27 de mayo de 2011 10:27 AM
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La Argentina, bajo la lupa de la FAO

El ente rector de las Naciones Unidas en materia de alimentos marcó a fuego el rol de los países exportadores: les exige mayor compromiso y estímulos a la producción.

La aprobación de nuevos eventos a los semilleros –tal como ocurrió esta semana con el maíz de Syngenta resistente a plagas que podrá ser utilizado en la nueva campaña 2011/2012– apunta en una interesante dirección: la de una Argentina en carrera junto a los grandes proveedores mundiales de alimentos.Durante el taller de trabajo sobre commodities que realizó el G-20 en Buenos Aires, los funcionarios K se esmeraron en mandar al resto de los países señales tranquilizadoras sobre el rol que le exigen a la Argentina como productor y exportador. “Hay millones de habitantes que nos reclaman un diálogo responsable en torno de la producción de alimentos. Es nuestro deber satisfacer la demanda de alimentos, según lo pedido en el último encuentro de la FAO”, recordó el ministro Julián Domínguez.Mencionó que el país ya superó la meta de los 100 millones de toneladas de granos y apunta a alcanzar en esta década los 160 millones. “Esa es la decisión de la Presidenta con el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial”, auguró.En el mismo andarivel de optimismo se anotó la gestión oficial para potenciar el comercio con Rusia. Por ahora, en tanto la Argentina no supere su bache con la ganadería, este antiguo destino de las carnes rojas deberá ser cubierto con un objetivo más modesto: una ampliación de las exportaciones de pollo, con 30 mil toneladas adicionales por año, en una canasta en la que ingresan otros productos e inversiones.Respecto del marco para la aprobación de semillas, el Gobierno busca acelerar el visto bueno para los eventos. Durante el congreso de Maizar, el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, ponderó el trabajo conjunto del Inta, Senasa, la Conabia y ASA (Asociación Semilleros Argentinos), lo que permitirá reducir a menos de 20 meses el tiempo para autorizar un nuevo material transgénico. “Era necesario modificar y agilizar la regulación, porque no podemos estar casi cuatro años para aprobar un evento, teniendo en cuenta que tanto Estados Unidos como Brasil están en un plazo de 24 meses”, explicó el secretario.La muela doliendo. Las entidades agropecuarias se encargaron de hacer notar la contracara de estas iniciativas. Ante la nueva siembra de trigo, indicaron que el 45 por ciento del cereal de la campaña vieja todavía está en manos de los productores, sin encontrar demanda ni precio, después de haber tomado créditos para diferir las ventas.Según la mesa rural, de 14,7 millones de toneladas, más un stock inicial de 1,25 millón de toneladas, se habrían comercializado 9,4 millones. Es decir que quedan en poder de los productores unos 6,5 millones de toneladas.Pero, además, del volumen comercializado los productores recibieron un precio mucho menor, con descuentos de hasta 50 dólares por tonelada. Una diferencia millonaria de la producción primaria quedó en beneficio de los exportadores e industriales, con la complicidad del Estado, mencionan.Según los productores, el argumento oficial de cuidar la mesa de los argentinos ya es insostenible y, por lo tanto, es imprescindible restablecer un mercado libre de restricciones para el comercio exterior.En materia de carnes, también se siguen marcando los errores: la Sociedad Rural de Jesús María cuestionó el doble discurso del Gobierno ante “el manoseo de la producción pecuaria como un trofeo proselitista, lo que ha conducido a la desaparición de 12 millones de cabezas y decenas de miles de productores ganaderos”.Según un trabajo del titular de Cartez, Néstor Roulet, por tercer año consecutivo la Argentina no cumpliría con todos los embarque de la cuota Hilton (28 mil toneladas) para la Unión Europea, producto de sus restricciones internas.

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