19 de diciembre de 2009 07:17 AM
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CONTRATISTAS: LOS CONDICIONANTES DE UNA CAMPAÑA DESFINANCIADA.

Referentes de varias zonas cuentan cómo negociaron el precio de sus labores para no perder superficie.

Siembras a porcentaje, precios diferentes según los rendimientos y otros esquemas asociativos con propietarios de tierras, o con quienes alquilan y trabajan campos, signan el presente de los contratistas de labores rurales, que para no resignar superficie de trabajo han puesto en juego su flexibilidad negociadora, a pesar de los márgenes ajustados que hoy ofrece la actividad.

Esta campaña es considerada de transición para este sector protagónico de la agricultura argentina actual, que ha quedado inscripto no menos que nadie en la realidad de la mayoría de los productores y proveedores del campo, buscando superar los problemas del último año a la espera de temporadas mejores.

"Todavía arrastramos, en muchos casos los efectos de la gran sequía y las notables mermas de rinde de la última cosecha, que derivó en la refinanciación del pago de alquileres postergados a este ciclo. También se hicieron muchos acuerdos participativos entre el dueño del campo y el contratista deudor, que aporta sus servicios en la asociación", describe Jorge Scoppa, el presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Maquinas Agrícolas (FACMA).

Carlos y Marcelo Testa, dos hermanos que brindan servicios de siembra, pulverización y cosecha en la zona de Pergamino, analizaron minuciosamente sus márgenes anuales y concluyeron que "la relación costos/beneficios se ve agravada por no poder cobrar los servicios con el precio correcto".

El mayor problema que tienen es que ven subir sus costos por ascensor, pero la facturación a duras penas mantiene su lugar en la escalera.

"Las mayores diferencias que contraen nuestro negocio se dan por el costo de los seguros, los sueldos del personal y las amortizaciones del parque de maquinarias", completan el cuadro los titulares de Agrícola Testa SRL.

Miguel Griffa, contratista de Casilda y también directivo de FACMA, lo cuantifica. "Las labores de siembra son las que más se han incrementado, debido al valor de las sembradoras de alta tecnología, fundamentales para una siembra eficiente. Asimismo, los neumáticos aumentaron aproximadamente 50%, todo lo que es derivado de caucho y petróleo no baja del 30%, los seguros subieron 40%, y a eso se agregan los incrementos en salarios, más aportes, alimentación del personal, todo lo cual hace que nuestros costos fijos hayan subido un 35%".

Incluso para los que directamente venden sus servicios, la oferta de trabajo vino complicada, por la menor área de siembra de trigo y maíz.

"Para esta campaña no se alquilaba nada al principio. Luego, de a poco, empezaron a darse arreglos a porcentaje y con efectivo en dólares", contó Marcelo Yaquinta, que se dedica sólo a la siembra, en el centro oeste bonaerense, con base en Bolívar.

En otro aspecto, Yaquinta también es casi una excepción. En esta campaña lleva sembradas 7.000 hectáreas de maíz, un cultivo por el que cobra más respecto de la soja.

"Se trata de antiguos clientes ganaderos a los que antes les sembraba pasturas y ahora están apostando por el maíz RR, con doble propósito o directamente para las vacas", relata.

Apostando al largo plazo, Yaquinta hace valer su trayectoria como garantía de calidad. Cuenta que ha llegado a cobrar "hasta 140 dólares por la siembra de cada hectárea de trigo si el lote estaba muy cargado con caña de girasol".

Similar criterio expone Carlos Testa: "Elaboramos un precio propio y luego lo negociamos, buscando conservar los clientes conseguidos en dos décadas con una atención personalizada, pero sin resignar calidad y tecnología".

Hay diferencias por zonas, claro. Según señala Sergio Marinelli, titular de L&S, una firma contratista de Venado Tuerto, allí "casi no hubo problemas de sequía y por eso pudieron aumentarse entre un 10 y 15 % los precios de las labores de siembra, pulverización y fertilización".

"Y se está fertilizando más soja que otros años por el precio del fertilizante, que hoy está en relación uno a uno (1 tonelada de soja, igual a 1 tonelada de fertilizante)", comentó.

Perspectivas de cosecha

Mientras las labores de siembra entran en su recta final, los contratistas ya se preparan y sacan cuentas para la cosecha.

Marcelo Testa asegura que "en general, estamos perdiendo capital de trabajo, por no conseguir pactar los precios de equilibrio, los que nos permitirían amortizar y eventualmente renovar nuestros costosos equipamientos".

En tanto, desde FACMA calculan que "los costos de cosecha subieron menos que los de siembra, a un promedio del 16% porque las cosechadoras aumentaron capacidad de trabajo y se venden con descuentos especiales".

Aunque Marinelli advierte que "los repuestos aumentaron mucho. Eso hace que en esta campaña muchos van a salir a trabajar sin haber reparado su cosechadora. En jerga de contratista, sólo ‘se sale a reparar al campo’. Eso, en esta campaña va a ser un problema". Ultimas novedades

Entre las novedades tecnológicas que los contratistas utilizarán en esta campaña, Scoppa destacó "una nueva plataforma recolectora de lona articulada, que permite mayor eficiencia por menor desgrane y pérdida de granos" en la delantera de la cosechadora, donde se registran las mayores mermas del corte y trilla.

Scoppa señaló que "hay dos marcas, una nacional y otra canadiense, y seguramente habrá otras firmas en el futuro que ofrecerán este elemento. Genera interés entre los contratistas, fieles inversores en tecnología, pero por su costo es poco accesible en estos momentos, ya que venimos de tres ciclos de menor recaudación".

Marinelli también consideró que "en esta campaña van a tener un papel fundamental las plataformas de correa que están apareciendo en el mercado. En un año como el que se presenta, la velocidad va a ser fundamental".

Además, el titular de L&S dijo que "este año se está trabajando mucho más de lo esperado en la agricultura por ambientes. La mayoría de nuestros clientes se volcó a la aplicación de esta metodología".

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