26 de mayo de 2011 12:30 PM
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Ancap : mezclados

URUGUAY : Con decidido ímpetu –y abundante apoyo financiero de ANCAP– la empresa ALUR (Alcoholes del Uruguay S.A., que pertenece en 90% a ANCAP y en 10% a la venezolana PDVSA, y que heredó las infraestructuras de CALNU y Alcoholes ANCAP) desarrolla la producción de biocombustibles a varios niveles.

Esta iniciativa tiene un alto contenido simbólico y político para el gobierno, y es la respuesta –además– a la ley de agrocombustibles, aprobada por el Parlamento en 2007. Esa norma tiene como objetivo promover las energías renovables y fomentar el desarrollo nacional, y aumentar la seguridad del suministro energético. La ley otorga a ANCAP el monopolio para la comercialización de biocombustibles en el mercado interno. Productores independientes pueden exportar o autoabastecer sus propias flotas, o vender el biocombustible a ANCAP. También prohíbe importar biocombustibles. Asimismo, obliga a ANCAP a mezclar la nafta con un mínimo de 5% de etanol a partir de 2015 y el gasoil con un mínimo de 2% de biodiesel a partir de 2009. En este caso hubo cierto retraso, pero hoy se cumple la mezcla exigida legalmente. A partir de 2012, el mínimo obligatorio de biodiesel en la mezcla será 5%. Presente y futuro Las cifras de ANCAP de 2010 indican que en Uruguay se consumieron 500 millones de litros de naftas. Por lo tanto, si se apunta a una mezcla con etanol al 5%, se requieren 25 millones de litros de este biocombustible. En Bella Unión, ALUR produce 18 millones de litros de etanol a partir de la caña, lo que no da para cubrir ese consumo, pero la producción sigue creciendo. El director ejecutivo de ALUR, Leonardo de León, expresó a El País Agropecuario que la empresa está en un proceso de mejora de la producción: "Apuntamos a un área de 11.500 hectáreas, para una cosecha anual efectiva de 10.000 hectáreas, con variedades de mayor rendimiento". El año pasado se cosecharon unas 370.000 toneladas de caña y De León estima que este año la producción aumentará más de 10%, por incrementos de área y rendimientos (ver gráfica en la página 19). Esto implica una producción de azúcar de más de 42.000 toneladas, que se destina a etanol y consumo humano. "La meta en Bella Unión es producir 23 millones de litros de etanol al año, entre caña y sorgo dulce, cultivo con el que se están haciendo las primeras pruebas y puede agregar dos meses más de actividad industrial", explicó el director ejecutivo de ALUR. El sorgo dulce produce un tallo con alto contenido de azúcar y puede procesarse en forma similar a la caña. El directivo destacó que "ahora que la destilería está funcionando, hay espacio para avanzar en la producción de caña, y eso lo ve el productor. Este año tuvimos buenas siembras y para el año que viene pensamos llegar al área objetivo". Al productor se le paga por tonelada de azúcar: llega la caña, se muestrea el contenido de azúcar y se multiplica volumen por contenido. El año pasado se pagaron 13 $/kg de azúcar en caña. Por limitaciones climáticas (la estación de crecimiento en Uruguay es 6 meses contra 11 en Brasil) la eficiencia de producción en nuestro país es claramente menor a la norteña (ver cuadro en esta página), que además cuenta con varias décadas de experiencia. De todas formas, hay espacios de mejora: a lo ya comentado en cuanto a variedades, De León agregó la mecanización: "Apuntamos a tener entre 30 y 35% del área de cosecha mecanizada. Nadie quiere mantener el trabajo de cortar caña, no es sustentable y todos queremos lograr que se reconvierta, lo que se hará paulatinamente. Este año sería un éxito llegar a 20% de mecanización", expresó. ALUR también proyecta tener áreas de caña propias. Etanol y azúcar La producción de caña retomó impulso con la puesta en marcha de ALUR, pero su énfasis en el etanol dejó abierto un mayor espacio de mercado para el azúcar importado, al menos por ahora. Entre 2009 y 2010 las importaciones de azúcar crudo pasaron de 33 a 43 mil toneladas, y este año ya van 20 mil. Azucarlito es el principal importador, seguido de la propia ALUR. El mercado azucarero está regulado. La importación de azúcar refinada para consumo directo tiene 35% de arancel. Existe una natural competencia entre azúcar comestible y etanol como destino final del azúcar. Leonardo De León explicó que -al no llegarse aún a la meta de área- es más fácil importar azúcar crudo y refinarla, y llevar la materia prima nacional a biocombustible. "Hasta no tener el área-objetivo, el faltante de azúcar se cubre con azúcar crudo", señaló. Así, más allá de la protección comercial al sector, el precio interno del azúcar sigue de cerca el vaivén internacional, de tal modo que el precio al consumidor subió fuerte en los últimos años: promedió 16 $/kg en 2008, 27,5 en 2010 y hoy vale 30,2. Para el director ejecutivo de ALUR, "si hoy se hubiera mantenido la lógica de 2005/2006 –con 80% del azúcar importada–, hoy el azúcar al público estaría en 38 $/kg y está en 32". Las importaciones de azúcar (crudo y refinado para la industria alimenticia) sumaron U$S 51 millones en 2010. Salto grande en Paysandú Si bien ALUR se propone aumentar la productividad y el área de caña de azúcar (para alcanzar unas 10.000 hectáreas de cosecha anual), parece difícil que se pueda cubrir con seguridad el mínimo obligatorio solo a partir de la producción de caña. Por esta razón, y también para elevar la oferta de subproductos alimenticios, ALUR ampliará la producción de etanol pero a partir de granos, que procesará en una nueva planta a construir en Paysandú, donde proyecta producir 70 millones de litros. La inversión estimada es de U$S 100 millones y se espera que la planta esté operativa en el segundo semestre de 2013. "En este proyecto empezamos de cero, con la mejor tecnología industrial y con materias primas –granos– que tienen investigación de muchos años en Uruguay", señaló Leonardo de León, diferenciando la situación de Bella Unión con la del nuevo proyecto. Agregó que, "tanto en industria como en materia prima, usaremos tecnología de punta, lo que dará mayor eficiencia de producción en los productos finales que tenemos planteados: etanol y DDGS, un alimento para ganado con 30% de proteína". El DDGS (sigla en inglés de granos secos de destilería, con solubles) es un subproducto clave de la industria del etanol a partir de grano, muy valorado por la producción animal. "El DDGS ya ha sido usado por Conaprole, que hizo dos importaciones y le interesa tener un proveedor local. En el proyecto es tan importante el DDGS como el etanol", enfatizó. La planta de Paysandú tendrá flexibilidad para procesar maíz, trigo, cebada o sorgo, pero ALUR priorizará este último: "Queremos enmarcar el proyecto dentro de la política de sustentabilidad agrícola del país. Necesitaremos 50.000 hectáreas de sorgo grano al año y podrá ser cabeza de rotación relevante". Se estima que cada tonelada de grano procesado genera 400 litros de etanol y 280 kilos de alimento animal. El director ejecutivo de ALUR expresó que el sorgo grano no tiene un mercado estable, pero le señalamos que hoy existe un mercado más fluido, por la mayor demanda ganadera y lechera. "ALUR –respondió– no va a competir con lo que se utiliza para forraje. El sorgo puede tener un área mayor y ayudará a no depender tanto de la soja". "Creemos que será un proyecto interesante y de alto impacto: los 70 millones de litros de etanol, más los 23 millones de Bella Unión, permitirían, al consumo actual de combustible, una mezcla de casi 20%, pero hay que tener en cuenta que el consumo crece, por lo que la proyección es que, con Paysandú y Bella Unión funcionando, se llegue a una mezcla de etanol en las naftas de 10% en 7 a 10 años", explicó. Biodiesel En Uruguay se consumieron 889 millones de litros de gasoil en 2010, casi el doble que las naftas, con la diferencia de que el consumo de gasoil apenas crece, mientras el de naftas aumentó 14% en 2010 y sigue con una tasa similar este año. Esto es consecuencia de la equiparación de precios entre ambos combustibles, para desestimular el consumo de gasoil por particulares y equilibrar mejor la producción y la economía de la refinería. Con esa cifra de gasoil consumido, se requieren unos 18 millones de litros de biodiesel para completar la mezcla obligatoria al 2%, lo cual comenzó a cumplirse el año pasado. Dado que varios pequeños productores de biodiesel han tenido dificultades para llegar a los estándares exigidos de fabricación, y dado también que ANCAP ha definido estratégicamente desarrollar ALUR (con poca afinidad a comprar a privados), hoy casi todo el biodiesel que se mezcla en el gasoil nacional es de la empresa estatal. El País Agropecuario visitó la planta que –hoy por hoy– provee el biodiesel de ALUR. Está ubicada en el predio de la empresa aceitera COUSA, en Paso de la Arena (Montevideo). ALUR tiene un contrato de servicios con COUSA, por el cual la aceitera le brinda el espacio físico, la energía y otros servicios –como el tratamiento de efluentes– a la planta de biodiesel. Además, realiza la molienda del grano de oleaginosas que ALUR origina o compra, produciendo y preparando el aceite que se procesa en la planta de biodiesel. ALUR también comercializa las harinas que se producen en la molienda. El gerente de la Unidad de Negocios de Biodiesel de ALUR, Ing. Químico Manuel González, explicó a El País Agropecuario los rasgos principales de la instalación: "Dependiendo del grano, la planta consume entre 40 y 50 mil toneladas de oleaginosas, para producir unas 16.000 toneladas de biodiesel por año (unos 18 millones de litros). La inversión total –planta y periféricos– sumó unos U$S 15 millones". Uno de los puntos clave para elegir la planta –de origen sueco– fue su flexibilidad: puede procesar diversos aceites vegetales, grasa animal e incluso aceite reciclado. "Otra de las ventajas son sus aptitudes ambientales –dijo González–. La planta no utiliza agua y no genera casi efluentes. Los pocos que se generan son procesados por el sistema de tratamiento de COUSA. Por otra parte, la glicerina que se obtiene como subproducto es de muy buena calidad y se exporta. Finalmente, la energía que usa es biomasa, pues COUSA genera con cáscara de girasol o leña, lo que también es una ventaja ambiental. Por todo esto, el impacto ambiental de operación de esta planta es muy bajo". El gerente de la Unidad de Biodiesel de ALUR hizo énfasis en la seguridad: "Se diseñó una planta que tuviera en cuenta especialmente este factor, con sistemas de contención de derrames, extracción de vapores, instalación eléctrica a prueba de explosiones y construcción sobre balanzas, lo que permite detectar de inmediato cualquier pérdida. Todo esto maximiza la seguridad, que es un problema que tienen las plantas más pequeñas. Hay que recordar que, para fabricar biodiesel, es necesario hacer reaccionar el aceite con el metanol, que es inflamable y tóxico", apuntó. Y agregó que, "además, invertimos más de U$S 100.000 para tener nuestros propios laboratorios de análisis". Según González, "gracias a la alianza con COUSA pudimos implementar nuestro proyecto muy rápidamente: en un año pasamos a recibir grano, molerlo, producir biodiesel y harina". Por su parte, Jorge Gard, director de COUSA, señaló a El País Agropecuario que "el acuerdo con ALUR es una continuación de la estrategia de asociaciones, como hicimos anteriormente con la compañía sueco-danesa Aarus Karlshamn. Buscamos alianzas para obtener productos con mayor valor agregado, aumentando la base de operación, lo que permite que los procesos sean más económicos, en beneficio nuestro y de nuestros socios. En el caso de ALUR, los procesos de molienda se comparten y se diluyen los costos fijos". Según Gard, con los nuevos socios (los daneses y ALUR) casi se duplicó la molienda en las unidades compartidas. "Estamos analizando la idea de establecer un parque industrial tecnológico, donde podamos integrar actividades que estén vinculadas a oleaginosos y derivados, buscando sinergias e innovación", agregó el directivo de COUSA. Nueva etapa A partir del año que viene, la ley obliga a una mezcla al 5% de biodiesel en el gasoil (un 45 millones de litros de biodiesel) y ANCAP no prevé que eso lo ofrezcan otras empresas: será ALUR la que instale una nueva planta para cubrir la mayor demanda. Se ubicará en Capurro (donde estaba Alcoholes ANCAP), en un predio adjunto a los accesos a Montevideo. "Se va a comprar una planta que produzca 60 millones de litros. Esa capacidad daría para establecer una mezcla de 7% –explicó el Ing. González–. Lo que sucede es que la escala de las plantas que se ofrecen internacionalmente no es inferior a dicha capacidad, que es el mínimo de eficiencia. La filosofía del proyecto en su fase II es ubicarlo en niveles de escala y eficiencia que sean competitivos internacionalmente". Cinco por ciento de mezcla en el gasoil implicaría consumir unas 300.000 toneladas de soja. ALUR compra la soja en el mercado local y pequeños volúmenes de aceite a productores chicos, para promover ciertos desarrollos locales. "Hay iniciativas a las que les interesa el expeller de la soja, y no tienen escala como para producir biodiesel con suficiente calidad y eficiencia. Son empresas que habían pensado producir biodiesel, pero no logran la suficiente calidad. Los pequeños productores tienen grandes dificultades operativas, es así en todo el mundo, por ejemplo en evaluación de calidad, análisis, etc. Entonces ahora nos venden el aceite", relató Gonzalez. El grueso de la producción de biodiesel proviene de aceite de soja, el principal oleaginoso en nuestro país. ALUR ha promovido planes para la siembra de girasol, pero el área apenas superó las 4.000 hectáreas, mínimo histórico. "Lo interesante es que hubo buenos precios y se aplicó seguro de sequía del BSE, que fue usado con éxito –manifestó González–. Hubo chacras con más de 2 ton/há de rinde y precios de 500 U$S/ton, que suben 10% o más por las bonificaciones por contenido de aceite. Creemos que hay espacio en la rotación para el girasol, aunque hay un desafío agronómico importante, que es la afectación por pájaros (aves rapaces). Se están haciendo pruebas con repelentes y cetrería". El gerente agregó que los contratos de producción con ALUR se firman con mucha anticipación, con un precio en función de derivados como el aceite y la harina de soja, que cotizan en Chicago. Hubo aproximadamente 50 productores que vendieron girasol a ALUR. ALUR también promueve contratos para la provisión de canola. "En este caso trabajamos con empresas más grandes. Cosechamos algo más de 3.000 hectáreas, con diversas técnicas de siembra, fertilización y cosecha, y evaluamos las distintas opciones. El sistema de precios fue similar al del girasol y los valores también estuvieron en torno a U$S 500. Los productores quedaron conformes y esperamos un incremento del área, con mayores conocimientos de manejo. Esperamos que girasol y canola respondan por 20% del suministro de aceite para biodiesel, a largo plazo", dijo González. Para Leonardo de León, la segunda etapa de desarrollo de ALUR (con ampliación de la producción de etanol y biodiesel) "multiplicará la producción de harinas proteicas y sumará el DDGS, con lo cual ALUR será el productor de alimentos para ganado más importante del país. Para la empresa son tan importantes las energías renovables como los alimentos, que promoverán otras cadenas agroindustriales, como la láctea, la cárnica y la avícola, que hasta ahora han importado grandes cantidades de harinas. Hay interés en establecer acuerdos de largo plazo para el suministro". Además, afirmó que hay empresas agrícolas que quieren tener acuerdos de suministro de granos a largo plazo con ALUR. "Apuntamos a mecanismos de fijación de precios transparentes", anunció. Los números de ALUR Si bien no están disponibles los balances 2010, Leonardo de León informó a El País Agropecuario que ALUR facturó unos U$S 82 millones el pasado año, por concepto de biocombustibles, azúcar y alimentos de consumo animal. Según el último balance de ANCAP, el ente compró a ALUR biocombustibles por un monto de U$S 41 millones en 2010. De León informó que el año pasado la empresa cerró con un resultado negativo de unos U$S 7 millones. ANCAP ha invertido en ALUR cerca de U$S 100 millones, de los cuales 75 millones fueron para inversiones industriales y el resto es capital de giro. Parte del monto ha sido capitalizado, aunque la mayor porción se mantiene como deuda. Según el balance 2010 de ANCAP, ALUR tiene deudas de largo plazo con ANCAP de U$S 49 millones y deudas de corto plazo de U$S 13 millones. Los accionistas no han definido aún la estrategia de capitalización. El director ejecutivo de ALUR remarcó que "lo positivo es que, a pesar de que aún te-nemos capacidad ociosa y no tenemos las áreas totales de caña, etc., estamos logrando márgenes brutos positivos y proyectamos, para este año 2011, un equilibrio en nuestras cuentas". El Pais

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