23 de mayo de 2011 00:23 AM
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Dinero que puede perderse en el camino

El área de Tecnología Comercial del movimiento CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) desarrolló cinco pautas para maximizar el precio neto en la comercialización de granos.

1. Recordar que para fletes a distancias menores de 50 kilómetros o bien hasta el acopio más cercano al campo (aunque esté a más de 50 kilómetros), no es necesario tramitar el Código de Trazabilidad de Granos (CTG) ante la AFIP.

Esa tarea puede ser realizada en destino por el comprador de la mercadería, quien, una vez recibida la carga, debe desactivar la carta de porte; de lo contrario, el camión no podrá volver a ser utilizado para otro flete.

2. La decisión de cosechar el maíz con mayor o menor contenido de humedad debería depender del análisis de un conjunto de alternativas posibles.

Por ejemplo, si la tarifa acordada es de 36 pesos la tonelada para los primeros tres puntos de humedad y de 10,8 pesos la tonelada por cada punto adicional, implica, con una humedad inicial del 17 por ciento, un descuento de 367 dólares por camión (incluyendo mermas y costo de la secada).

Tal descuento es equivalente a una pérdida de 12,2 dólares la tonelada: esta cuenta debería ser tenida en cuenta por el empresario agrícola cada vez que planifique la comercialización de su producción.

3. Uno de los controles más importantes es el orientado a comparar el tonelaje y la humedad de la mercadería en origen con el tomado en destino.

Para esto se requiere una buena balanza y un humedímetro de marca reconocida.

Las balanzas deben estar controladas por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

La resolución 2307/80 de la ex Secretaría de Comercio determina que el INTI debe controlar las balanzas que se utilicen con fines comerciales y tiene el derecho a inhabilitarlas en caso de detectar errores o imperfecciones. 4. Todas las operaciones primarias de depósito o compraventa de todos los granos (cereales, oleaginosas y legumbres), es decir aquéllas en las que necesariamente una de las partes contratantes es un productor primario, deben documentarse en los formularios C1116 "A" y C1116 "B" o C1116 "C".

El "certificado de depósito" (C1116 A) es el documento cuya tenencia representa la propiedad del grano depositado (aunque no es título de compraventa) y registra la calidad y cantidad de la mercadería entregada.

En este documento se determina la bonificación o descuento por grado y factor, y también las mermas por acondicionamiento: en todos los casos, es aconsejable controlar si las mermas aplicadas en dicho documento están bien calculadas y, además, si corresponde o no su aplicación.

Si ocurren errores en la liquidación, existe la posibilidad de firmar el certificado C1116 A en disconformidad, para posteriormente pedir una reconsideración de la liquidación en la Cámara Arbitral de la respectiva Bolsa de Cereales.

En caso de no haber acuerdo entre las partes, puede pedirse la participación de técnicos del Senasa, quienes emitirán un fallo inapelable.

5. La posibilidad de perder dinero si no se efectúan los controles necesarios en girasol se advierte en el caso de que una partida del oleaginoso que tenía un nivel de materia grasa de 49% en origen, al momento de realizar la liquidación fue medida en un 43 por ciento.

Esa diferencia implica un descuento de 39 dólares la tonelada.

Para un rinde promedio de 19 quintales por hectárea, ese descuento representaría una pérdida del orden de 75 dólares la hectárea.

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