16 de mayo de 2011 12:21 PM
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Perspectivas del mercado granario

...En la vida, las oportunidades no abundan y, cuando aparecen, no hay que desaprovecharlas... Así lo expresa en esta nota que nos brinda en gentileza el especialista en análisis de mercado de granos, Diego de la Puente. Lo invitamos a compartirla..

Un mercado liderado por el consumo
 Sin lugar a dudas, la visión y el análisis de los mercados de commodities están bajo permanente revisión y en constante cambio. Por tal razón, es que los precios muestran generalmente un importante gradiente de volatilidad. Particularmente en el caso de los granos, la variación en las cotizaciones está históricamente ligada a los vaivenes en los niveles de oferta y demanda. Sin embargo, hasta ahora la oferta ha tenido un peso comparativamente mayor en la variación de los precios, respecto de la demanda. Mientras esta última tiende a crecer de manera más estable, la oferta depende básicamente del clima. A lo largo de la historia, hemos sido testigos de importantes subas en las cotizaciones de los granos, como así también no menos trascendentes ciclos de bajos precios. Todos ellos vinculados a variaciones en los niveles de producción.  En este sentido, resulta interesante recrear lo sucedido en campañas como la de 1995/96 y 1996/97 en donde los valores de estos productos evidenciaron fuertes subas de precios, como consecuencia de las pérdidas de cosecha registradas en los EE.UU. y en otras regiones del planeta.   Luego, durante los años 1999 al 2001, se registraron importantes caídas debido a las buenas cosechas imperantes a escala global. Más recientemente, en la campaña 2003/04, el fracaso productivo en la cosecha oleaginosa estadounidenses (léase soja), volvió a mostrar las "garras" de un mercado siempre listo y ágil para tomar decisiones y elevar los precios hacia nuevos máximos históricos.  "El Factor" de mercado
No obstante, desde hace un tiempo a esta parte, la configuración del mercado de granos ha empezado cambiar a nivel estructural. En este sentido, la incorporación de China e India como países importadores de granos a gran escala y con crecimientos en su economía que superan el 8% anual, vinieron a reivindicar a la demanda para ubicarla como "El Factor" de mercado hoy por hoy.

Sólo basta observar el crecimiento en el consumo de carnes del Gigante Asiático, para hacernos una composición del lugar en donde estamos (ver gráfico de arriba). Mientras que a mediados de la década del ’70 la población china sólo consumía 7,5 Kg/hab/año, hoy ese valor está por alcanzar los 55 kilogramos. En 1300 millones de habitantes, no hace falta sacar la cuenta de la cantidad total de carne que consumen, como así tampoco del volumen de granos requeridos para poder generarla.  Por si todo esto fuera poco, la "fiebre" de los biocombustibles está generando actualmente un mayor consumo de granos con este fin. Ya sea maíz para producir etanol o soja para el biodiesel, lo cierto es que puesto en perspectiva ésta podría ser una demanda sin precedentes, por lo menos para estos mercados.  Un profundo proceso de cambio
El caso de los EE.UU. pareciera ser el más paradigmático, por cuanto el País del Norte está en un profundo proceso de cambio en materia energética y tratando de reducir su dependencia del petróleo. Hoy por hoy, EE.UU. es el principal importador mundial de petróleo y a juzgar por sus proveedores (Países de Medio Oriente y Venezuela), no parece descabellada su apuesta a los biocombustibles.
Observando el consumo mandatario (por ley) que los EE.UU. deberán consumir hasta el 2012, resulta claro que las 109 millones de tons. de maíz que se destinarían para este consumo, es casi el doble del consumo actual.   Sin embargo, el uso efectivo (real) muestra una diferencia a favor respecto del consumo mandatario que para este año se ubica en 4,72 millones de tons.. Según las proyecciones de analistas privados, para el 2008, el uso de maíz para producir etanol pasaría de las actuales 62,99 millones de tons. a algo más de 114 millones. Si no fuera por los biocombustibles, semejantes cifras son difíciles de alcanzar en un mercado que sólo crece por el consumo de alimentos.  Una revolución en materia de demanda
De todo lo expuesto, resulta claro que el mundo va camino a una revolución en materia de demanda y, por ende, también en materia de precios. No caben dudas que los niveles de precios deberán ubicarse en un estadio superior al histórico. Quizá, el importante volumen de operaciones que hoy ostentan los grandes especuladores en Chicago, podría generar correcciones a la baja, de tipo coyuntural.  Argentina: Un país con demasiada personalidad
Frente a este contexto internacional, Argentina no es un país más. Nuestro país tiene mucho para decir al respecto. Casi con una particularidad única, Argentina exporta el grueso de los granos que produce. En el caso del sector oleaginoso, es uno de los principales exportadores mundiales de aceites y harinas vegetales, derivados de la soja y del girasol. No menos importante lo es en maíz y en trigo.  Sin embargo, hoy estamos aprovechando –en parte- la bonanza de los valores internacionales, pero no estamos participando de ese contexto. Sin lugar a dudas, hacia el futuro deberíamos estar pensando en exportar biodiesel y no aceites vegetales. Esa es una buena forma de agregar valor a un sector que produce materias primas. No caben dudas que este es el momento apropiado para aprovechar el enorme crecimiento económico que no sólo se da en nuestro país, sino también en otras regiones del planeta.  No se trata aquí de seguir al más fuerte sin ni siquiera preguntárselo. Tampoco se trata de seguir al rebaño. Lógicamente, Argentina tiene y debe pensar hacia el futuro qué es lo que quiere hacer. Tampoco se puede soslayar lo que ocurre en el resto del mundo. Máxime cuando la producción de granos está en juego, ya sea para alimentos o biocombustibles.  Sin lugar a dudas, un país debe tener personalidad. El problema es cuando el exceso de personalidad trae aparejado reacciones adversas. Evidentemente nuestro país tiene otros problemas que resolver, que países como EE.UU. ya tiene resueltos. Sin embargo, lo urgente no debe hacer olvidar lo importante.  En la vida, las oportunidades no abundan y, cuando aparecen, no hay que desaprovecharlas. Sin lugar a dudas, ésta pareciera ser una gran oportunidad para nuestro sector, como así también para nuestro país, esperemos estar todavía a tiempo.  
Autor:
Diego de la Puente
Socio/Analista
Nóvitas S.A

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