11 de mayo de 2011 07:28 AM
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Carbap más cerca de FAA que de Monsanto

Desde la entidad ven con "preocupación" la carta que envió la empresa semillera a los productores, para la tecnología RR2Bt. Para Alberto Larrañaga hay puntos del acuerdo que "vulneran" los derechos del agricultor por la ley de semillas.

La polémica por la carta enviada a los productores a iniciativa de la empresa Monsanto comienza a abrir un nuevo capítulo esta semana, y promete más en los días venideros.”En principio vemos con preocupación algunas cuestiones que consideramos un avance por sobre la ley de semillas”, indicó a El Enfiteuta el secretario de Carbap, Alberto Larrañaga.El ruralista se refería en esos términos a la propuesta enviada por la empresa norteamericana a los productores donde los chacareros asumen una serie de compromisos en relación a la tecnología RR2Bt en soja.Esos compromisos incluyen el renunciamiento por parte del agricultor de hacer uso de la propia semilla, un derecho que le asigna la legislación vigente. “Nosotros somos celosos custodios del uso propio de la semilla”, aclaró el dirigente de Carbap, como una de las más importantes “preocupaciones” que la entidad ve en el acuerdo propuesto por la empresa.El hecho de que la comercialización deba realizarse a través de agentes económicos y exportadores insertos en el sistema que propone la Compañía, “también es motivo de preocupación”, remarcó Larrañaga. Al igual que el pago de la regalía con la producción y no al momento de comprar la semilla, agregó.Para el ruralista, el acuerdo propuesto por la empresa estadounidense “avanza en exceso sobre los derechos de los productores” sobre lo que establece la ley 20.247, además de condicionar el proceso de producción con determinadas prácticas agrícolas.A estas conclusiones llegó la entidad que conduce Alberto Frola, luego de un “profundo análisis” sobre la propuesta de Monsanto, que realizó la Comisión de granos de la entidad, y que luego consideró el Consejo Directivo de Carbap.No obstante, a diferencia de la FAA, Larrañaga indicó que no han emitido ningún comunicado oficial ni recomendación hacia los productores de Buenos Aires y La Pampa. El ruralista consideró, de todos modos, que “suponemos que deben ser mínimos” los productores que ya suscribieron el acuerdo.Fuentes de El Enfiteuta ligados a la distribución de insumos hablaban al día viernes pasado de una superficie de 38.000 hectáreas incorporadas al formato que propone Monsanto, nada más que en el partido de Chivilcoy, los pagos del ministro Florencio Randazzo.Mientras desde la FAA recomiendan que los productores no firmen el acuerdo al que consideran “leonino” y “abusivo”, porque saben que el productor es sensible a la incorporación de tecnología y puede tentarse a la firma de la propuesta.Hasta la semana pasada un rumor indicaba que entre el norte del país y la región centro, no eran pocos los productores que habían firmado el acuerdo con la empresa. Hasta se mencionó alrededor del 20% de la superficie sojera, que representan unos 3,5 millones de hectáreas a datos de la última campaña.Desde la FAA dijeron desconocer cuál podría ser el porcentaje de chacareros o superficie sojera que habría firmado el acuerdo. Para Carbap, según la percepción de Larrañaga, los productores que estamparon la firma serían “mínimos”.Con todo, tanto desde la FAA como desde Carbap, hay predisposición a dialogar con los semilleros la posibilidad de una reforma a la ley de semillas como resultado de un consenso de partes, aunque eso sería muy distinto a la propuesta de Monsanto. En la misma dirección se pronunció la semana pasada en dialogo con El Enfiteuta Luis María San Román, presidente de la Sociedad Rural de Rosario, entidad integrante de Carsfé, otra Confederación de CRA.Precisamente, la entidad que preside Mario Llambías podría tratar hoy, miércoles, el espinoso tema de la soja RR2Bt al menos en la Comisión de granos de la entidad, y posiblemente en su reunión de mesa de conducción, donde podría fijarse una posición sobre el tema.En lo que todos parecen estar de acuerdo es en la necesidad de incorporar tecnología, y que las innovaciones deben ser pagadas por los usuarios, las disidencias una vez más se producen en torno al cómo.

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