14 de mayo de 2011 08:46 AM
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Colza y garbanzo: regar lo justo y necesario

Manejo: la producción de grano por unidad de agua consumida EUA es un parámetro central cuando hay restricciones hídricas.

En la zona centro de la provincia de Córdoba, ambientes que se caracterizan por la ausencia casi total de precipitaciones durante el invierno, un esquema productivo basado en cultivos invernales, como colza y garbanzo, debe echar mano al agua que se encuentra almacenada en el perfil.El optar por una u otra especie implica haber asimilado la experiencia propia y ajena en el marco de la ecofisiología comparada. Los requerimientos y la eficiencia con que hacen uso de los recursos disponibles serán claves en la elección del cultivo.La agricultura bajo riego se encuentra delante de un contexto ambiental con creciente restricción hídrica, por lo que el buen manejo de los cultivos se sustentará tanto en aumentar los rendimientos por unidad de superficie como en maximizar la producción de grano por unidad de agua consumida (EUA).Una aproximación tendiente a mejorar el uso del agua es el “riego a déficit”, definido como la aplicación de agua por debajo de la necesidad total del cultivo (evapotranspiración), situación de compromiso entre caída del rendimiento y sostenibilidad ambiental.En tal sentido, nos planteamos indagar sobre la eficiencia con que la colza y el garbanzo hacen uso del recurso limitante “agua” y las respuestas de estos cultivos al suministro de ésta en forma de riego.Datos del ensayo. El ensayo fue realizado en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), ubicado en el camino a Capilla de los Remedios. Los dos cultivos se implantaron en 2010 en un suelo haplustol éntico sujeto a siembra directa en dos fechas (1° de abril y 1° de mayo). El agua total almacenada hasta los dos metros de profundidad al momento de la siembra alcanzaba valores cercanos a los 440 milímetros por hectárea.Se aplicaron dos riegos suplementarios de 40 milímetros por hectárea, cada uno distanciados por 15 días en los momentos en que los cultivos se encontraban ingresando a sus respectivos períodos críticos.Por efecto del riego, ambas especies incrementaron su producción de granos. El efecto fue mayor en la siembra del 1 de abril, con incrementos del 140 por ciento (garbanzo) y 120 por ciento (colza). En la siembra del 1 de mayo, la respuesta fue menor: 10 por ciento en garbanzo y 14 por ciento en colza (ver infografía).Para desalentar conclusiones apresuradas respecto de esos porcentajes, es necesario dividir la discusión en dos partes. Por un lado debe quedar en claro que los altos valores en la respuesta al riego suplementario para la siembra de abril surgen de un piso de rendimiento excesivamente bajo del cultivo en secano, el cual se vio afectado por las bajas temperaturas durante el período crítico.El haber optado por una fecha de siembra tan anticipada nos puso delante de un doble aprendizaje; un error técnico y la constatación de que a pesar de esto, tanto la colza como el garbanzo pudieron recuperarse con la sola reposición de parte del agua almacenada y mal gastada.Por otro lado, la aplicación de un riego suplementario en la siembra de mayo nos dejó un sabor amargo, ya que el incremento del rendimiento respecto del cultivo en secano apenas cubrió los costos por milímetro aplicado.Otra variable agronómica de interés es la eficiencia con que las diferentes especies hicieron uso del recurso hídrico. En la siembra de abril, y con riego suplementario, los valores fueron similares en ambas especies (6,5 kilos/mm/ha). En la siembra de mayo, los valores fueron sustantivamente mayores en el caso de la colza –13,4 kg/mm/ha–, no así en cambio en el garbanzo: 6,9 kg/mm/ha (ver infografía).Al comparar ambas fechas de siembra, en secano y en menor medida en los cultivos con riego suplementario, las eficiencias en el uso del agua fueron menores en la siembra de abril respecto de la de mayo ya que, a igualdad de consumo de agua, los rendimientos en semilla se vieron disminuidos en la primera de las fechas, debido a las condiciones climáticas adversas durante la etapa reproductiva de ambos cultivos. Centrando nuestra atención en la siembra del 1 de mayo, la colza resultó ser el cultivo que más kilos de semilla brindó por milímetro de agua evapotranspirada.Riego a déficitAplicación. Una estrategia para mejorar el uso del agua es el “riego a déficit”, esto es la aplicación por debajo de la necesidad total del cultivo (evapotranspiración), situación de compromiso entre caída del rendimiento y sostenibilidad ambiental. En su ensayo, los alumnos de Ciencias Agropecuarias se plantearon indagar sobre la eficiencia con que la colza y el garbanzo hacen uso del recurso limitante “agua” y las respuestas de estos cultivos al suministro de riego. Economía del agua. Ante el déficit hídrico, el buen manejo de los cultivos se sustenta tanto en aumentar los rendimientos por unidad de superficie como en maximizar la producción de grano por unidad de agua consumida (EUA).Informe elaborado por Héctor López, Rodrigo Saavedra, Jeremías Brusa y Nicolás Reznikov, estudiantes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC) bajo la tutoría del ingeniero agrónomo Ricardo Maich.Informe elaborado por Héctor López, Rodrigo Saavedra, Jeremías Brusa y Nicolás Reznikov, estudiantes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC) bajo la tutoría del ingeniero agrónomo Ricardo MaichAgromeat

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