14 de diciembre de 2009 08:08 AM
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Chile  –   4 claves para el agro sureño

Nuevo enfoque en gestión del negocio, política agrícola para la siguiente década, gremios profesionalizados y otra cultura en la cadena productiva plantea el presidente de Saval, Marcelo Hoffmann. Arnaldo Guerra M., Valdivia

Hace unas semanas la Sociedad Agrícola de Valdivia, Saval, una vez más se adelantó a los tiempos. Ocurrió en 1994 cuando fue la primera en aceptar la idea de Ernesto Correa, el presidente de la SNA de la época, de unir a nivel nacional al gremio agrícola; después también fue la primera que volvió tras la ruptura de 2002. Y ahora fue anfitriona de la primera asamblea de sus socios con el directorio  de la Sociedad Nacional de Agricultura.

La ocasión sirvió para que  Luis Mayol, por la SNA, y Marcelo Hoffmann, por Saval, analizaran el momento que vive el sector y plantearan lo que están haciendo al frente de ambos gremios agrícolas.

La cita tuvo lugar en una lluviosa Valdivia, donde caía agua como no se veía hace algunos años en esta época, y que sacó sonrisas a los ganaderos porque les augura mejores y más duraderas praderas, pastos que se convertirán en carne y leche en los próximos meses.

Resultó el momento ideal para auscultar lo que el agro de la Región de Los Ríos plantea como necesidades, después de la fuerte crisis que tiene a los sectores llamados tradicionales, ganadería y cultivos cerealeros, con bastantes problemas. Fue el presidente de Saval, Marcelo Hoffmann, quien propuso una nueva política agrícola para un sector productivo al que, como en el caso del trigo, se le comienzan a cumplir los plazos, ya que en los próximos tres años sufrirá fuertes desgravaciones de acuerdo con lo pactado en los tratados de libre comercio firmados por Chile.

Frente a la próxima década, menciona cuatro aspectos a nivel general y algunos dirigidos directo al nuevo gobierno que resulte electo en los próximos días: 1 Reingeniería interna a fondoLos productores deben realizar un autoanálisis de sus sistemas productivos y buscar fórmulas para hacer una reingeniería en su negocio.

"Debemos ser súper autocríticos. El lechero que quiere  mantenerse tiene que hacer cambios estructurales para proyectarse y buscar la forma de lograr eficiencia y un tamaño adecuado. Y si no puede solo tendrá que buscar la forma de asociarse. Esto es válido para los cultivos, que deben ser profesionalizados. Hay mucha gente que picotea en un montón de rubros. El que tiene tamaño puede hacerlo; el que no, tiene que especializarse", dice Hoffmann.

Y habría espacio todavía para mejorar en gestión.

"De todos los puntos, este es el más delicado. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero creo que podemos ser mucho más eficientes. Claro que con un dólar a $ 490 es imposible ajustar algún proyecto", añade.

Los márgenes obligan a enfrentar mejor el negocio.

"Las condiciones de la agricultura primaria hoy no están dadas para cometer errores; no es como en el pasado que nos dábamos el lujo de hacer pérdidas y corregirlas en la temporada siguiente. Hay que ser más profesional, porque un error hoy puede costar incluso la viabilidad como productor", señala.

En eso coincide Luis Mayol, presidente de la SNA.

"No sólo se trata de pedirle al Estado, nosotros tenemos que hacer un aporte también en competitividad, en innovación y en productividad. Siempre hay margen para eso; hay tecnología y más acceso al conocimiento. Hoy las exigencias son tremendas y tenemos que estar a la vanguardia", señala.Tarea para el nuevo gobierno"Los años pasan y las desgravaciones, como en el caso del trigo y otros productos, serán bastante pronunciadas en los próximos dos o tres años. Eso significa que vamos a tener varios productos totalmente desprotegidos, y dada la coyuntura económica que se produjo en el mundo en 2008, donde después que venían bajando fuertemente los subsidios, ahora se volvieron a colocar otros nuevos, distintos, acuñados mediante otras fórmulas. El caso es que el comercio agrícola mundial se volvió a proteger. Y nosotros seguimos con una política agrícola comercial abierta al mundo. Así, la situación en dos o tres años más puede resultar mucho más golpeadora de lo que teníamos presupuestado".2 Otra política agrícola para la próxima décadaLa gran tarea es definir una estrategia y desarrollar una política agrícola para el sur.

"Es desgastante para los dirigentes tener que estar tapando los problemas y buscando soluciones de parche. Se requieren definiciones de largo plazo. Si queremos ser fuertes en lo pecuario -leche, carnes- tenemos que enfrentar de verdad el problema de fondo: para ser competitivos hay que mejorar la fertilidad del suelo con un gran programa especial, tal como lo hicieron Nueva Zelandia y otros países. Debemos dar el segundo paso, con ayuda o con financiamiento, pero el sur de Chile es el más deficitario en fósforo y enmiendas calcáreas, por ejemplo. Busquemos el camino para mejorar nuestros suelos y eso nos va a mejorar la competitividad. Este es un tema fundamental", señala Hoffmann.
Unido a lo anterior, la nueva política debe contemplar un mecanismo para desarrollar la masa ganadera y enfrentar las enfermedades que todavía persisten en los campos.

"El SAG quiere hacerlo, el ministerio tiene intenciones de sanear ciertas áreas. Lo que hay que hacer es un barrido general y decir, aquí queremos limpiar los campos de brucelosis, de tuberculosis. Pero tenemos que buscar los mecanismos, porque erradicar la tuberculosis es de alto costo; implica que cada productor afectado elimine su masa y deje el campo limpio por un par de años para reintroducir la masa ganadera después sin riesgo de volverse a infectar. Pero para eso se necesita una política de Estado, porque se requieren recursos", dice el dirigente sureño.

Lo mismo ocurre con los cereales. Si bien puede que Chile no sea de los países más competitivos para producirlos, ya se vio en la actual crisis que los mercados se empezaron a cerrar y, por ejemplo en el arroz, había países que querían comprar y no había para vender. De ahí que sea vital tomar una decisión de país: se quiere o no producir cereales, cuánto y cuál va a ser la estrategia. Además, un alto porcentaje de los productores son pequeños, lo que convierte el tema en social.

"Hay que sincerar la agricultura de subsistencia con la pequeña agricultura que se puede incorporar al desarrollo y hacer inversión productiva", recalca el directivo.

También hacer los cambios que requiere la legislación laboral, que no es apropiada para el sector agrícola.

 "No hay voluntad para hacer los ajustes que se requieren. En otros países el sistema opera mucho más abierto; da los espacios de jornada requeridos cuando se producen los momentos de alta demanda. En esos países se preocupan de que se paguen los salarios como corresponde", dice.

Otra decisión es sobre la ya conocida paradoja de los transgénicos.

"En Chile hoy todo el aceite comestible que se consume es transgénico: gran parte del maíz que se usa para los pollos, los cerdos y las vacas, e incluso el grano con que se hacen las palomitas. Por otro lado, se multiplican para terceros países semillas de transgénicos, pero no se pueden producir en el país. Es una incongruencia tremenda", dice Hoffmann.3 Gremios profesionales, un reto pendienteLa unión gremial lograda entre la mayoría de los gremios del sur va en el camino correcto, pero se necesita dar nuevos pasos.

"El gremio hay que profesionalizarlo, hay que tener un equipo integrado a nivel nacional. Luis Schmidt lo inició y Luis Mayol lo está siguiendo. Hoy es súper relevante el profesionalismo para manejar el tema gremial. Las ideas personales o los caudillismos locales que provocaban polvaredas no tienen cabida. La SNA lo ha estado haciendo en Santiago, el directorio que tiene es bastante pluralista, representa un montón de sectores y eslabones dentro de la cadena y en el resto del país vamos a tener que seguir la misma línea", plantea Marcelo Hoffmann.

Frente al tema, Luis Mayol alega falta de compromiso.

"A nuestros gremios les falta mucho. En los países más desarrollados, sobre todo del área agrícola, son tremendamente profesionales. De partida los agricultores participan, colaboran y se comprometen. Los chilenos somos bien poco comprometidos. Exigimos de nuestras instituciones, pero es poco lo que estamos dispuestos a colaborar y a perder el tiempo, como muchos dicen. Necesitamos mayor compromiso de los agricultores y de los asociados, y eso va a permitir que se profesionalicen cada vez más los gremios", agrega el presidente de la SNA.4 Compromiso con toda la cadenaLos sureños creen que es clave mejorar la relación comercial con los otros eslabones de la cadena.

"Es fundamental exigirles a nuestros proveedores un cambio de visión y profesionalismo, pedirles calidad, puntualidad y logística, un servicio de primera, competitivo en precios para poder acceder a las mejores condiciones en los insumos y servicios. Lo mismo la industria, que tiene que cambiar el swicht y mirar el largo plazo. Los grupos controladores y sus gerentes generales tienen que dejar de mirar el 31 de diciembre, como sucede mayoritariamente hoy en algunas industrias lácteas y otras agroindustrias, para ver cuánto rentaron. La agricultura, en especial la pecuaria, y también la frutícola, como los arándanos, son desafíos de largo plazo, y las industrias van a tener que proyectar su negocio a largo plazo; entender que en esto somos socios y eso significa en las buenas y en las malas. Cuando miramos el largo plazo no podemos mirar solamente un lado. Un ejemplo, las industrias lecheras nos entusiasmaron y nos embarcaron en el crecimiento productivo en un sector lácteo exportador, pero no nos preocupamos lo suficiente de abrir mercados. Vino la crisis, se cerraron y se cayeron los mercados, nos encontramos con un sobrestock de producción de leche. Y ¿quién pagó la cuenta?: los productores. Eso no puede ser. Tenemos que proyectarnos. Si la industria láctea y los mataderos están haciendo inversiones en infraestructura, acompañado de esto tiene que ir el desarrollo productivo detrás para poder copar esa capacidad de industrialización, pero hay que abrir los mercados. Y si nos equivocamos, nos equivocamos todos y no le vamos a pasar la cuenta al más débil, tal como en la ley del embudo", señala Marcelo Hoffmann, presidente de Saval.

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