26 de mayo de 2011 07:12 AM
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Trigo, el cuento de nunca acabar

La Mesa de Enlace acusó al gobierno y las "exportadoras multinacionales" de quedarse con la renta del cereal, en una suerte de perversa combinación de malas políticas con cartelización empresaria. Alertan que el panorama para la nueva campaña es "peor" que en las anteriores.

La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias “reclama acciones inmediatas para poder solucionar definitivamente la grave problemática de la comercialización del trigo”. Con esas palabras las cuatro entidades relanzaron por enésima vez el reclamo ante el comienzo de una nueva campaña de trigo.”Se aproxima la siembra de trigo de la próxima campaña y el 45% del cereal de la campaña anterior está todavía en manos de los productores, sin encontrar demanda ni precio”, sostienen desde la comisión de Enlace.Según dejó trascender Secretario de Comercio Interior, pese a los reclamos de los productores, que el martes produjo la apertura de unas 200 mil toneladas –cuando se esperaba al menos medio millón- se debe a la falta de existencias por parte de los productores. Pero las entidades hacen cuentas, no sobre las declaraciones sino sobre las estimaciones de cosecha y exportación. “De la producción de 14,7 millones de toneladas, más un stock inicial de 1,25 millones de toneladas, se estiman comercializadas 9,4 millones; es decir que quedan en poder de los productores unas 6,5 millones de toneladas”. Pero, si no se declaran, todo ese trigo “no existe” razonan desde el gobierno.Al margen de las considerables diferencias entre lo que se declara o no, la mesa de enlace resalta que el precio percibido está en unos 50 dólares por debajo de lo que se debería pagar. Y ello produce “una diferencia millonaria de la producción primaria en beneficio de los exportadores e industriales, con la complicidad del estado nacional”.En verdad, la molinería asegura que no tiene un peso para comprar trigo, por la deuda que el Estado tiene con la industria desde que se frenó el pago de compensaciones. Desde este sector se estima además que el 80% de las compras de trigo se canalizan a través de acopios, y no de compras directas a productores.Al mismo tiempo la Mesa de Enlace asegura que el “78,4% de las exportaciones de trigo fueron realizadas por muy pocas empresas multinacionales” en tanto que “un 21,6% corresponde a empresas nacionales”, incluidas cooperativas. Para las cuatro entidades se trata de una “comercialización externa de granos concentrada y cartelizada”, que promueve “un sistema de compras directas al margen de los recintos bursátiles y de los acopios y cooperativas”, gracias a “un Gobierno que interviene de manera desprolija y equivocadamente”. Esta combinación hace que los productores no tengan posibilidad de defenderse comercialmente.Así es que la FAA, SRA, CRA y Coninagro reclaman una vez más que el Estado restablezca un mercado donde la molinería y la exportación compitan por el trigo. También exigen “liberar todas las restricciones al comercio exterior del cereal”, las “arbitrarias” asignaciones de cupos de exportación, los permisos para exportar y los permisos de ROE también llamados “permisos para pedir permisos”, “con la finalidad de que en forma inmediata se pueda comercializar el trigo de esta campaña y recuperar el mercado”.En pocas palabras, desde Eduardo Buzzi hasta Hugo BIolcati reclaman el la liberalización total del mercado de trigo de manera inmediata como la solución para que el productor gane más plata. No obstante, las entidades aclaran que “en el mediano plazo, debemos encontrar instrumentos y mecanismos modernos de organización del comercio de granos, con reglas de juego que den previsibilidad, garantías de transparencia, calidad, participación y control”. El lector entendió bien. Hay que liberar el mercado ahora para normalizar la situación, y luego encontrar mecanismos de “participación y control”. Lo que no se entiende es si esa es la solución porqué no aplicarla ahora directamente. Las entidades critican también el sistema de compensaciones “cuestionado por su falta de transparencia que sólo benefició a los sectores exportadores y a la molinería, cuando se podría haber utilizado para comprar trigo a los productores o para subsidiar el consumo”. Sin embargo, en la demanda planteada no se propone la compra de trigo por parte del Estado, ni el subsidio al consumidor, que implicarían una fuerte intervención en el mercado, sino liberarlo completamente.Una cosa es clara para las entidades: “La situación es hoy más grave que en campañas anteriores”. El crédito a tasa cero, lanzado por el Ministerio de Agricultura, para no mal vender el trigo resultó para la Mesa de Enlace un “salvavidas de plomo”. Quienes tomaron esos créditos “se lamentan” aseguran las entidades “ya que siguen sin poder vender el cereal, con el agravante de que los precios son aún más bajos y los créditos están por vencer”, explicaron.Finalmente también se condenó el argumento gubernamental de cuidar la mesa de los argentinos que “ya es insostenible” por los resultados. “Si el gobierno hubiera acertado sus políticas, el kilo de pan debería costar 2,5 pesos; y es más que conocido que se vende a 10 pesos en cualquier panadería de Capital y Gran Buenos Aires”, aseguran. Por eso, sostienen que el entramado de políticas de subsidios y compensaciones “han fracasado rotundamente”.”Reclamamos desarmar este modelo de intervención nocivo que ocasiona importantes daños a la producción y a los consumidores. Sólo así defenderemos la mesa de los argentinos”. En pocas palabras, en lo inmediato hay que eliminar toda intervención (nociva o no) para reemplazarla por otra en el mediano plazo. Para que el pan sea más barato, en consecuencia hay que abrir la exportación sin restricciones y encarecer el precio del trigo que pagan los molinos.

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