28 de mayo de 2011 08:24 AM
Imprimir

Una extraña malla entre Chile y Bolivia

BOLIVIA : Entredicho. Explicaciones que vayan más allá de las declaraciones oficiales y ante las que surgen de pobladores que ponen en entredicho el peligro de la fiebre aftosa

Cuando se habla físicamente de muros, enmallados y otras obras que determinados gobiernos en determinadas épocas de la historia, para separar países, siempre surgen recuerdos amargos sobre guerras, enfrentamientos civiles y limitaciones a las libertades y cuando estas situaciones se presentan en estos tiempos, no se puede evitar la susceptibilidad y hasta el temor.

Las relaciones entre Bolivia y Chile nunca han sido óptimas históricamente y se podría decir que no lo serán mientras el vecino país no acceda a reconocer una salida al mar boliviano que fue usurpado en una guerra injusta en 1879, fecha en que Bolivia quedó enclaustrada con enormes consecuencias geográficas y económicas que pesan desde esa época y que han marcado hasta hoy a centenares de generaciones de bolivianos.

Estas relaciones han ingresado, actualmente, a una etapa de tensiones a partir de la decisión del gobierno del presidente Evo Morales de plantear la opción, además del diálogo, de iniciar una demanda internacional ante tribunales internacionales para recuperar la costa del Pacífico que Bolivia poseía antes de la guerra con el vecino Chile.

El actual presidente chileno, Sebastián Piñera, ha declarado hace algunos días que Chile hará respetar el Tratado de 1904, una afirmación que deja clara la posición de este país de no ceder ni un milímetro de costa soberana a Bolivia. El presidente Morales ha respondido de manera oportuna y justa en sentido de que Chile se arma porque el Tratado nunca trajo paz entre ambas naciones.

En este escenario se conoce que Chile ha tendido en la línea de frontera con Bolivia una malla metálica de 1.5 kilómetros de extensión con el propósito declarado por el canciller Alfredo Moreno de “evitar el rebrote de fiebre aftosa”. Es posible que así sea, aunque los dirigentes cívicos de Pisiga, Bolívar, del lado boliviano, afirman que el argumento no tiene ningún asidero para justificar el enmallado porque no se registró ningún caso de fiebre aftosa y que más aún el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) declaró la zona libre de aftosa en el ganado.

El Canciller chileno ha dicho que no ve problemas en que comisiones bolivianas verifiquen lo que se hace en el límite de ambos países y ello está bien y, en consecuencia, comisiones de la Cancillería deben realizar las averiguaciones in situ para demostrar, junto con los informes sanitarios del Senasag, que no existe peligro de la aftosa en el ganado y que por el contrario, como dicen los comunarios, que las campañas de vacunación contra la enfermedad que se realizaban desde Chile sigan extendiéndose a la zona boliviana.

Sería una buena forma para despejar susceptibilidades que, como decimos, siempre surgen cuando se erigen separaciones físicas entre las líneas fronterizas de los países y más allá de cualquier especulación que no es conveniente en momentos de tensiones, lo que sí cualquier país demanda son explicaciones claras que contrasten declaraciones oficiales frente a las que surgen de los pobladores que ponen en entredicho aquello del peligro de la fiebre aftosa.

La investigación de parte de Bolivia sobre este asunto está abierta y a la misma habrá que acudir con testimonios de los comunarios bolivianos, de dirigentes cívicos y de informes técnicos sanitarios sobre la situación del ganado boliviano, que entre otras cosas, tiene serias limitaciones de proveerse de agua por el corte de un cauce del recurso hídrico a partir del tendido del enmallado en la frontera.Agromeat

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *