9 de mayo de 2011 08:55 AM
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Una producción ovina a contrapelo de los excelentes precios de sus productos

URUGUAY : Mientras se siga precisando casi dos ovejas para obtener un cordero a la señalada difícilmente se logre revertir el carácter complementario o de subsistencia que la producción ovina juega en el pais.

La oveja debe ser de las pocas producciones agropecuarias donde el escenario de bonanza económica -por lo que se puede hacer con esta explotación- no se refleja. Eso resulta llamativo y también contradice una muy repetida frase: "el sector pecuario responde a los precios".¿Cuánto tiene que valer un cordero (lo mismo podríamos razonar para un ternero) para que ocurra un incremento significativo y sobre todo permanente (de nada sirve señalar bien un año y volver a valores históricos ya de vergüenza para un país como Uruguay, con la rica tradición ovejera que supo tener en el continente) en los procreos ovinos (y obviamente también vacunos)?Mientras sigamos precisando casi dos ovejas para obtener un cordero a la señalada (ya no decimos a la venta) difícilmente se logre revertir el carácter complementario o de subsistencia que la producción ovina juega en el país, dependiendo si estamos pensando en uno de los 8.000 terratenientes que poseen (con sus familias) casi 12 de las 16,5 millones de hectáreas que el país tiene -aunque un tercio parece que ya no son uruguayas, y decimos parece porque no hay de dónde conseguir fehacientemente la información- o en los pequeños productores que son la inmensa mayoría de los que siguen viviendo en nuestra cada vez más desolada campaña, y que por los números de cabezas que manejan, y aunque el rubro constituya su principal fuente de ingreso, éste no les permite cifrar lo suficiente para alcanzar un mejor y justo pasar.Segundo intento de respuesta a la pregunta de por qué la oveja sigue estando a contrapelo: existe una alta y notoria incompatibilidad entre el ambiente que se le ofrece al ovino, el conjunto de decisiones tecnológicas que se toman y como resultado lógico un claro divorcio con las expectativas de producción. Esta situación es particularmente válida para la carne. Casi -sino todas las tecnologías incorporadas al rubro- han tenido como propósito mejorar la cantidad y sobre todo la calidad de lana: esquila preparto, uso de OFDA, búsqueda y compra de carneros con EPD (obviamente para lana, para carne no hay y esto más de una vez nos llevó a pregonar que nadie debería pagar más un carnero que otro si éste es de razas que no disponen de información objetiva que sustente su superioridad genética), etcétera. ¿Qué ha ocurrido con la producción de carne? Casi nada, las ovejas y sus corderos siguen comiendo mal y tarde para venderse en la mayoría de los casos pisando el año de edad, y por supuesto que como subproducto de un sistema que sigue siendo lanero y teniendo en las razas doble propósito el paradigma de producción.Uruguay debe ser de los pocos países que exportan corderos y que para generarlos no utilizan una tecnología archíprobada a nivel mundial y más que validada localmente: cruzamientos con razas carniceras.¿Planes de negocio? No hay.Tercer intento de respuesta: inexistencia de planes de negocio que permitan conocer con razonable grado de precisión cuáles van a ser los precios y las demandas del producto. Esto determina que la zafralidad se mantenga, la producción resultante sea heterogénea, las corrientes comerciales se vean interrumpidas y finalmente que accedamos a mercados de calidad relativa.No existe la tan mentada cadena en la carne, lo que existe es un complejo donde el núcleo (quien decide a su antojo) es la industria con el agravante en Uruguay de que casi el 50 % está en manos de extranjeros que además se dan el lujo de decidir si les conviene matar en el país o exportar en pie para matar en Brasil porque es mejor negocio.Por otro lado buena parte de los productores son individualistas, prácticamente no existe la cultura de explotar fortalezas en un grupo. Los invernadores históricamente han generado su margen comprando a precios de miseria el cordero al criador que sin muchas alternativas malvende su producción y desmotivado tampoco se esmera en producir más y mejor.También existen quienes fomentan el "hacé la tuya", ¿para qué darle tu producción a otro que la termine si podés hacerlo sólo? Lo que no le dicen a ese productor es que no desprenderse de un cordero en tiempo y forma para que lo termine otro productor que -pequeño detalle- tiene comida para hacerlo rápido, implica que muchos de esos corderos los venda muy tarde (muchas veces incorporando tecnologías de dudosa rentabilidad y/o comprometiendo su producción futura con quién las financia), juntándose con la plata cinco meses más tarde a lo que lo haría si hubiera realizado un plan de negocios con alguno de los muchos invernadores dispuestos a establecer vínculos con quienes todavía tienen la máquina de producir.Ciertamente, esa lógica de producción permite la obtención de otro vellón, elemento no menor y que motiva el accionar de las instituciones que fomentan la producción de un cordero que se paga casi a precio de borrego. No hay que olvidar que en la última zafra existían en el país en admisión temporaria más de 20 millones de kilos, que sumado a los 35 a 37 millones que producimos no llega a colmar la capacidad de un país que dispone de una industria de primer nivel para procesar cerca de 90 millones de kilos de lana sucia.Existe un programa de extensión insuficiente que permita atender las demandas de sectores que no leen artículos de ninguna de las revistas que circulan localmente, no concurren a las múltiples jornadas técnicas que se realizan, directamente no tienen acceso al televisor y tampoco son visitados. Muchas veces porque el personal asignado a estas tareas es escaso, pero también porque las directivas de las autoridades de turno son consonantes con lo que representan, resultando mucho más visitados productores de grandes superficies y/o solventes económicamente como para contratar los servicios de un técnico de los cada vez menos que todavía trabajan por la suya en vacas u ovejas. Conclusión: muchas cosas que son o deberían ser el a, b, c de la ovinocultura eficiente directamente no se hacen: unos porque no tienen acceso a la tecnología y otros porque no lo precisan.La roban y la matanComo si esto fuera poco, en este país sobran detractores y faltan defensores de la oveja. A la oveja la roban, la matan los perros, los jabalíes, los zorros y vaya a saber qué otro bicho. Además da mucho trabajo en un país donde la concepción es "hacerla sin laburar". Sin agregar la connotación, si se quiere social, que la oveja es para el pobre. Basta echar un vistazo a la flota automotriz en los alrededores de cualquier lugar donde se esté hablando de ovejas frente a vacas (para no salir del sector pecuario).En este país no existen instancias en las que se defina qué hacer para cambiar lo que no funciona, pero con todos. ¿Por qué? En Uruguay está mal visto discutir y/o poner en tela de juicio lo que para muchos "el club de amigos de la oveja" sostiene y defiende a ultranza. Ahora se realizan instancias a lo largo y ancho del país, donde los promotores del Plan Estratégico Ovino, con el SUL a la cabeza, la industria (parte de esa misma industria frigorífica que, como en 2005, ahora con precios altos, señala que no habría mercado para corderos) y el testimonio de algunos productores intentan convencer a los de siempre que la oveja vale la pena, sin olvidarnos (por supuesto) de la lana. El mensaje dominante está pensado para que todo siga como está

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