14 de mayo de 2011 07:17 AM
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Mendoza, tierra del vino… y de la papa también

Farm Frites y San Fili SA se asociaron para producir materia prima de alta calidad destinada a la industria del prefrito, que abastece las cadenas de casas de comidas rápida.

Tierra emblemática por sus viñedos y bodegas, frutas y olivares, Mendoza se ha constituido también en provincia productora de papas, un alimento tan identificado con los campos bonaerenses de Balcarce. Así lo demuestra la empresa multinacional Farm Frites, fundada en 1971 en Holanda, que a partir del año 2000, como proyecto propio, se inició en el departamento de San Carlos (a 130 kilómetros al sur de la ciudad de Mendoza), plantando 50 hectáreas para producir papas de la variedad triple A, de alta calidad con destino a la industrialización como prefritas.Los resultados fueron muy buenos y motivaron para crecer año tras año. Así fue que, en 2006, San Fili SA (de la familia de Fabio Calcaterra, al mismo tiempo CEO de Farm Frites) compra campos en Mendoza para ampliar la producción y asociarse al proyecto. El proceso se consolidó en 2008, con la participación de Farm Frites. "Se compraron 15.000 hectáreas y el monto total de inversión en infraestructura aproximadamente es de 15 millones de dólares e incluye riego, tendido eléctrico y la construcción de un frigorífico de 4800 metros cuadrados con una capacidad de acopio para 11.000 toneladas de papa y una estación meteorológica [ver aparte], entre otras mejoras", dijo a La Nacion el responsable de Producción del Area Mendoza de Farm Frites Argentina, Joaquín de Elordy."Las razones fundamentales del proyecto -explicó Elordy- son la proyección hacia el futuro, la búsqueda permanente de superación, el constante crecimiento y las inversiones en tecnologías por parte de Fabio Calcaterra, junto con la necesidad de Farm Frites de lograr en forma continua el abastecimiento a la fábrica (que tienen en Munro) con materia prima de calidad superior durante todo el año de producción y cumplir con las exigencias que demandan las principales cadenas de fast food como Mc Donalds y Burger King."Según el directivo, en la actualidad tienen 450 hectáreas en producción y 2000 hectáreas desmalezadas, y apuntó: "Año tras año, se desmalezan entre 200-250 hectáreas que se incorporan al cultivo y está proyectado contar para 2014 con 2000 hectáreas desmalezadas y en producción, con la posibilidad de quintuplicar la cosecha actual de 27.000 toneladas".Además de Elordy, participan del proyecto Federico Peralta Ramos, administrador de San Fili SA, e Ignacio Muñoz y Matías Santini, gerente del Area de Campo y jefe de Campo de Farm Frites Argentina, respectivamente.Con 180 empleados, durante 2010 el proyecto produjo 46.000 toneladas de papas fritas, con una facturación de 50 millones de dólares, lo que marcó un crecimiento de ventas en el último año del 56 por ciento.Según se informó, el 70 por ciento de la producción se exporta principalmente a Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y Ecuador; posee el 40 por ciento del mercado argentino y el 20% del Mercosur.La historia Farm Frites se estableció en el mercado argentino hace 15 años, cuando adquirió el 50 por ciento de la empresa argentina Alimentos Modernos SA, a la que tres años después compró la totalidad de las acciones.La empresa comenzó a producir papas en el sudeste bonaerense, zona papera por excelencia, pero allí no se podía garantizar esa producción porque en esa zona no se produce con riego artificial y la actividad está sujeta al clima. "Acá, en cambio, con los equipos de riego, garantizamos la cantidad de agua necesaria para el cultivo", señaló Elordy.El campo está ubicado en el kilómetro 3175 de la polvorienta antigua ruta 40, todavía de ripio, al borde la cordillera de los Andes, a 1200 metros sobre el nivel del mar y con un régimen de lluvia que no supera los 150 milímetros anuales.Explicó Elordy que se eligió esta zona, luego de muchas investigaciones de campo, que incluyeron también la provincia de Córdoba, porque el clima es muy favorable para el cultivo. "En esta zona, hay mucha amplitud térmica, con días muy cálidos y noches muy frías", acotó.Las papas cultivadas aquí son destinadas en un 100% a la industrialización. Son las variedades Russet Burbank, Innovator, Ranger Russet y Shepody, que se siembran en octubre/noviembre y se cosechan en marzo/mayo."Ahora estamos en la etapa de finalización de la cosecha de este ciclo. Estamos obteniendo un promedio por hectárea de 65 toneladas, un rendimiento más que aceptable, teniendo en cuenta que el promedio en la producción de papa con destino industrial es de 38 toneladas y para consumo en fresco es de 33 toneladas por hectárea", explicó Elordy, quien agregó que el valor de mercado oscila entre 500 y 600 pesos la tonelada.Inversiones Dentro de su amplio proyecto de inversiones, en 2008 se adquirieron a la compañía Valley, de los Estados Unidos, siete equipos de riego con sistemapivot , que se abastecen de siete pozos de 150 metros de profundidad y nutren al sistema de agua de excelente calidad. "En esta zona, el régimen de lluvias es de 150 milímetros anuales. Acá, sin riego, no se puede hacer nada", dijo, por su parte, Federico Peralta Ramos.Cada equipo está compuesto, a su vez, por siete módulos ensamblados y permiten un radio de acción de unos 450 metros. Se van trasladando año tras año de manera que una perforación rota en tres lotes circulares. "A medida que en uno se cosecha papa, en los otros se siembran cultivos de cobertura [centeno]", dijo Elordy.Además, este año la empresa incorporó una nueva tecnología para el riego, que es la telemetría. "Con este sistema podemos manejar todos los equipos de riego desde nuestra oficina [en el campo] o desde la computadora, crear registros para analizar la campaña. Todo esto hace al uso eficiente de los equipos de riego", acotó Peralta Ramos.A pocos metros del acceso principal al campo, se levanta el flamante frigorífico, una construcción antisísmica que mantiene ventiladas las papas ya cosechadas. Se terminó de construir hace un año."Aquí, las papas conservan la humedad y la materia seca intacta desde la cosecha. Está basado en un sistema de ventilación, que toma el aire frío del ambiente (por las noches) y expulsa el aire caliente. El sistema dispone de 8 ventiladores que funcionan en forma computadorizada para mantener estable la temperatura", agregó Elordy.La cosecha está a cargo de las empresas contratistas Procesados del Sudeste y Vermat SA, en tanto que para el traslado de las papas del campo al frigorífico fueron importadas de Holanda seis tolvas especiales, llamadas Tipper, de 16 toneladas cada una. "Estánacondicionadas especialmente para amortiguar la descarga de las papas, para que no se golpeen y mantengan la calidad", concluyó Elordy.

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