27 de mayo de 2011 00:49 AM
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Punto final a la Junta de Granos de Canada

Los agricultores canadienses, desde hace mucho tiempo, venían pidiendo al gobierno que pusiera fin a uno de los últimos monopolios de granos más importantes del mundo.

Mientras la crisis económica en países de la Unión Europea tiende a empeorar, en pleno en Grecia y en lista de espera España, Portugal e Italia como los próximos candidatos, los mercados de commodities agrícolas siguen curso en función de los fundamentals de oferta y demanda. Por caso, el maíz y la soja se mantienen sostenidos con gran resistencia a la baja y el trigo sigue mostrando una firmeza ante la posibilidad de menor producción que la inicialmente estimada.El mercado de futuros de trigo de la Bolsa de Kansas City mostraba una buena firmeza en la mañana de ayer, con un dólar débil contribuyendo a este tono más firme. Siguen existiendo las preocupaciones por el clima y sus consecuencias en las regiones de siembra del trigo de primavera.Por otra parte, la ventas de exportación semanales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda, según sus siglas en inglés) salieron en 432.500 toneladas de trigo vieja cosecha y nueva, combinadas, lo cual está en la mitad de lo que se había estimado.Seguimos viendo un mercado con tendencia sostenida a firme con una gran resistencia a la baja. No vemos que ceda si la situación climática en los Estados Unidos no mejora.Juntas en extinción. Mientras en la Argentina se discute o se pretende instalar el regreso de la Junta Nacional de Granos o algún organismo semejante que controle el comercio de granos en nuestro país, en otras naciones más desarrolladas, la figura del gobierno como contralor del comercio de granos esta comenzando a extinguirse.Le pasó a China, segundo productor mundial de alimentos, que para ingresar a la Organización Mundial de Comercio (Ocde) allá por 1985 tuvo que desprenderse de los stocks de granos intervenidos por el Estado y dar paso a la privatización de todo el sistema comercial granario. Lo mismo sucedió con la ex Rusia, donde la intervención estatal dio paso a una de las mayores privatizaciones en este sector.Más recientemente vemos lo que sucede en Canadá. Allí, el nuevo gobierno esta comenzando a cumplir sus promesas de campaña. En efecto, el Partido Conservador ganó las elecciones y su mayoría, luego de haber sido minoría en el Congreso durante los últimos cinco años, prometió a la sociedad que privatizaría la Junta Canadiense de Trigo (CWB), en aquellos estados que todavía gozan de su intervención.El ahora oficialismo pudo ganar las elecciones con comodidad en aquellas zonas en las que predomina la producción agrícola.Las razones. Los agricultores canadienses, desde hace mucho tiempo, venían pidiendo al gobierno poner fin a uno de los últimos monopolios de granos mas importantes del mundo. El argumento es que consideran que en un mercado libre pueden capturar mejores precios que en uno monopólico, en el que el Estado era el principal operador.Como es sabido, la CWB tenía el manejo total de las exportaciones de trigo y también de cebada, además de intervenir en el comercio del mercado doméstico. Las últimas provincias canadienses que estaban bajo la órbita del control del organismo privado-estatal, eran Manitoba, Saskatchewan, Alberta y una pequeña porción en el noroeste de British Colombia.El gobierno tiene planificado desregular el comercio de granos y la nueva ley entrara en vigor a partir de la próxima campaña 2012. Los productores consideran que las condiciones del libre mercado, sin la intervención del gobierno, pueden dar oportunidades de precios mucho más ventajosas que con el sistema anterior.De la misma forma la ex junta australiana de trigo también pasó a manos privadas y es hoy un operador más que compite con los grandes grupos de trading multinacionales y compañías de granos también de índole nacional.El control del comercio de granos por parte del Estado ya forma parte de un hecho histórico: los únicos dos organismos emblemáticos que quedaban en pie (las juntas canadiense y australiana) ya son parte del pasado. Han sido los mismos productores quienes exigieron a sus gobiernos el fin de la intervención estatal en el comercio interno y de exportación de granos.Por lo tanto, quedó demostrado que el libre mercado, con sus imperfecciones, es la mejor manera de poder reflejar el precio de los productos agrícolas, donde hay una competencia abierta y leal de las fuerzas de oferta y demanda.

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