18 de diciembre de 2009 07:10 AM
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Un nuevo sistema electrónico permitirá seguir la trazabilidad del lechazo de Castilla-La Mancha

El pasado 17 d ediciembre han salido del matadero de Palencia los primeros lechazos con carné de identidad, mediante el que se podrá identificar su procedencia, raza y criador.

Se trata del Sistema de Trazabilidad de la carne de ovino de Castilla y León, un proyecto piloto que ha puesto en marcha la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León. Con este sistema se pretende dar respuesta a una demanda continua de los ganaderos para "poder distinguir los lechazos de Castilla y León de los de otros países, como los de Francia que entran en estas fechas a precios mas bajos lo que hace hundir los mercados", ha explicado el director general de Producción Agropecuaria de la Junta de Castilla y León, Baudilio Fernández-Mardomingo. Además se ofrece al consumidor final una información con la que antes no contaba, cuando y donde ha nacido el lechazo que está comprando, en que explotación, en que provincia, a que raza pertenece y en que matadero ha sido sacrificado. Así a partir de ahora el consumidor sabrá exactamente el producto que está comprando, de donde procede y la autenticidad de su raza con absoluta seguridad y podrá elegir sin confundir "churras con merinas", ha apuntado Fernández-Mardomingo. La Junta ha destinado 350.000 euros a este proyecto piloto en el que participan 160 ganaderías de Castilla y León, y que a partir de enero estará abierto a todos los ganaderos de ovino de la comunidad que quieran añadir "un plus" a su producto. Los 2.500 ganaderos de ovino en Castilla y León, que suman tres millones y medio de cabezas de ganado ovino en Castilla y León, así como los mataderos, operadores de lechazos y transportistas pueden apuntarse voluntariamente a este novedoso sistema electrónico. "Se trata de que todos ganemos, el consumidor y el ganadero", ha apuntado Teodoro López, secretario de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Churra (ANCHE), elegida por la Junta de Castilla y León para poner en marcha este proyecto. "El ganadero sale ganando porque no va a tener competencia desleal de otros productores y el consumidor podrá comprar un producto con todas las garantías de origen, procedencia y raza", ha insistido Teodoro López. Los lechazos se identifican electrónicamente en el momento del nacimiento, traslado y sacrificio a través de un microchip que se implanta en la oreja del animal.

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