26 de mayo de 2011 13:19 PM
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Tiene estrategia el ovino

URUGUAY : El momento resulta más que oportuno para revisar criterios y ajustar objetivos. El excelente nivel de precios que tienen la lana y la carne ovina ofrece una oportunidad única a un rubro histórico para el país, que alguien, acá o allá, va a querer explotar.

Tenemos sobre la mesa un Plan Estratégico para el Rubro Ovino impulsado por el SUL y realizado en forma conjunta por los principales actores de la cadena lanera y cárnica del país. Bienvenidos el trabajo multisectorial y la búsqueda de objetivos claros para el desarrollo del rubro, para el cual queremos aportar nuestro punto de vista. El punto de partida No es difícil ver las tendencias que dominan al rubro ovino a nivel mundial. El stock ovino mundial ha bajado y la deman- da de sus productos eleva los precios a niveles históricos, tanto en la lana como en la carne. En este marco, la decisión de los productores ovinos en todo el mundo, especialmente en los países que dominan el mercado internacional (Australia y Nueva Zelanda), ha sido volcarse a una producción más carnicera y menos lanera en sus majadas, simplemente porque aumentar la producción de carne aporta mayor rentabilidad a la empresa, y la oveja, como el resto, debe competir por los recursos naturales con otros rubros que experimentan la misma bonanza. Nuestro país no está ajeno a estas realidades, salvo que la opción de la carne ovina como negocio comienza recién ahora a ser una posibilidad cierta para el productor. No es menor el cambio, ya que se levanta así una de las mayores restricciones que presentaba el sector. Nos referimos al acceso a mercados. De hecho, el Plan Estratégico tiene dentro de sus principales objetivos este punto, y afortunadamente el país en su conjunto ha trabajado correctamente, y lo sigue haciendo, para acceder sin limitación alguna a los mercados más valiosos para el producto uruguayo. Los logros obtenidos al momento incluyen la reciente apertura de EEUU, México y Canadá para la carne ovina sin hueso, pero el objetivo mayor es poder ingresar con hueso a este mercado (NAFTA) y también a Europa, para estar finalmente en condiciones más parecidas a las de los países de Oceanía. Cuestión de estrategia Está claro que el mayor impacto económico para el rubro radica en incrementar la producción de corderos. Los precios relativos de los productos así lo indican, y el potencial existente en materia de carne es muy elevado y ha sido inexplorado hasta el momento. Ya sea en sistemas del Norte especializados en lana fina, doble propósito o carniceros, la majada nacional debe producir más corderos. Cada sistema tendrá su "techo", pero en todos los casos estamos muy lejos. Es en este punto donde el Plan Estratégico debería revisar objetivos y caminos para lograrlo. Un aumento del stock tan importante como el planteado (11,5 millones de cabezas para 2015, 50% más que el actual), sin proyectar cambios destacados en la productividad de la majada, no resulta convincente. La faena de corderos sobre el stock, como el indicador global que mejor refleja la eficiencia productiva de la majada, se man-tendría en niveles muy reducidos respecto a otros países y al potencial existente. El énfasis debería estar puesto, primero, en hacer más productiva a la majada y en ganar competitividad, y esperar que el aumento del stock venga luego. Proyectar un crecimiento tan fuerte del stock sin ganar en productividad no parece la mejor estrategia. El favorable marco que dan los precios de la lana y la carne no asegura el crecimiento; el resto de los sectores compiten y también gozan de buenos precios. ¿Con quién compararnos? Nuestra situación productiva puede asemejarse más al doble propósito australiano (carne y lana) que a la especialización cárnica neozelandesa. En Nueva Zelanda la opción por la carne ha sido muy clara desde hace años y el ovino compite con la lechería en suelos de muy buen potencial, donde la lana es un subproducto. No es el caso de Australia, donde la mayor parte de los sistemas ovinos producen lana fina y corderos pesados en ambientes con mayores limitaciones. De alguna manera, en nuestro país la oveja ha sido relegada a zonas de menores recursos, con esquemas doble propósito normalmente explotados en forma conjunta con los vacunos. Un testeo con la situación australiana resulta un buen punto de partida en la comparación general. Respecto a la extracción de corderos sobre el stock, en Australia llega a 25% y se proyecta alcanzar a 30% para 2015 (ABARE). Se prevé que el stock crezca solamente 5% en dicho lapso, con una proporción de ovejas de cría en aumento que llega a 65% al final del periodo (ver gráficos). La dura realidad En primer término, una majada más productiva debería tener una mayor proporción de vientres. Si bien en nuestro país la cantidad de ovejas en el stock ha ido en aumento, se ubica en torno a 50%, por debajo de Australia y, obviamente, de Nueva Zelanda. Aspirar a 60% en 2015 puede ser un buen objetivo. Esta variante no surge solo de la decisión de cada productor de retener más vientres o sustituir capones por ovejas. En la última declaración de DICOSE se registran cerca de 400 mil borregas de 2 a 4 dientes sin encarnerar. Aquí hay 10% del stock de vientres improductivo, que perfectamente podría estar produciendo. Pero el gran "objetivo país" debe ser mejorar los magros y estancados niveles de señalada que tiene la majada uruguaya. El actual nivel de precios es altamente propicio para aplicar tecnología y manejo en procura de mejorar niveles de productividad tan menguados, y levantar limitantes nutricionales, genéticas y de manejo tendientes a "salvar" la mayor cantidad de corderos posible. Finalmente, logrados más corderos, será posible faenarlos en menor tiempo y con pesos superiores a los actuales. El productor, la industria y todos los agentes "ganan" con un mayor peso de faena. En este caso, tanto Australia como Nueva Zelanda se ubican un escalón por arriba de nuestro país. De esta forma, y haciendo un supuesto con incrementos razonables para los próximos cinco años (10% más de vientres encarnerados, 20% más de extracción de corderos y 10% más en el peso de faena), el mismo stock existente en la actualidad produciría 50% más de carne y valor para los productores ovinos. A partir de estas mejoras es que la oveja podrá crecer y desplazar al vacuno en la competencia por los recursos. Pensando en más potencial Hasta ahora expresamos la oportunidad concreta que tiene la mayor parte de los productores ovinos del país en sistemas doble propósito, donde la obtención de las mejoras propuestas son factibles de realizar sin dejar de lado la producción de lana y el objetivo de mayor valor a partir del afinamiento de la fibra. De hecho, es el camino que ha recorrido Australia en los últimos 20 años: más corderos y más lana fina al mismo tiempo. En otra línea de análisis aparece el enorme potencial existente en la oveja para recolonizar las zonas de mayor potencial que alguna vez ocupó. Al respecto, el INIA ha realizado un interesante trabajo de especialización productiva del ovino en los distintos ambientes productivos del país. Ahora sí el espejo debe ser Nueva Zelanda. La realidad de precios y tecnología marca que la producción de carne ovina intensiva en base a sistemas de ciclo completo con genética especializada obtiene rentabilidades a la par de la lechería y la agricultura. Es un negocio intensivo en mano de obra, ideal para pequeños y medianos productores del Litoral y Sur del país. Otra área de gran potencial que un Plan Estratégico debería impulsar

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