17 de diciembre de 2009 18:16 PM
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Transmisión transplacentaria del serotipo 8 del virus de la lengua azul

La enfermedad puede sobrevivir a los inviernos sin mosquitos

La aparición de casos de lengua azul fuera del periodo más típico puede tener una explicación en la transmisión del virus a través de la placenta. Científicos del Reino Unido lo han estudiado. Para determinar si la transmisión transplacentaria podría explicar la supervivencia del virus de la lengua azul después del invierno en el Reino Unido, un grupo de científicos estudió terneros nacidos de madres infectadas de forma natural durante la gestación en 2007 y 2008. Aproximadamente, un 33% de éstos se infectaron transplacentariamente y algunos tuvieron problemas bastante graves. En todos los terneros infectados, la carga vírica disminuyó tras el nacimiento y no se encontró evidencia de infección persistente. El virus de la lengua azul se transmite generalmente entre rumiantes por la picadura de mosquitos del género Culicoides, y la infección puede producir la enfermedad. En 2006, una cepa del virus 8 causó el primer brote de lengua azul en el norte de Europa. Aunque los mosquitos adultos no se encuentran en esta región durante el invierno (por lo que se interrumpe la transmisión normal) el BTV-8 sobrevivió los inviernos de 2006-7 y 2007-8.
Se han sugerido varios mecanismos que explican esta supervivencia del BTV, uno de los cuales es la transmisión transplacentaria. Las cepas atenuadas del virus son, en ocasiones, capaces de cruzar la placenta e infectar los fetos en el útero. La infección transplacentaria ha sido referida en el campo tras el uso de vacunas vivas atenuadas. Sin embargo, muchas cepas salvajes del BTV no pudieron cruzar la barrera placentaria cuando las vacas estaban infectadas durante la gestación. Además, aunque algunos estudios han mostrado infección transplacentaria experimental con cepas salvajes, estos estudios no encontraron el virus en la descendencia (aunque muchas cepas de campo no crecieron en cultivos celulares) y sugirieron que la infección fetal daba lugar, con frecuencia, a deformación, nacidos muertos o aborto.
De forma colectiva, esta información llevó a asumir que sólo los virus que sufrían pases en cultivos celulares tenían el potencial de sobrevivir al invierno por medio de la transmisión transplacentaria. Sin embargo, en 2008, una transmisión transplacentaria no letal se detectó en Irlanda del Norte.

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