápita a 60 kilos por habitante.Por el lado de la demanda, en el mismo mes se lanzó el plan el programa “Carne para Todos”.Esta iniciativa consta de un plan de venta itinerante de cortes populares de carne, a precios promocionales, con una recorrida por algunos de los puestos móviles que circularán por el conurbano bonaerense y por algunos barrios de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien esta medida está lejos de resolver el problema de la demanda (sólo se distribuirán, como máximo, 10 mil kilos por día, que equivalen a apenas al 0,15% del consumo y sólo alcanza al conurbano bonaerense y a la Ciudad de Buenos Aires) es una forma de complementar el plan de incentivo de la producción.Por último, para que las medidas sean efectivas en el largo plazo, no alcanza con fomentar la producción y abastecer mientras tanto a la demanda, dado que si se retoma la política de precios máximos volveremos a la misma situación en el futuro.

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