23 de mayo de 2011 09:50 AM
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Una alternativa para el déficit hídrico

CHILE : Zonas como Copiapó ya no pueden esperar que se construyan embalses superficiales. La alternativa es la infiltración subterránea.

Si en Chile no se toman cartas en el asunto, el país en 10 años -especialmente de Santiago al norte- literalmente no tendrá agua. Al menos para la producción agrícola. Y si bien el futuro no es muy auspicioso, hay alternativas como para, en un plazo mediano, hasta triplicar la capacidad de aguas que se acumulan. Se trata de recargar los embalses subterráneos existentes; en forma menos compleja y más barata de lo que parece.

Sea por el cambio climático o por otra causa, lo concreto es que la disminución de lluvias a nivel nacional sería cercana al 30%. Y si hay menos lluvias en los ríos, hay menos agua.

Hasta hace no muchos años, en el país había tranquilidad por la acumulación de las nieves cordilleranas, las que al deshacerse abastecían los embalses, superficiales y subterráneos.  Pero las temperaturas vienen subiendo y entonces, hoy en zonas donde antes se acumulaba nieve; ahora ya no pasa.

El resultado es dramático. "Se está perdiendo cantidad de agua y de acumulamiento", enfatiza Felipe Martin, asesor jefe de la Comisión Nacional de Riego, CNR.

Si a ello se suma que la demanda crece en forma exponencial -por el crecimiento demográfico, el uso de las mineras, las industrias y de la población- la situación se vuelve insostenible. El pronóstico de la CNR es que, de aquí a 10 años, la situación se volverá crítica de Santiago al Norte. Y en zonas como la Copiapó, La Ligua y Petorca, ese futuro ya llegó.

Hay que considerar que el 78% del agua disponible lo ocupa el agro, según datos de la Dirección General de Aguas, DGA. Está claro, entonces, cuál sería el sector más afectado.

Lo más grave es que, buena parte del agua en el país se pierde en el océano.

Sólo como ejemplo, el caudal en la desembocadura entre Atacama y Los Lagos equivale a 175.000 hectómetros cúbicos al año, y el país tiene una capacidad de embalse de 4.200 millones de hm3. Es decir, del total de agua disponible entre Copiapó y la X Región, sólo se embalsa cerca del 2,4 por ciento de los recursos. El resto va al mar.

Ir a las profundidades

Hasta ahora la opción más vista son los embalses superficiales. De hecho, en 1970 había 26 embalses para riego, los que en 2010 llegaron a 37, permitiendo así aumentar la capacidad de agua de riego acumulada de 3.571 hm3, a 4.116 hm3 y aumentar la cobertura en 100 mil hectáreas.

Hoy, además, hay 72 estudios desarrollados que permitirían aumentar la acumulación en 3.134 hm3. Pero, aunque se hagan, no llegarán a tiempo. Esto, porque un embalse toma años para concretarse.

"La construcción tiene etapas de idea, perfil, prefactibilidad, factibilidad, diseño y construcción. Entonces, por mucho que se intente disminuir, el proceso de un embalse toma como mínimo 10 años, sino 15", recalca Martin.

De ahí que se ha vuelto prioritario buscar sistemas alternativos  y entonces aparece la alternativa de recargar los embalses subterráneos.

Estos existen desde siempre. Son gigantescas piscinas naturales que están debajo de la tierra e incluso llegan hasta el mar -donde el agua salada actúa como pared natural- y que es donde va a dar el agua que naturalmente se filtra, especialmente en el invierno. De ellos  es de donde se saca agua a través de pozos cuando no existen las superficiales.

El problema en Chile es que, por la gran pendiente que existe entre la cordillera y el mar, al agua le toma menos de un día hacer el recorrido, lo que limita la cantidad de infiltración. Y si llueve poco, menos va a dar a las profundidades.

Por ello la propuesta es buscar la forma de aumentar esa infiltración, cosa que en otros lugares, como California y Australia, ya se está haciendo.

"Con esto se podría llegar a duplicar o triplicar la capacidad de embalses que tiene el país", enfatiza Martin.

Para conseguirlo lo primero es desarrollar la jurisprudencia, ya que uno de los temas es la validación de los derechos que se infiltran. Ese tema está en manos de la DGA.

"Una vez que esté el tema jurídico, los aspectos técnicos caen en manos de la CNR y, en cuatro o cinco meses se podría empezar a hacer la recarga de acuíferos", explica el especialista.

En el intertanto se avanza en el diagnóstico de los recursos subterráneos de La Ligua y Petorca, lo que permitiría determinar las potencialidades de sus cuencas hidrográficas. Este estudio, que tiene un costo de $157 millones, comenzó en junio de 2010 y debiera estar terminado en septiembre. Además, en octubre se licitará otro para analizar alternativas y desarrollar, a nivel de prefactibilidad, obras de regulación del agua subterránea, en esas mismas cuencas. Junto a eso, está próximo a licitarse un proyecto para evaluar la regulación de aguas subterráneas de la cuenca del río Copiapó. La iniciativa se encuentra recomendada técnicamente por Mideplan y el financiamiento es compartido entre la CNR $ 80.000 y el FNDR $ 90.000, y tiene una duración de 12 meses de ejecución.

A diferencia de un embalse superficial, la recarga de los subterráneos tendría entre sus ventajas un menor impacto ambiental.

"No se está haciendo una instalación artificial, sino apoyando el sistema natural", recalca el experto de la CNR.

Contrario a lo que se podría pensar, para el usuario, el costo que tendría esta agua es más de cinco veces menor.
"Se está hablando de que si un metro cúbico en aguas de embalses superficiales cuesta entre mil a mil quinientos pesos, en los subterráneos estudiados no superaría los $200, considerando el costo energético de recuperación", remata Martin. Eficiencia en el manejo del recursoLa importancia del tema del agua está golpeando fuerte.Tanto que ya son más de 500 las personas que han comprometido su asistencia al primer encuentro nacional de riego del país organizado por la CNR, que tendrá lugar mañana

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