27 de mayo de 2011 00:42 AM
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EE.UU.: se sembró el 41 por ciento de la soja

La siembra de los cultivos de verano en Estados Unidos sigue avanzando, aunque se encuentra retrasada en relación con lo que resulta habitual a esta altura del año, generando el primer episodio climático de esta temporada.

El atraso aludido ha mantenido los precios sostenidos en Chicago, logrando que el mercado no haya sufrido el contagio de la debilidad de otras plazas, como la de los metales preciosos, energía o futuros financieros.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que el 79 por ciento del área a dedicarse con maíz se encuentra implantado en Estados Unidos, comparado con el 63 por ciento de la semana anterior, el 92 por ciento del año anterior y el 87 por ciento del promedio de las últimas cinco campañas.

En soja, la actividad de siembra alcanza al 41 por ciento del área prevista, comparado con el 22 por ciento de la semana anterior, el 51 por ciento del año anterior y del promedio histórico.

Por su parte, la implantación del trigo de primavera se encuentra realizada en un 54 por ciento, comparado con el 36 por ciento de la semana previa, el 89 por ciento del año anterior y del promedio.

La caída en las cotizaciones en las plazas de materias primas de las últimas semanas -producto del éxodo de varios fondos índice- ha despertado la intención de volver a reingresar al mercado a algunos inversores, que adhieren a la teoría de que lo observado recientemente en la plaza se trata de una corrección en un movimiento alcista y no de un cambio de tendencia.

La incertidumbre que se genera en torno a los futuros rendimientos productivos que se obtendrán en los cultivos de verano y en el trigo en Estados Unidos determinan prudencia a la hora de ensayar bajas pronunciadas en el mercado de Chicago.

Las estrechas relaciones mundiales entre las existencias finales proyectadas para esta campaña y el consumo tampoco estimulan ventas, todo en el contexto de un mercado internacional que ha demostrado ser prudente en sus retrocesos y agresivo en sus avances.

Subsisten, sin embargo, algunas preocupaciones en los mercados de materias primas. Una de ellas es el temor a que una mejora más pronunciada en las cotizaciones del petróleo y sus derivados pueda complicar el crecimiento económico mundial.

Otro factor que inquieta a los operadores es la circunstancia de que una suba adicional de los precios conlleve a algún grado de racionamiento por parte de la demanda, lo que amenaza la continuidad de la tendencia alcista que acompaña al mercado hace años.

La producción internacional de trigo, sobre la que se habían abrigado esperanzas de un crecimiento productivo en este ciclo, luego del fracaso de la cosecha del año anterior, vuelve a preocupar al mercado.

Ya son varios los analistas del exterior que puntualizan la probabilidad de que las cotizaciones internacionales de este cultivo vuelvan a testear los precios más altos de los últimos tres años, algo que ya ocurrió en febrero, en caso de que la persistente sequía que afecta a Europa y las planicies centrales de Estados Unidos continúe un tiempo más.

También se registran demoras en la implantación de trigo de primavera, por exceso de humedad en las regiones del norte de Estados Unidos y del sur de Canadá.

Las cotizaciones del cereal se ubicaron recientemente en el mejor nivel de los últimos tres meses, con cotizaciones en el mercado europeo para el próximo mes de noviembre que ya superan los 250 euros por tonelada, ante los temores de que la situación empeore.

En febrero, el trigo pan europeo se negociaba por encima de los 280 euros por tonelada, cuando el continente enfrentaba una de las peores sequías de las últimas décadas.

Con el correr de las últimas semanas, las perspectivas productivas han declinado en países clave, como Francia, Alemania, Gran Bretaña y Polonia, que contabilizan el 65 por ciento de la producción europea.

Varias regiones del continente recibieron menos del 40 por ciento del promedio hídrico normal entre los meses de febrero y abril, lo que ya ha determinado algunas pérdidas irreversibles, particularmente en Francia y en Alemania.

Los especialistas señalan que lo que acontezca en términos climáticos en el curso de las próximas 8 a 10 semanas resultará determinante a la hora de evaluar el tamaño final de la cosecha.

Informe de Panagrícola

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