13 de mayo de 2011 10:21 AM
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El girasol es una buena opción, pero preocupa la amenaza de las palomas

CHACO : El pasado año fueron aproximadamente 200 mil las hectáreas sembradas con la oleaginosa, estimándose que la apuesta para el nuevo período será similar aunque los productores repiten una preocupación: la paloma. El ave hasta el momento no pudo ser controlada y se teme por las pérdidas que pueda provocar, ya que su presencia se ha extendido a varios departamentos de la provincia.

La plaga que hace unos años era un problema sólo para los agricultores de la zona de los departamentos Mayor Luis Fontana, Santa María de Oro y 2 de Abril, hoy preocupa a todo el territorio provincial. Desde el departamento O’Higgins, los chacareros advierten que “en los campos donde se está cosechando la soja, que posteriormente podrían ser destinados a girasol, se observan nubes de palomas medianas que se asientan sobre los lotes trillados”. Aseguran que “si no se toman medidas para controlar al ave, se perdería buena parte de la producción de girasol”.
El problema es que la solución no se hace fácil ya que no se logra dar con un método eficaz para su control. “Por más buena voluntad que pongamos desde el Chaco para encontrar un método para terminar con la plaga, el trabajo debe ser regional porque el ave tiene la suficiente habilidad para conseguir alimento trasladándose largas distancias para lograr su objetivo, lugares donde luego anidan y se reproducen”, comentó el ministro de la Producción de la provincia, Enrique Orban.
En este sentido, cabe señalar que también otros distritos del país están trabajando en la prueba de distintos métodos para controlar la población de la dañina ave. Al respecto, desde el Chaco se adelantó que “en una próxima reunión, junto a La Pampa, se presentarán al ministro de Agricultura de la Nación proyectos para que se encare un programa nacional para el control de la paloma”.

Tratar a la paloma “La paloma es una plaga y hay que tratarla como tal, para lo cual debemos tener estrategias de control. Con mayor o menor eficiencia de los planes, debemos probar todo lo que sea posible y que no sea dañino para el medio ambiente. No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo como la paloma destruye los cultivos de girasol”, reconoció Orban.
Asumiendo que la problemática no es fácil de solucionar, el funcionario provincial consideró que “si bien no hay métodos que eliminen al ave, existen mecanismos complementarios que pueden minimizar el impacto del daño en los cultivos”.

Minimizar daños

El ministro de la Producción hizo mención a la posibilidad de aplicar acciones que disminuyan el impacto del ave en los sembrados de girasol. Algunos de esos métodos se estuvieron probando el año pasado, como el caso de los alimentos con yeso, que no son venenosos pero disminuyen la población de las aves al provocarles la muerte por obstrucción intestinal.
Apelando a la sinceridad, Enrique Orban reconoció que “con el alimento con yeso no se obtuvieron resultados espectaculares, pero sirve como eslabón en el complicado trabajo que resulta ser combatir la plaga”.
Es de recordar que también en la campaña pasada se probó un repelente que no es nocivo para la salud y el ambiente, pero que registra dos inconvenientes: tiene un costo muy elevado y su efecto se desvanece con las lluvias.
“El tema es realmente complejo y no existe un solo método de control, se necesita una batería de acciones que bien ejecutadas logren el objetivo de disminuir la población del ave en los campos”, dijo el titular de la cartera de Producción del Chaco.

Caza de la paloma

En la búsqueda de una estrategia de control del ave que provoca pérdidas millonarias en los sembrados de granos, un opción sería la caza de palomas. En este sentido, desde el Ministerio de la Producción su titular indicó que “se recibió la propuesta para poner en práctica un plan que comprende la caza, la posterior destrucción de los nidos y el aprovechamiento de la carne de paloma en la elaboración de productos envasados como el escabeche”.
“Esperamos también que en la próxima campaña, con la buena cantidad de hectáreas que se puedan sembrar con girasol, la acción del ave tenga un impacto menor. También apelamos a la ayuda del productor para destruir los nidos en la época de postura y, aclaramos, que de ninguna manera vamos a avalar la posibilidad de envenenamiento”, remarcó Orban

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