10 de diciembre de 2009 09:45 AM
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Aeroaplicadores santafesinos en campaña para derribar mitos

Preocupados por la reproducción de mensajes falaces acerca de la naturaleza y uso de los productos agroquímicos, así como de sus modos de uso, la Cámara de Empresas Agroaéreas de la Provincia de Santa Fe (C.E.A.S.Fe) desarrolló una jornada informativa para alumnos secundarios y medios de prensa en la que disertaron dos reconocidos especialistas en la materia: los ingenieros agrónomos Alberto Etienot y Augusto Piazza.

“Lo que motiva esta jornada es dar a conocer lo que hacemos y acercar el campo a la ciudad”, explicó uno de los integrantes de C.E.A.S.Fe, Darío Bollati. A su entender, el conflicto por las retenciones móviles reforzó en un sector de la población la idea de que el sector agropecuario es el “enemigo” de la ciudad, cuando en realidad es el gran aliado encargado de proveerla de alimentos. “Sería impensada una agricultura y producción de alimentos sin el uso de fitosanitarios o la biotecnología”, agregó.

En sus disertaciones, tanto Piazza como Etienot apuntaron a desmitificar algunos conceptos peligrosamente instalados en la sociedad sobre la base del desconocimiento y la falta de información (y a veces la “desinformación” intencional).

Por ejemplo Piazza, asesor y docente especializado en agroquímicos, describió las etapas de desarrollo de un producto fitosanitario y destacó el último estudio orgánico del CONICET que confirma la baja peligrosidad del glifosato, en contraposición al publicado por Andrés Carrasco. “Carrasco no respetó un método científico, confirmó una verdad de perogrullo”, aseguró.

A su vez, refutó algunos mitos vinculados al sector, por ejemplo el que dice que se usan más agroquímicos que antes cuando la realidad indica que se trabaja con menores dosis y por lo tanto menores volúmenes, y sorprendió a los presentes mencionando una gran cantidad de sustancias naturales, algunas de las cuales están en permanente contacto con las personas (aflatoxinas, arsénico, nicotina, por ejemplo), que también pueden ser muy peligrosas en dosis elevadas. “En definitiva la mayoría de las sustancias son tóxicas, todo depende de la dosis”, señaló el especialista, y aseguró que podría ser letal una ingesta (si fuera posible) de 50 kilos de papa o 40 kilos de brócoli.

Etienot, a su turno, condenó el uso del término “agrotóxico” para los productos fitosanitarios. “Con el mismo criterio habría que hablar de ‘humanotóxicos’ para los remedios, ya que también se trata de sustancias sintéticas con fines sanitarios”, apuntó. Si bien aclaró que el glifosato “no es agua bendita”, también criticó a quienes “quieren negar los estudios del CONICET” que confirman la baja peligrosidad del famoso herbicida, siempre y cuando esté bien utilizado.

El representante de C.E.A.S.Fe, Darío Bollati, también se ocupó de derribar un mito que se reproduce incesantemente en algunos medios de comunicación, alimentado por sectores inescrupulosos: la utilización de niños como banderilleros humanos. “Hoy es una falacia; hace 15 años que no se usa el banderillero humano porque los aviones ya no podrían trabajar sin un posicionador satelital que facilita mucho la tarea y diminuye costos”, señaló el aviador agrícola, y agregó que el sector está suficientemente controlado por ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), Senasa y la Secretaría de Medioambiente de la provincia.

El otro tema con el que se atemoriza a la población es la “deriva” de los agroquímicos. “Hoy los aviones tienen un sistema de gota controlada; quiere decir que, depende del viento o las condiciones climáticas, uno hace la gota más gruesa o más chica. Entonces la gota tiene una vida, que dura uno o dos segundos, y se regula para que no pase el límite del campo tratado”, apuntó Bolatti.

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