19 de mayo de 2011 10:41 AM
Imprimir

Modificaciones a Ley de Agroquímicos autorizarían fumigaciones cerca de casas, escuelas y hospitales

Desde la Red Nacional de Acción Ecologista de la Argentina advirtieron que el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires creó en 2010 la Mesa de Trabajo sobre el Proyecto de Modificación del Decreto Reglamentario 499/91 de la Ley de Agroquímicos 10.699. Sin embargo, cuestionaron que "lo que podría haber sido un espacio para resolver los innumerables problemas relevados en todo el territorio provincial por exposición a plaguicidas, se convirtió en una trampa que podría costar la salud y la vida de miles de ciudadanos", ya que el dictamen permitiría "fumigar sin restricciones agrotóxicos Clase 3 y 4".

Según informaron desde la entidad, impugnan la Mesa de Trabajo “creada de modo arbitrario”, porque, desde el punto de vista metodológico, “no es plural” ya que “en ella no están representadas las diferentes escuelas de pensamiento ni los distintos territorios y sus características particularísimas”. Inclusive, señalaron que “se negó concretamente la participación a instituciones de probada trayectoria en el tema”.

En esa línea, destacaron que el espacio “no es interinstitucional, ya que no hubo presencia de ninguna institución que represente específicamente a los vecinos que son y serán los afectados por las fumigaciones, ni representantes del Ministerio de Salud ni de los hospitales ni centros de salud de la provincia”.

Además, subrayaron que “no es interdisciplinario” porque “no están representadas las disciplinas de la salud, ni la sociología, ni la ecología; y solamente está representada la escuela neoliberal, en todo caso, de la economía, a través de las Cámaras”. “Una mesa de trabajo que diga tratar temas de salud no puede no tener ningún médico”, recalcaron.

A su vez, consideraron que “no puede organizarse una mesa de trabajo para tratar un conflicto de intereses donde esté representada sólo una de las partes, y los intelectuales de las escuelas de pensamiento que avalan la postura de esa parte, estando ausentes y censurados todos los que la cuestionan, dado que se trata de un conflicto entre dos partes: Productores, vendedores y aplicadores por un lado, y habitantes fumigados por el otro”.

También estimaron que “no pueden las Cámaras empresarias estar reglamentando sus propias actividades” porque “no es posible que sean juez y parte”, y agregaron que tampoco “puede decidirse en temas tan sensibles sin apelar a ninguna epidemiología”.

“No pueden discutirse los impactos de los agrotóxicos en la salud sin intercambiar información alguna con el colectivo Médicos de Pueblos Fumigados, de reciente reunión y otras instituciones y organizaciones que de manera sistemática trabajan en el tema desde hace mas de 20 años”, añadieron.

En ese orden, aseguraron que “no se contemplan las condiciones ambientales al determinar los equipos de protección a utilizar durante la etapa de dosificación y aplicación” y que tampoco “se establecen los organismos que realizarán las difíciles funciones de monitoreo” ni “se establecen mecanismos de información, sensibilización y capacitación para productores y trabajadores”.

En lo específico, desde la Red Nacional de Acción Ecologista de la Argentina manifestaron que “las clasificaciones toxicológicas no son instrumentos para fijar distancias libres de fumigación y esas clasificaciones deben ser siempre usadas como criterios complementarios, nunca como criterio principal, tal como lo viene sosteniendo incluso la OMS hace ya tanto tiempo”.

“La baja toxicidad aguda es en realidad la baja toxicidad letal aguda (DL50), es decir, la dosis que mata en corto tiempo al 50 por ciento de la muestra analizada. No se refiere a la toxicidad aguda en general, que es la que produce el daño en el corto plazo; ni a la toxicidad crónica que es la que se produce por padecimiento de dosis repetidas o cuando el daño aparece en el mediano y largo plazo, que es el caso de los vecinos fumigados sistemáticamente”, explicaron.

Asimismo, repararon en que “ese tipo de argumentaciones, que muestran los daños que supuestamente no hacen los pesticidas y ocultan los daños que sí generan, son los que esgrime el discurso sojero transgénico cuando defiende el uso de esos productos. Y los defiende de esa manera porque no puede hacerlo de otra”.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *