28 de mayo de 2011 11:46 AM
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Peleas internas que van a contramano del mundo

La Argentina pierde oportunidades por dar vueltas alrededor de las mismas peleas de siempre.

El Gobierno insiste en su política equivocada de supuesta defensa de la "mesa de los argentinos" sin advertir sobre las consecuencia que provocaron sus propios errores. Ya no es posible achacar las equivocaciones a las administraciones anteriores. El kirchnerismo cumplió ocho años en el poder el miércoles pasado y las consecuencias de haber frenado a la producción se reflejan en los números. El área sembrada con trigo para la campaña 2011/12 crecerá entre un 5 y un 10 por ciento, pero podría haberse incrementado mucho más si el mercado no hubiera estado intervenido como ocurre desde hace seis años. Cuando los precios internacionales del cereal están nuevamente en alza por la sequía que afecta a Europa, en la Argentina sigue vigente la cuotificación de las exportaciones.Esta semana el Gobierno apenas liberó ROE por 200.000 toneladas, cuando en el mercado se especulaba que se iban a autorizar 600.000 toneladas. El secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, hizo una declaración poco feliz al anunciar la decisión: "En la medida en que no se declare el trigo producido, va a ser dificultoso que se libere", dijo. Hasta no hace mucho se podía decir que el Ministerio de Agricultura intentaba convencer al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de que el campo necesitaba otro tipo de políticas. Ahora esas especulaciones quedaron en el pasado.Si los productores declararan todo el trigo que tienen almacenado, ¿Moreno abriría aún más las exportaciones? Si el Gobierno inspirara confianza este debate seguramente sería pertinente, pero la arbritrariedad que guía las decisiones gubernamentales es muy probable que la respuesta a esa pregunta sea negativa. De hecho, nunca se puso como condición la declaración de las existencias para la apertura del mercado.¿Cual es el margen de error de las estimaciones de trigo sin vender para creer que el mercado interno corre riesgos? No es una pregunta que por ahora tenga respuesta por parte del Gobierno.Más allá de las preguntas, lo que es evidente es la falta de transparencia con la que se castiga, nuevamente, al sector primario. Desde los tiempos en que Javier de Urquiza era secretario de Agricultura, allá por 2007, el Gobierno sostiene que hará todo lo posible para que el productor reciba el mayor precio posible. Con el control del mercado y la eliminación de la puja entre exportadores y molineros por abastecerse de la mercadería, el descuento en el precio llega a US$ 50 por tonelada."Ante una comercialización externa de granos concentrada y cartelizada, que avanza hacia un sistema de compras directas al margen de los recintos bursátiles y de los acopios y cooperativas, y ante un Gobierno que interviene de manera desprolija y equivocadamente, los productores no tienen posibilidad de defender el precio que reciben por el trigo", afirmó esta semana la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias.Después de muchos meses de enfrentamientos internos, las cuatro entidades gremiales se pusieron de acuerdo en emitir una declaración conjunta. No es casual que esto suceda cuando comienzan a escucharse voces críticas en las bases hacia la falta de unidad de las cúpulas. No hay clima de protesta, se reconoce, pero la falta de resultados está provocando cada vez más hastío.En su declaración, la Comisión de Enlace esboza una propuesta. "En el mediano plazo debemos encontrar instrumentos y mecanismos modernos de organización del comercio de granos, con reglas de juego que den previsibilidad, garantías de transparencia, calidad, participación y control", sostiene.Con la intervención, el crecimiento de las ventas directas y la poca credibilidad que tienen los precios de las pizarras se está poniendo en juego un sistema que permitió crecer a toda la cadena de producción, no sólo al primer eslabón. Esa cuenta, si no hay correcciones urgentes, se pagará en el futuro. Y es en el presente cuando se comienzan a aprovechar las oportunidades del futuro. El Instituto de Investigaciones Internacionales para las Políticas de Alimentación (Ifpri, en sus siglas en inglés) calculó esta semana que la demanda global de los principales granos, (maíz, arroz y trigo) se incrementará un 48 por ciento hacia 2025 y trepará al 70 por ciento en 2050. El cambio climático, la volatilidad de los precios de los alimentos y de la energía, el crecimiento de los ingresos de la población, el cambio de las dietas y la mayor urbanización presionan los recursos de la tierra y del agua como nunca antes en la historia, añadió el Ipfri. Con ese panorama, si se mantienen las políticas actuales, los precios del maíz y del trigo tendrán un incremento de 48 y 75 por ciento respectivamente.Si ese es el escenario, ¿vale la pena seguir con las discusiones de vuelo corto?Agromeat

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