12 de diciembre de 2009 06:55 AM
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MAQUINARIA AGRICOLA: NOVEDADES EN COSECHA Y PULVERIZACION

Los cabezales de lona ("drapers", para los contratistas), ganan cada vez más adeptos. Eficiencia y calidad.

Todas las tecnologías evolucionan. Van subiendo por una escalera continua, como la de un faro, sin resaltos ni descansos. Pero de pronto, algún salto tecnológico produce una ruptura en la continuidad. Si hay un rubro que lo ha demostrado, es el de la cosechadora.

Hace treinta años, aparecieron las axiales, un cambio paradigmático, tras cien años de trilla con cilindro y cóncavo y separación por sacapajas. La habían incorporado Case, New Holland, y Massey Ferguson. Pero tuvo que pasar un cuarto de siglo para recibir la bendición de John Deere. Cuando la célebre empresa de Moline la adoptó, el mercado se volcó fuertemente a la axial.

No todos entraron en la variante. Claas, por ejemplo, insistió con el sistema de trilla tradicional. Pero le agregó eficiencia en el sistema de separación y limpieza, y sobre todo, potencia. En la carrera talló Vassalli, que dio respuesta con su propia axial, tan importante que fue adoptada por Deutz en Alemania (la presentó en la última Agritechnica de Hannover, un mes atrás).

El resultado de esta huida hacia delante fue que de pronto las máquinas exhibían una capacidad de digestión tremenda. La limitante, ahora, estaba en el ancho de corte. Las plataformas tradicionales ya alcanzaban anchos de labor de 35 pies, y había serias restricciones de diseño para alargarlas. Era imposible compatibilizar una barra de corte flexible, necesaria para la soja, con el sinfín rígido que conduce el material hasta el embocador.

La respuesta fue el "draper".

Los drapers son cabezales que sustituyen el sinfín por una cinta de caucho de 1057 mm de ancho. Como las viejas hileradoras de "lona". Mejora el abastecimiento del cereal alimentando a la cosechadora en forma más pareja y eficiente. Permite el uso de una plataforma de corte más ancha para una velocidad de trabajo igual o superior. Esta plataforma está dividida en tres tramos, para copiar y afeitar el terreno y así recoger hasta las chauchas más pegadas al suelo.

Las vimos por primera vez en el Farm Progress Show del 2007. Ahora están haciendo sus pininos en el país. Y hasta apareció una de fabricación nacional (Piersanti).

El que hizo punta fue Guillermo Suárez, el mismo que trajo a la Argentina el sistema de sembradoras canadiense, de tolva central y transporte neumático (Flexi Coil). Desde su empresa "Grupo Suagri" trabó relación con la tecnología canadiense hace ya varios años. Y ahora trajo los draper "Don Jon", que son también los que emplean las cosechadoras New Holland.

"Los probamos en soja en esta última campaña. El resultado es que cosechamos en promedio un 25% más de superficie en el mismo tiempo que una cosechadora con cabezal convencional", relata Guillermo.

La prueba de fuego fue en Las Lajitas (Salta), donde un contratista hizo casi 3.000 hectáreas. "No solo se hacen más toneladas por hora, sino que hay un gran ahorro de combustible, ya que el material entra más ordenado a la máquina, mejorando la eficiencia de los órganos de trilla", asegura.

Los drapers son adaptables a cualquier cosechadora. Además del incremento de productividad, que es su principal ventaja, reduce pérdidas por quebrado, levanta mayor cantidad de granos y permite cortes efectivos aun en condiciones desfavorables de cosecha. Pero los beneficios no se resumen a la cosecha de soja. Ahora mismo, en Pavón Arriba (sur de Santa Fe) permitieron salvar un lote muy complicado de lenteja. Esta leguminosa es en general difícil de levantar, pero en ese lote la situación era imposible. Se pasó de 6 a 9 hectáreas por día, reduciendo el desgrane y levantando las plantas revolcadas. Como siempre se dijo, la lenteja tiene mucho "fierro".

Varios contratistas de punta están entusiasmados. Jorge Scoppa, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Maquinaria Agrícola, está en las gateras. "Estoy convencido de que hay que incorporarlo, porque vamos a aumentar la productividad y así bajaremos costos". Leonardo Carloni, un rosarino que está cosechando cebada en Dorrego, se cebó con la soja en el NOA. Y ahora ve que las malterías le están prestando atención, debido al menor daño en el grano, lo que deriva en un mayor poder germinativo de la cebada.

"El mercado está muy receptivo -remata Guillermo Suárez-, y lo único que nos está frenando es la situación financiera de los contratistas. Pero todos saben que es un cabezal que se paga solo, gracias al aumento de la productividad. Y además, el mercado lo va a exigir, como en su momento sucedió con los monitores y mapas de rendimiento".

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