23 de mayo de 2011 19:59 PM
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Piñera y el agro: continuidad, luces y sombras

CHILE : Hay avances en temas como el financiamiento bancario, resguardos y transparencia; y peros en temas como los recursos para el sector y la cautela para ejecutar los presupuestos, lo que afecta en la productividad. La ecuación final: prima la continuidad.

T erremoto; destrucción de la infraestructura de riego; la fallida fusión Soprole-Nestlé; la intervención de la nueva fiscalía agrícola ante la posible concentración; la regulación a los vegetales genéticamente modificados; el deprimido  dólar; una industria de semillas transgénicas pujante; un estatuto temporero histórico que regula los sindicatos, pero no el rol de la mujer en el campo; el sueño de ser potencia alimentaria…Este primer año de Gobierno la agenda ha estado cargada al hablar de agro. Polémicas, discusiones y comidillo han sido parte del escenario. Si se rasca un poco se encuentra que se ha avanzado en temas como el financiamiento, los resguardos a la producción interna y la transparencia de precios, pero siguen habiendo temas cuestionados como las platas destinadas a investigación, los programas de recuperación de suelos y el fomento al riego.La sensación de los expertos es que, con el cambio de coalición política en el Gobierno, más que avances lo que hubo fue un pase de la pelota, en un partido plano, donde las maniobras y las entradas en la cancha con goles efectivos han sido escasas. Más aún cuando las expectativas de grandes cambios eran altas.Los más tibios hablan de continuidad, de malestar, de statu quo. Los más osados se aventuran a llamar al proyecto de ser potencia alimentaria, como "impotencia alimentaria".Claro que no todos son así de crudos. Algunos consideran que sí se han promovido cambios significativos en temas como el de crear herramientas que apoyen la transparencia.Lo que sí a este gobierno se le acusa de timidez…. al menos para ejecutar los presupuestos, lo que hace que se avance más lento. Quizá, dicen los involucrados, es producto de la falta de experiencia política de quienes ejercen las titularidades de los servicios -lo que llevaría a que se entrampen en el cumplimiento de una burocracia que hasta ahora desconocían-; o del autoritarismo presidencial, que inhibe la toma de decisiones. Y lo que ocurre es que muchas acciones sólo se concretan cuando el Presidente toma decisiones que, incluso, pueden no ser las que gusten en el ámbito empresarial.A continuación, el balance de la gestión del Presidente Sebastián Piñera en el agro:
Avances: financiamiento y transparencia
Son aspiraciones de larga data: que existan condiciones de financiamiento adecuadas al sector y que se creen herramientas que hagan transparente tanto la importación de productos del exterior como el manejo de los precios internos. Reconocen que por primera vez estarían ocurriendo cosas concretas.
 
Hasta hace poco, más allá de lo que hacía el Rabobank, era mínimo lo que la banca miraba al agro; había incursiones como las del BICE o BancoEstado, pero lo cierto es que el Gobierno, al igual que en las administraciones anteriores, no había hecho grandes cambios. Tal situación perjudicaba al sector agrícola, especialmente las pymes, para las cuales se hacía difícil acceder a financiamiento a precios de mercado. El letargo cambió la semana pasada con el anuncio de que el BancoEstado pondrá a disposición del sector US$ 500 millones destinados a créditos a largo plazo.Es quizá la iniciativa más concreta y visible en el tema de financiamiento. Hay más.

"Por primera vez veo que la autoridad se preocupa, promoviendo y respaldando el desarrollo de nuevas alternativas como los fondos de inversión. Esto puede traer un gran beneficio en el financiamiento. La banca, al ver mayor desintermediación y pérdida de clientes y negocios, podría ofrecer mejores plazos y tasas. También hay un fuerte respaldo en la comercialización utilizando los derivados financieros y futuros", puntualiza el economista agrario, Jorge Neira.

Dentro de esta misma área se menciona como positiva la rebaja a la retención del IVA, del 11% al 4% en el caso de pequeños agricultores de trigo; y de 13% a 11% para los productores de legumbres. Aún así, no faltan los que miran con ojos críticos el anuncio de inyectar recursos desde el BancoEstado del lunes pasado. "Se da la noticia, curiosamente, una semana antes del discurso del 21 de Mayo. Da al menos para pensar", puntualiza un experto en políticas públicas.

También se reconocen como positivo los anuncios en materia de transparencia del mercado. Se siente que el actual Gobierno se comprometió y cumplió. La idea de frenar la competencia desleal al crear al interior de la Fiscalía Nacional Económica una unidad agrícola sacó aplausos. Su gestión ya da que hablar. Intervenir para frenar la fusión Soprole-Nestlé y analizar a fondo las actividades de algunas asociaciones de productores, incluida la incautación de un computador,  son parte de lo que ha hecho.

Aunque algunos cuestionan que las medidas serían casos de "sandías caladas" del agro, lo cierto es que la nueva unidad ha demostrado ser una institución de armas tomar.

También saca aplausos la decisión presidencial de autorizar la entrada de Cotrisa como poder comprador de granos. Ahora fue el Presidente el que golpeó la mesa y anunció que tenía que hacerlo, abriendo así una posibilidad, especialmente a los productores más pequeños, que antes quedaban a merced de lo que impusiera la industria.

Dentro de este mismo ámbito se ve como un avance concreto el proyecto de ley de muestra y contramuestra, impulsado a través del Ministro de Agricultura. Con él se busca establecer mecanismos e instrumentos que permitan pagar de acuerdo a calidad comprobable por entes independientes y, fundamental para los productores, que permitan homologar la calidad de los productos importados, según las normas definidas para los made in Chile.Y si de resguardos comerciales se trata, otro ámbito en el que los productores sienten que se cumple es en el de las salvaguardias, mecanismo que permite que cuando productos extranjeros implican riesgos para industrias o producciones nacionales, se pueden aplicar aranceles máximos. Hacía ya varios años que venían pidiendo que se cambiara la fórmula del uno más uno, que significa un año de salvaguardias más una prórroga por un período similar, por el dos más dos. Finalmente hace poco más de dos semanas, el Senado aprobó la modificación legal. 
tibieza: incentivos al desarrollo

En un año complejo, donde los recursos fueron desviados para atender las necesidades que impuso el terremoto, las platas para el agro han estado complicadas.

Aquí el gran pero en la gestión presidencial y que sigue removiendo el malestar en todos los sectores, es el dólar.

No se desconoce que se han hecho intentos, pero no repunta  y se insiste en que ésta ha sido una de las grandes debilidades del Presidente, ya que la divisa sigue deprimida impactando a todo el quehacer agrícola, como un verdadero enemigo de la competitividad nacional.

Y si de platas se trata, hay más cuestionamientos.

Si bien la acusación no es directa al Presidente, en forma indirecta recae en él: quienes deben tomar las decisiones actúan de forma demasiado cautelosa al tener que ejecutar los presupuestos. Entonces, las cosas se están haciendo a un ritmo más lento, lo que implica atrasos, o, simplemente, no realización de proyectos.

Ocurre en distintas áreas.

El compromiso del Gobierno de subir los peldaños a la innovación, impulsar la I+D, aumentar los recursos de extensión agrícola, y dar más becas de estudios para la investigación agropecuaria, sonaba bien. Sin embargo, en el camino las cosas cambiaron de color y lo peor es que, aunque sin intención, se pone en entredicho el proyecto de ser potencia agroalimentaria.

Era el eslogan vendedor. Estar dentro de los top ten entre los abastecedores de alimentos en el mundo. Pero la ilusión, heredada de los gobiernos de la Concertación, se ha ido desvaneciendo.

"No se observa una intención clara, lo que se ha agravado por la crisis cambiaria. A esto se suman las políticas restrictivas en los presupuestos en temas relevantes como la promoción de nuestros productos en el exterior, campaña Imagen-País y los consorcios, así como la limitación de fondos concursables para empresas mayores", sostiene Ronald Bown, presidente de la Asoex.

El gobierno de Piñera heredó a los clusters, incluido el alimentario, creados con bombos y platillos en el 2008 en el gobierno de Michelle Bachelet. Disponían de miles de millones de pesos para juntar a los principales sectores del agro para enfrentar los cuellos de botella y así posicionar a Chile entre los 10 mayores abastecedores de alimentos en el mundo.

Hoy en el tema prima la confusión. Poca claridad de si siguen o no, de cuáles son las platas comprometidas, o los planes que vienen, son parte de las disyuntivas.

"Ha habido una serie de retrasos y falta de información en cuanto a presupuestos. Su futuro inmediato se ve complicado; se requiere de una definición y apuesta más agresiva del Gobierno", puntualiza Tomás Erber, presidente de la Sago.

Algo parecido, e igual de malo, es lo que está ocurriendo con los consorcios tecnológicos. Una alianza por cinco años entre empresas, el Gobierno y universidades, que permitía orientar la I+D con propósitos productivos y comerciales. Pero los que partieron primero, como los del vino, terminaron el plazo y quedaron en la cuerda floja. Hasta ahí no había claridad si se iba a financiar una ampliación del proyecto.

Para salir del paso, el Gobierno lanzó recientemente un plan de incentivo tributario, que les daría continuidad a través del descuento de impuestos; pero la propuesta adolece de fallas como no dejar claro si los continúan o si ahora serían las empresas las que se harán cargo. De ser así, los afectados serían los más pequeños que no tienen montos suficientes de impuestos para apostar por I+D. Y esto sí sería un paso atrás.

Otras polémicas en I+D han tenido que ver con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA. Su ajuste de personal y los menores fondos asociados a proyectos, son líneas que irían en contra de la propuesta que hizo el año pasado el Presidente, indican los críticos. Asimismo, en distintos ámbitos del agro se mira con más que curiosidad la salida de la dirección de ese organismo de Guillermo Donoso.

Y siguiendo con las platas, el tema afecta ahora directamente a la productividad especialmente de las praderas y el suelo, lo que impacta en la producción de leche y carne, entre otros.

Aquí el cuestionamiento viene porque, ya antes del cambio de Gobierno, se hablaba de que el programa de suelos degradados del Indap no era del todo claro y transparente; además de que no ofrecía medidas que frenaran la erosión, que hoy afecta -en mayor o menor grado- al 49% de la superficie nacional. Se esperaba entonces que hubiera cambios en estas materias, sin embargo, la disminución del presupuesto del SAG y del programa de recuperación de suelos degradados no ha ido en esa línea.

Algo similar pasaría con la ley de riego, que, pese a que este año contempla una inyección extra de recursos, no ha puesto el acelerador en soluciones de fondo, como incentivar la construcción de infraestructura. En la década del 50 se crecía a un promedio de 200 hectómetros cúbicos por año; hoy, con una agricultura de exportación que sigue empinándose año a año, el promedio apenas se sitúa en 40 hm3 al año. Aquí, nuevamente, lo que se hace es demasiado lento o cauteloso, se acusa.

Y resolver todos estos temas sería clave para apuntalar la productividad del sector.

"Se deben implementar medidas que permitan disminuir al máximo los costos por exceso de trámites y aumentar la inversión en productividad de nuestros suelos y riego. El problema es que, hasta este año, sólo ha habido mejoras a los reglamentos y no al fondo de las leyes", indica Erber.

Feo:transgénicos e impotencia alimentaria

El 3 de marzo pasado se ingresó una propuesta sobre vegetales genéticamente modificados (VGM) para discusión en el Congreso. La promesa tras la iniciativa es que ayudaría en la transparencia del mercado, permitiría competir de forma más equitativa con países donde los VGM están instaurados y posicionaría a Chile en la industria de la biotecnología, "resolviendo así la competencia desleal de los productores de estos rubros", prometía hace un año el Presidente.

Pero el proyecto, que en realidad es una indicación sustitutiva de una moción presentada el 2006 -es decir, otra herencia de la Concertación-, una vez más está en veremos. Primero, porque pecaría de vago según algunos y no ha contribuido a un debate de fondo que explique a la opinión pública en qué consiste y cómo cambiaría el actual negocio, que, aunque no todos saben, se viene desarrollando hace tiempo para la exportación. En los últimos siete años, los organismos genéticamente modificados representaron el 72% de las exportaciones de semillas de maíz, y cuentan con cerca de 20 mil hectáreas.

En materia de inocuidad las cosas también han ido lentas. "La Agencia Chilena de Inocuidad, Achipia, sigue siendo más nominal que efectiva", revela un funcionario del Gobierno.

Esto ha quedado de manifiesto frente a polémicas como la de los residuos de pesticidas de los colados de Nestlé, donde la Agencia brilló por su silencio.

"Hay que convocar al sector público y privado para discutir la agenda de competitividad que tiene que venir los próximos años. Hay que reconocer que los problemas pueden ser más estructurales que coyunturales si queremos ser potencia", señala Carlos Furche, ex director de Odepa y de la Direcon.

En el tema de la sanidad administrada por el Servicio Agrícola Ganadero, el compromiso asumido por el actual Gobierno fue fortalecer la diplomacia sanitaria. Y aunque queda pendiente la creación de un fondo sanitario de contingencia, lo cierto es que algunos sectores consideran que se ha avanzado.

"Nos parece que por fin el SAG ha optado por un camino correcto en el sentido de hacer obligatoria la aplicación de la trazabilidad. De ahora en más se necesita que los plazos sean lo más cortos posible y que involucre desde el primer momento a todos los eslabones de la cadena de la carne", explica Tomás Erber, presidente de la Sociedad
Agrícola y Ganadera de Osorno.

Así las cosas, después de 14 meses, la gestión de Piñera es vista como más continuista que de grandes cambios, al menos para el agro.Los más osados incluso se aventuran a llamar al proyecto de ser potencia  alimentaria como "impotencia  alimentaria".Entre lo positivo se destaca que por primera vez se puede conversar con las autoridades, en forma expedita. Avance en los temporeros, lentitud con los pequeños productores Un punto alto del año fue conciliar entre trabajadores, empresarios y el Gobierno, el mediático estatuto del temporero. Aunque el logro no es exclusivo de la actual gestión, ya que contaba con cinco años de trabajo detrás, se reconoce que, bajo el alero de gremios como la Asoex, Fedefruta y posteriormente la SNA, se lograron allanar las desconfianzas. Acuerdos como el que un trabajador que sume más de 10 meses trabajando a lo largo de un año, "presumirá que ha sido contratado con duración indefinida"; o que se deben proporcionar condiciones dignas, higiénicas, de alojamiento y climáticas para los operarios; además de sentar bases legales y consensuadas para la negociación colectiva.

Entre las críticas, se lamenta que el proyecto haya sido presentado recién el pasado 12 de mayo en la Cámara de Diputados, 9 días antes del discurso. También que en él no se hayan incluido estándares para los sueldos y algún apartado referente a la mujer temporera. Sobre esto último, habrá que ver qué pasa con la ampliación del posnatal para el sector.

Pero así como se le reconoce como positivo, no queda tan claro que existan realmente avances respecto de los pequeños productores.

Una de las características de las administraciones anteriores en el agro fue el énfasis que se intentó imprimir al tema de los pequeños productores. Se temía que con el cambio de coalición política éstos podían quedar descuidados.
Y la visión es que esto no ha ocurrido.

Se prometió una modernización del Instituto de Desarrollo Agropecuario, Indap, y recursos mejor gestionados. A la cabeza de este plan quedó Ricardo Ariztía, el avezado empresario del sector agrícola, que en su momento incluso lideró la SNA y la CPC.

Su sueño: empoderar a los pequeños agricultores como empresarios. Para lograrlo, su medida estrella fue multiplicar el número de Prodesal. Pero no gustó a todos."Hay que evaluar si los pequeños deben y tienen las capacidades para ser empresarios. Quizás estamos pidiendo más de lo que se puede. Las dificultades no tienen que ver con soluciones mágicas, y sí con acumular conocimiento y capacidad productiva y empresarial. Son pequeños pasos, no grandes saltos los que se necesitan", explica un ex funcionario ministerial.Exportadores proponen políticas públicas"En una visión de mediano a largo plazo, nuestro país debería contar en forma permanente, con un Fondo de Estabilización Competitiva, constituido por ahorros en el exterior de unos 30.000 millones de dólares, financiados con una Ley de Endeudamiento contingente de carácter permanente, para permitir que la autoridad pueda comprar en el mercado interno las divisas durante un determinado período. Ello elevará el nivel del tipo de cambio y evitará fluctuaciones exageradas.

Además, la modificación a la Ley Orgánica del Banco Central para que no solamente sea medido en términos de control de la inflación, así como concordar necesidades y soluciones energéticas definitivas, disminuir las tarifas públicas, pagar en moneda extranjera los servicios de exportación, controlar los capitales especulativos, replantear mecanismos tipo DL 701 para la replantación de frutales y recambio de variedades, son posibles soluciones. No basta con eliminar los lomos de toro", remata Ronald Bown, presidente de la Asociación de Exportadores.Trapitos al sol"Un tema raro fue el del ex director del SAG, Víctor Venegas. Fue extraño que lo dejaran en el cargo y después que lo sacaran pese a ser evaluado con un premio a la gestión. También están los conflictos entre el ministro Galilea, y el subsecretario Cruzat", indica un consultor. Agromeat

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