19 de mayo de 2011 11:46 AM
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La falta de faena complica el negocio de la exportación de carne

Más allá del limitante que impusieron los ROE desde 2006, actualmente falta carne para cumplir con la demanda externa.

El Registro de Operaciones de Exportación (ROE) fue creado en enero de 2006 con la idea de administrar la producción argentina que se destina a los mercados internacionales. Se buscaba asegurar la oferta interna a bajo precio de productos claves para el consumidor argentino frente a un escenario internacional con demanda creciente de alimentos.

Ocurrió que no sólo se limitaron las exportaciones sino que se deprimieron los precios a nivel interno, determinando que muchos pequeños ganaderos se vieran forzados a liquidar su hacienda a precios no favorables, ante la falta de rentabilidad. Esto fue especialmente visible en 2009 que fue un año difícil para el sector agropecuario por la sequía en las principales áreas productoras. Se comenzaron a liquidar vientres y se vio reducido el stock de cabezas. Ante la abundancia de carne de aquel año, las exportaciones treparon un 57% y los permisos se expandieron al 14,5% del total faenado. Sin embargo esto fue un crecimiento circunstancial por lo que en 2010 se volvió a la tendencia decreciente que se venía evidenciando desde 2006 que fue el año en el que se comenzaron a implementar los ROE. Las exportaciones cayeron un 55% en 2010 y en 2011 continua esta tendencia.

Todo esto ocurrió pese al nuevo escenario que se dio a partir de agosto de 2009, cuando se introdujeron una serie de cambios en la implementación del ROE Rojo. Por un lado, el Encaje Productivo Exportador se redujo al 30% y quedaron exentos los siete cortes de alto valor: bife angosto, lomo, cuadril, bife ancho, tapa de cuadril, nalga y bola de lomo. Es decir, se accedió a un pedido que se venía registrando por parte de los productores ganaderos desde el comienzo de la intervención: diferenciar los cortes que son de exportación y los cortes de consumo popular a la hora de habilitar permisos de exportación. Por otro lado, se liberaron los precios internos del ganado en pie y los cortes al consumidor en el mostrador.

Sin embargo, estos cambios, si bien lograron frenar la descapitalización del sector y la caída del stock, no pudieron recomponer la exportación. El problema ahora pasa por la falta de faena. El total faenado de 2010, estuvo un 22,5% por debajo de los números de 2009, pese a la fuerte escalada de precios que se dio en el ganado en pie y los cortes en el mostrador (los principales cortes subieron más del 70% en 2010). De esta forma, la industria frigorífica que trabaja vinculada a los mercados externos opera actualmente por debajo de su capacidad instalada.

El sector recupera rentabilidad lo cual se evidencia en la reducción de la faena de hembras que daría indicios de una incipiente recuperación de la inversión en el sector. No obstante esto, los resultados tardarán en verse algunos años, cuando se recupere la oferta para faena y muestre firmeza el stock total ganadero. Aún persisten las limitaciones a la exportación pese a que los precios internos se acercan a los internacionales lo cual quita incentivos, ya que los mercados externos son una importante parte de la demanda total de carne argentina.

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