10 de mayo de 2011 09:42 AM
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Trigo: tropezar con la misma piedra

Se ha iniciado la siembra de trigo en las provincias del Norte y, en pocos días más, comenzará en la provincia de Buenos Aires. Una vez más, las condiciones no son favorables por la porfía del Gobierno en mantener un sistema de exportación de cuotas, una forma de comercio administrado de consecuencias absolutamente negativas.

Así lo prueba, sólo a titulo de ejemplo, el resultado de un sistema similar aplicado a las carnes vacunas. En efecto, restringiendo las exportaciones de carnes por medio del sistema de licencias de exportación, se dañó de tal manera la producción que las existencias bovinas se redujeron entre 8 y 10 millones de animales, con un fuerte aumento de los precios de la carne.

Parece increíble que con tan cercanos y contundentes ejemplos se reiteren procedimientos en perjuicio de los consumidores a los que se dice defender.

La próxima siembra de trigo va camino de continuar por el mismo sendero. Los agricultores sembraron, en la década del 90, un promedio de 6 millones de hectáreas, que declinaron a 3,2 millones en el ciclo 2009-10 y a 4,3 millones en el ciclo 2010-11.

El clima aportó su cuota negativa en el primer caso, pero favoreció la recolección en la cosecha reciente. Si se reiteran estos pasos, será difícil aumentar las siembras y superar una cosecha de 20 millones de toneladas, meta fácilmente alcanzable en la década del 90.

Para torcer el rumbo equivocado, el Gobierno debe convencerse de la necesidad de eliminar las cuotas de exportación, que ha provocado un descenso de los precios del grano del orden de los 40 dólares por tonelada a favor de los eslabones siguientes de la cadena productiva.

Es erróneo, asimismo, el subsidio aplicado a la industria molinera, destinado, en teoría, a mejorar el precio del grano que adquieren a los productores y, al mismo tiempo, planchar el precio de la harina que los molinos venden a los panaderos a los efectos, a su vez, de evitar la suba del precio del pan. El resultado: no se fortaleció el precio del trigo y el del pan se duplicó y se triplicó, según sus tipos y las regiones del país. Al mismo tiempo, el Gobierno les debe 2000 millones de pesos a los molinos, algunos de los cuales han paralizado la producción.

El trigo cumple un papel muy importante en la cadena de producción de granos. Por un lado, en la medida en que su siembra y la de maíz crezcan en relación con la de la soja, se logrará la deseada rotación de los cultivos, un beneficio archiconocido. Ya lo recomendaba Manuel Belgrano a los agricultores en los años anteriores a 1810.

Adicionalmente, el cultivo del cereal, cuya cosecha se hace entre noviembre y diciembre, tiene la virtud de aportar recursos financieros requeridos para afrontar los ingentes gastos que demanda el cultivo y la cosecha de soja, maíz y girasol, en el verano y el otoño, al mismo tiempo que provee actividad económica y empleo en el invierno y la primavera.

Es necesario evitar la reiteración de los errores cometidos años atrás, máxime teniendo en cuenta las desfavorables condiciones climáticas que perturban la producción de trigo en los Estados Unidos y Europa, los grandes productores de este cereal. No sea que repitamos que el hombre es el único representante del reino animal capaz de tropezar varias veces con la misma piedra.

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