23 de mayo de 2011 09:44 AM
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El cultivo de la colza es beneficioso para la Argentina

A diferencia de la mayoría de los cultivos oleaginosos que se producen en época estival, la colza, por su ciclo invierno-primavera, accede al mercado en un momento del año propicio por la demanda de la industria y sin sobreponerse con las otras oleaginosas.

Así lo destacó la ingeniera agrónoma Liliana Iriarte de la Chacra Experimental Integrada Barrow, en un trabajo de investigación sobre la colza.

"La incorporación de la colza en los sistemas de producción del país presenta numerosas ventajas para el productor y para la industria", aclaró.

La colza es una especie oleaginosa perteneciente a la familia de las crucíferas y figura entre los primeros cultivos aprovechados por el hombre.

Actualmente, en la Argentina "los distintos componentes de la cadena productiva y comercial retoman los trabajos en el cultivo de la oleaginosa y trabajan en su desarrollo tratando de abastecer las diferentes demandas, incentivando que el mercado se dinamice y mejore". En las zonas que poseen una rotación restringida a cereales de invierno, le brinda al productor la posibilidad de incorporar un cultivo que contribuye a la diversificación, "mejorando el control de malezas y la presencia de enfermedades".

También "mejora la estructura del suelo y le manejo del agua en el perfil debido al efecto de su raíz pivotante".

Según la especialista, abarata costos para el tratamiento de malezas, por ejemplo en problemas con gramíneas.

El informe indica que "permite una utilización más eficiente de la maquinaria, dado que la siembra y la cosecha se realizan en momentos diferentes a los de los cereales".

Su cosecha anticipada favorece la realización de cultivos de segunda en una fecha más temprana.

Contribuye a dispersar riesgos agroeconómicos y permite disponer de ingresos antes que los cereales.

Para Iriarte, la Argentina puede participar en el mercado internacional "aportando volúmenes de producción en contra estación con el hemisferio norte, donde se encuentran los principales productores de la oleaginosa".

Agregó que facilita a la industria la producción de aceite de alta calidad, demandado por los mercados más exigentes, además, se ocupan las plantas procesadoras en un momento en que están ociosas dado que la base de la industria aceitera argentina está dada por soja y girasol.

"El interés mundial creciente por los biocombustibles permitirá posicionarnos como un productor mundial importante de aceite de colza, con posibilidades de abastecer a los países productores de este tipo de energía", manifestó.

El instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) trabaja en proyectos nacionales orientados al mejoramiento y manejo del cultivo en diferentes ambientes ecológicos.

Se ha creado una red de evaluación de cultivares que cubre una amplia zona del país con características diferentes en cuanto a clima y suelo.

En la actualidad, las universidades realizan trabajos de investigación relacionados al comportamiento fisiológico del cultivo bajo las condiciones de producción argentinas.

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