13 de mayo de 2011 11:23 AM
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Consensuar políticas para sembrar más trigo

Con eso, el consultor Arturo Navarro dice que la cosecha triguera podría superar los 20 Mt.

Si hubiera capacidad de consensuar  las  políticas  que necesita el país para la próxima siembra,  con seguridad los productores podrían sembrar 6 millones de hectáreas  de trigo  y  el país cosechar  más de 20 Mt, con el actual paquete tecnológico y  con la captación de   los  precios internacionales actuales.

Para lograr dichas metas  la cadena triguera, el gobierno y  los partidos de oposición tiene  que consensuar nuevas   políticas  de estado  que  eliminen todos los riesgos políticos  del actual  “modelo” que   perjudico  a toda  la cadena y al país en general,  con la  caída de producción, de industrialización,  de exportación y de trabajo, agravado  por el aumento  del precio del pan para  los  más necesitados,  que eran a quienes se quería defender.

Estas serían  las principales  conclusiones  que surgieron de A todo trigo realizado en Mar del Plata, donde todos  los panelistas cerraban sus exposiciones con un mensaje esperanzador sobre el  aumento de la producción del trigo,  si hay  capacidad de rectificación de las políticas.

La seguridad  y calidad alimentaria está asegurada en el actual contexto, con más razón,  si   aumentamos  la  producción,  segregamos  al cosechar por calidad   y  exportamos    la producción de trigo seleccionada según los estándares   demandados por nuestros compradores.

Un  avance fundamental   para  dicho consenso,  lo dio la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados con el dictamen de las diputadas nacionales Elisa Carrio, Susana García, y Hilma Re por el cual se eliminan todos los ROE  en la  comercialización agropecuaria, para   volver a las reglas de comercialización anterior al 2006,  determinada por  el régimen de la Ley 21.453  que funcionaba  por “declaraciones juradas” en lugar de “licencias” para exportar. Así se comercializo  los últimos 30 años, pasando de  30 Mt,  a las 90 Mt de producción.

Esta decisión no es un “parche” de los legisladores de la oposición, es una decisión fundamental para  el aumento de la siembra de trigo,  y así lo entendieron algunos de los diputados de la oposición,  al  modificar su posición  para consensuar  y apoyar dicha iniciativa mayoritaria.  

Inclusive  este proyecto de ley va a servir   para revertir la actual situación que están viviendo  los productores,  con el  trigo que no pueden vender,  porque la eliminación de los ROE corregiría lo actual  y la futura situación de comercialización, a partir de la fecha que se ponga en vigencia el cambio de las reglas de juego que dispone dicha ley si fuera aprobada.

En definitiva,  la espera tendrá un costo financiero,  pero en la situación  actual no  hay ninguna posibilidad de cambiar  cuando han desaparecido los actores principales del mercado por las intervenciones  del gobierno.

Los  próximos pasos  de dicho dictamen, son  las comisiones de Comercio y de Presupuesto,  motivo más que suficiente para que la Comisión de Enlace y la cadena triguera  fije  formalmente  su posición públicamente sobre dicho dictamen y presione con todo el peso   gremial el apoyo  de  los legisladores que trabajaron con urgencia,  antes  las necesidades del productor y  del  país  para poder  aumentar la producción de trigo en el ciclo 2011/2012 que ya se  empezó a sembrar.

Quienes estén en la vereda de enfrente  pretendiendo seguir con la actual política y quienes quieran de la oposición  hacer cambios de fondo permanentes en medio de una campaña electoral, tendrán que justificar porque están en contra del  aumento de  la superficie de siembra.

Me consta que muchos legisladores  quieren modificar las políticas de fondo pero han resuelto hacerlo el año que viene.

Ahora el país necesita aumentar la siembra a 6 M de has para generar  una mayor actividad,  más   trabajo en el invierno,  contar con  recursos   a fin de año  y  ayudar a frenar la inflación con una  mayor oferta de bienes.

Además de la necesidades del país para  una mayor producción de trigo por los argumentos mencionados, hay que tener en cuenta también  la ventaja de una mayor  área de siembra de trigo tiene en la rotación de los cultivos para poder hablar de buenas prácticas agrícolas en  un sistema de alta producción,  que sea compatible con una buena rotación y el cuidado del medio ambiente.

Hay que asumir la deuda estructural que acumulamos con nuestra tierra, al estar  incorporamos  solamente un 22 por ciento de los nutrientes que exportamos.

Los principales cultivos para cambiar la actual  situación,  son  el trigo y el maíz por el alto consumo de fertilizante que demanda, por lo cual hay que  terminar con   las políticas que castigan a estos cultivos por medio de la alta carga impositiva y la intervención del gobierno en el negocio empresario por la falacia de la seguridad alimentaria.

Hoy tenemos una concentración  del 70 % del área agrícola   sembrada con  oleaginosas, especialmente la soja, por falta de políticas  y el incentivo a sembrar más “yuyo” al  ser más barata su implantación  y no  intervenir el gobierno en  su  comercialización, porque no  afecta la canasta familiar.

Concretamente el FAS teórico  en la soja es casi igual al FAS  real, mientras en el trigo y maíz  tienen  diferencia  que van de 40 a 70 dólares por la intervención del gobierno,  y sumando los derechos de exportación,  terminan sacando de competencia a estos cultivos.

Consensuar nuevas políticas determina que el país pueda captar los precios  del trigo internacional como lo está haciendo actualmente  el mercado de soja.

Con los actuales  valores  el productor aumentaría el área sembrada, habría un mayor uso de tecnología y  fertilizante,  aumentaría la producción para  abastecer mejor el mercado interno y la exportación y  recuperar a pleno,  especialmente  el  mercado de Brasil,  por las condiciones especiales que tenemos en cuanto a aranceles y fletes.

La conclusión principal que dejan todos estos  argumentos, que son similares a los  que usa y  defiende el gobierno en las reuniones del G – 20 y del Mercosur, es que para atender mejor los riesgos de la seguridad alimentaria  en el mundo,   la receta es aumentar la producción y  mejorar su  distribución por medio de la libertad de los mercados.

Esperemos que  el gobierno dichas recetas  también las aplique internamente  y las ponga a consideración  en la mesa de concertación.

Y  para atender a los pobres y marginados del sistema, hay que  establecer  un sistema universal por medio de una tarjeta electrónica, la cual asigna los recursos excedentes  generado por los aumentos de producción,  a los que realmente lo necesitan.

Los sistemas   de sustitución de importaciones   quedaron  caducos en el mundo porque generan más miseria y clientelismo. Lo que necesita el país  son más  inversiones,  mayor producción y más y mejores trabajos para que cada uno pueda comprar sus alimentos a valores del mercado y  dignamente  y de esa forma  poder desarrollar un país competitivo con el mundo.

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