12 de mayo de 2011 18:57 PM
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El Peligro de Mezclar Bebidas Energizantes con Alcohol

Uno de los gustos cada vez más extendidos entre la población joven de nuestro país y del mundo es el de combinar bebidas energetizantes con alcohol, particularmente el vodka, e incluso alguna otra droga como el "éxtasis", sin considerar los riesgos y daños potenciales a la salud que ello puede provocar.

De acuerdo a una encuesta internacional patrocinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la venta entre jóvenes y adultos de las llamadas bebidas energizantes o energéticas, ha ido en aumento hasta alcanzar un porcentaje del treinta y cuatro por ciento, mientras que el rango de las personas que han mezclado esas bebidas con alcohol u otra sustancia ronda el cuarenta y cinco por ciento. El estudio revela que el principal propósito de quienes consumen este cóctel es potenciar los efectos de ambos productos tanto con fines recreativos como de rendimiento.Conocidas ampliamente por su poder estimulante, las “energy drinks” son compuestos embotellados o enlatados elaborados sin alcohol, que incluyen en su formulación ingredientes tales como taurina, cafeína, guaraná, ginseng, glucuronolactona, teína, azúcar o sus sustitutos, vitaminas, minerales, inositol y carnitina, entre otras sustancias, los cuales actúan sobre el sistema nervioso central (SNC), afectando en diferente grado la acción de los neurotransmisores que se encargan de emitir la sensación de cansancio al mismo tiempo que se favorecen aquellos relacionados con la sensación de bienestar.Concebidas en laboratorios de diferentes marcas con objeto de capturar el interés que tiene un amplio sector del público joven por incrementar su rendimiento físico, evitar el sueño, mejorar su concentración y elevar su capacidad de reacción, los energetizantes son soluciones de aporte energético moderado, obtenidas a base de sustancias psicoactivas, muchas de ellas aún poco estudiadas, que modifican las sensaciones y el funcionamiento del organismo, con efectos tales como alteración del juicio, aumento temporal de la presión arterial y deshidratación, gracias a su alto contenido en cafeína. Con apenas un par de décadas de existencia en el mercado mundial, bajo el título de suplementos alimenticios y una expedición de venta legal y libre al público, las bebidas energizantes son por definición líquidos de uso moderado, según reza en todas sus etiquetas, cuyo consumo excesivo puede provocar casos de intoxicación, vómito, dolor de cabeza, sudoración, ansiedad, taquicardia, insomnio, irritación, delirio, alucinaciones y temblores, mientras que en el largo plazo aún se desconocen sus efectos.Duramente cuestionadas por organizaciones de consumidores de Estados Unidos y Europa, en forma tal que en países como Suecia, Dinamarca, Noruega, Islandia y Turquía sólo es posible adquirirlos en forma controlada dentro de farmacias, las bebidas energizantes cuando son combinadas con drogas pueden dar como resultado formulaciones que anulan algunas experiencias esperadas, magnifican los efectos negativos de ambos productos y generan dependencia, con resultados impredecibles.Fruto de la curiosidad, como del interés del consumidor por exaltar algunas sensaciones que experimenta con las drogas, la mezcla de bebidas energetizantes con aquellas sustancias que son capaces de alterar el comportamiento, la percepción, el juicio y las emociones, puede causar desde la anulación de los alcances de uno y otro lado de la fórmula, hasta depresión del sistema inmunitario, problemas de coordinación, memoria, aprendizaje y velocidad mental, convulsiones, e incluso la experimentación indeseada y extrema de alucinaciones, sensaciones de euforia o desesperación, según revelan estudios publicados por la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale. En el caso de la mezcla de bebidas estimulantes y alcohol, la acción efusiva de la cafeína en conjunción con la obra depresiva del etanol, provoca entre sus consumidores la disminución de los reflejos, como de sus capacidades visual, auditiva, oral y motriz, nauseas, vómito, adicionalmente una falsa sensación de sobriedad que conlleva a un aumento en el consumo de alcohol con el consecuente riesgo de coma etílico, daño hepático e incluso infarto, esto último a causa de la acción contradictoria de ambos productos sobre el corazón y las arterias, adicionalmente a los lógicos accidentes de tráfico y efectos de largo plazo.Cuando la combinación de las bebidas energetizantes es con otras drogas los efectos dependerán del tipo de acción depresiva, estimulante o alucinógena de la sustancia sobre el SNC. Para el caso de las sustancias depresoras, como benzodiazepinas, barbitúricos, antiepilépticos, neurolépticos, antihistamínicos y marihuana la combinación puede generar además de cansancio, aletargamiento y profundo sueño, hasta un cuadro confusión y estado amnésico, amén de los efectos de largo plazo. La mezcla de bebidas energetizantes con drogas que aceleran el funcionamiento del SNC, léase anfetaminas, cocaína, éxtasis, nicotina y xantinas, como cafeína o teína, puede acarrear consecuencias especialmente graves de carácter cardiovascular y hepático, así como hemorragias cerebrales, fuertes convulsiones, problemas de articulación del lenguaje y alucinaciones, además de accidentes automovilísticos y efectos de largo plazo, todo esto a causa de la potenciación generada por reunir en un mismo líquido dos sustancias estimulantes.Sin embargo más allá de las definiciones hasta aquí planteadas, se encuentra el incremento en el número de servicios de emergencia relacionados con el consumo excesivo de alcohol o alguna otra droga, muchas de las veces mezclado con bebidas energizantes, que cada fin de semana se registra en los hospitales de todo el mundo.La evidencia empírica revela que cada vez son más las personas jóvenes que son trasladados a las unidades de emergencia con alteraciones cardiacas y vasculares, tales como hipertensión arterial, arritmia, taquicardia, coágulos en la sangre, etcétera, así como accidentes de tráfico en que se encontró presente la mezcla de bebidas energetizantes con alguna droga.Igual que ocurre con el consumo del alcohol, las drogas y los cigarrillos, las personas deben ser conscientes de los efectos y riegos de orden físico, psicológico y social que provocan en el organismo las bebidas energetizantes, específicamente entre los niños, las mujeres embarazadas y lactantes, aquellos sensibles a la cafeína, los que consumen drogas y quienes sufren problemas cardiacos.Al respecto es importante adoptar las observaciones elaboradas al respecto por la OMS en el sentido de que las bebidas energetizantes no deben ser consumidas por menores de quince años, ni por mujeres embarazadas, en periodo de lactancia, por personas con presión arterial alta, problemas cardiacos, renales o diabéticas, ni con trastornos de ansiedad o sensibles a la cafeina.Las recomendaciones incluyen no hidratarse con ellas, ni ingerirlas antes de cenar, como no mezclarlas con alcohol o alguna otra droga, ni reemplazarlas en lugar de una buena alimentación y buen descanso.Recuerda la salud es responsabilidad de todos y todos debemos protegerla. Evita combinar las bebidas energetizantes con alcohol o alguna otra droga. Si ya lo hiciste no conduzcas y avisa a tus compañeros para que de ser necesario puedan actuar en tu ayuda.

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